Aramis Fuster, al límite en su casa: denuncia coacciones, cortes de suministros y condiciones “inhumanas”

La ocultista atraviesa una situación límite en su domicilio de Madrid, donde afirma sobrevivir con un generador y teme que el conflicto termine en tragedia

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Aramís Fuster en una imagen de archivo (Europa Press)
Aramís Fuster en una imagen de archivo (Europa Press)

Aramis Fuster atraviesa uno de los momentos más duros de su vida. La mujer que durante décadas llenó platós con su extravagancia, su seguridad y su personaje televisivo, hoy atiende al teléfono con una voz rota, entrecortada, casi irreconocible. No queda rastro de la figura mediática que se autoproclamó “máxima autoridad en ocultismo”. En su lugar, aparece una mujer desesperada que denuncia vivir en condiciones que califica de “inhumanas” y que teme no poder soportar mucho más tiempo. “Me van a matar. Lo tengo claro. Mi cuerpo no va a aguantar todo esto”, confiesa en su última entrevista, al diario 20minutos con angustia.

La vidente mantiene un conflicto judicial con los propietarios de las dos viviendas que tiene alquiladas: una en la que reside y otra que utiliza como despacho profesional. Según su versión, los caseros pretenden recuperar ambos inmuebles para volver a arrendarlos a un precio superior. La tensión, asegura, ha ido escalando durante meses hasta convertirse en un auténtico calvario. Representada por el despacho Paredes Abogados, afirma haber presentado numerosas denuncias en las que relata amenazas, coacciones y daños físicos acreditados en un parte de lesiones.

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Entre las situaciones que denuncia, Aramis asegura que le han cortado el agua y el suministro eléctrico. Sin luz, sin electrodomésticos y sin posibilidad de mantener una rutina básica, se ha visto obligada a instalar un generador para poder sobrevivir durante las últimas semanas, marcadas por temperaturas extremas en Madrid. “Estoy viviendo enchufada a un generador únicamente para poder encender un ventilador. No puedo más. Me dicen que hasta septiembre mi asunto no llegará a los tribunales y no sé si voy a aguantar tanto tiempo”, lamenta.

Aramís Fuster, en una fotografía de archivo (Europa Press)
Aramís Fuster, en una fotografía de archivo (Europa Press)

La falta de electricidad y agua ha alterado por completo su día a día. Según relata, la situación es tan grave que se ha visto obligada a utilizar bolsas de plástico como WC. “Me están haciendo vivir peor que si fuera un perro. Es indigno. Solo pido que me devuelvan la luz y me permitan seguir viviendo como he vivido siempre”, explica entre lágrimas.

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En los últimos días, Aramis ha compartido vídeos en redes sociales denunciando públicamente lo que está ocurriendo. Insiste en que no se trata de un problema económico, sino de una cuestión de dignidad. También rechaza la ayuda ofrecida por los servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid, que acudieron a su domicilio alertados por el ruido constante del generador. “No puedo hacer otra cosa. He gastado mucho dinero intentando recuperar el suministro y esta es la única solución que me queda. Necesito que entiendan mi situación”, afirma.

Especialmente molesta, niega de forma categórica las informaciones que la señalan como okupa o morosa. “He pagado siempre, religiosamente, cerca de 2.500 euros al mes. Nunca he dejado de cumplir con mis obligaciones”, asegura. Con el mismo tono reconoce que no puede salir de casa porque teme no poder volver a entrar. Le ocurrió cuando acudió como invitada a El show de Paz y se reencontró con Paz Padilla: “Al regresar estuve varias horas sin poder entrar, me habían bloqueado el acceso. Tuve que llamar a los bomberos y a un cerrajero para cambiar la cerradura”.

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La conversación termina como empieza: entre lágrimas y con una frase que resume su estado emocional. “Solo necesito que la Justicia actúe cuanto antes. Porque, si esto sigue así, cualquier día os despertaréis con la noticia de mi muerte.”

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