Un proyecto financiado por la OTAN recurre a la biotecnología para restaurar los suelos agrícolas dañados por la guerra en Ucrania, el “granero de Europa”

Ucrania continúa suministrando buena parte de los cereales que consume la UE. Para restaurar la fertilidad de estas tierras, científicos prueban el miscanto gigante, una planta que absorbe contaminantes y ayuda a regenerar suelos dañados

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Un proyecto financiado por la OTAN apuesta por la biotecnología para revitalizar el suelo agrícola de Ucrania, el “granero de Europa” (REUTERS/Stringer/Archivo)
Un proyecto financiado por la OTAN apuesta por la biotecnología para revitalizar el suelo agrícola de Ucrania, el “granero de Europa” (REUTERS/Stringer/Archivo)

Desde hace ya más de cuatro años, los campos ucranianos, célebres por su suelo negro y fértil conocido como chernozem, han sufrido las consecuencias de la guerra. Esta tierra, clave para la producción y exportación de cereales, se ha visto contaminada por el uso intensivo de explosivos, combustibles y todo tipo de residuos relacionados con el conflicto. Recuperar la capacidad agrícola de Ucrania, también conocida como el “granero de Europa”, es una prioridad en el país.

Ucrania, el granero de Europa

En la campaña 2024-2025, la Unión Europea importó 20,42 millones de toneladas de cereales de países extracomunitarios, según los datos publicados por la Comisión Europea y procesados por Cooperativas Agroalimentarias de España. De ese volumen, España fue el principal importador, con 8,21 millones de toneladas, lo que supone el 40,19 % del total de cereal comprado fuera de la UE. Italia se situó en segundo lugar, con 3,7 millones de toneladas, el 18,12 %. Estas cifras abarcan desde el 1 de julio de 2024 hasta mediados de febrero de 2025 y se centran únicamente en el comercio con países terceros, dejando fuera los intercambios entre miembros de la Unión.

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Ucrania fue - se mantuvo como - primer proveedor de maíz para la UE, con 7,26 millones de toneladas, seguida de Estados Unidos (2,37 millones) y Brasil (1,62 millones). Para el trigo blando, el principal proveedor también fue Ucrania (3,5 millones), seguida de Canadá (753.202 toneladas), Moldavia (417.108 toneladas) y Estados Unidos (309.757 toneladas). En el caso del trigo duro, Canadá lideró con 703.615 toneladas, seguido de Turquía (204.578) y Estados Unidos (108.991 toneladas). Además, siendo España un país con déficit estructural de grano, tuvo a Ucrania como su mayor proveedor en 2024, seguida de Francia, Estados Unidos y Brasil, según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio.

Estos datos, correspondientes a la campaña 2024-2025, reflejan la relevancia de Ucrania como principal proveedor de grano para la Unión Europea y la importancia de los mercados internacionales para el abastecimiento español. Para mantener una producción agraria tal, es necesario conservar la salud del suelo.

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Un trabajador agrícola maneja una sembradora en un campo cercano al pueblo de Kyshchentsi, en plena invasión rusa de Ucrania, en la región de Cherkasy, Ucrania, el 1 de mayo de 2023. (REUTERS/Valentyn Ogirenko/Archivo)
Un trabajador agrícola maneja una sembradora en un campo cercano al pueblo de Kyshchentsi, en plena invasión rusa de Ucrania, en la región de Cherkasy, Ucrania, el 1 de mayo de 2023. (REUTERS/Valentyn Ogirenko/Archivo)

El miscanto gigante, una planta que puede limpiar suelos contaminados y retener carbono en el suelo

Un grupo de científicos de la Universidad Jan Evangelista Purkyne (UJEP), en la República Checa, se encuentra trabajando en un proyecto financiado por la OTAN para investigar si el miscanto gigante, una planta originaria de Asia oriental, puede ayudar a limpiar y restaurar estos suelos dañados por la guerra. Este pasto ya se cultiva en Europa para obtener biomasa destinada, principalmente, a sistemas de calefacción. La particularidad es que, además de producir materia vegetal, el miscanto ofrece una capacidad notable para sobrevivir y desarrollarse en suelos degradados y contaminados, acumulando metales y otros residuos en sus raíces.

Josef Trogl, ambientalista de la UJEP, explicó para la AFP que el objetivo central es “revitalizar las áreas contaminadas y, al mismo tiempo, producir biomasa”. El experimento se desarrolla en un campo de pruebas situado en una antigua mina de carbón pardo, donde los investigadores observan de cerca el comportamiento de la planta en condiciones complicadas.

Según explica Ember Morrissey, bióloga de la Universidad de Virginia Occidental y coautora de un estudio reciente sobre el miscanto gigante, a la AFP, la planta “puede crecer en suelos degradados y contaminados” y “desarrolla sistemas radicales extensos capaces de acumular metales mientras restaura la materia orgánica del suelo”. Aunque las raíces actúan como una especie de filtro, explica Morrisey, la biomasa que crece por encima del suelo - que puede alcanzar hasta cuatro metros de altura - se mantiene mayormente limpia y es apta para su aprovechamiento energético.

El miscanthius giganteus puede limpiar el suelo y potencia la retención de carbono (Wikimedia Commons)
El miscanthius giganteus puede limpiar el suelo y potencia la retención de carbono (Wikimedia Commons)

Trogl añadió que el miscanto gigante presenta otra ventaja: “La planta también transfiere al suelo, a través de sus raíces, hasta el 40% del material orgánico que produce por fotosíntesis, mucho más que otras plantas agrícolas”. Este proceso permite retener carbono en el terreno, lo que facilita la recuperación del suelo. Según Trogl, “el desarrollo de humus” - abono orgánico - “y la fertilidad del suelo es mejor aquí que con otras plantas” y, además, “favorece a los microorganismos del suelo para que degraden más rápido contaminantes orgánicos como el petróleo”.

El proyecto de la UJEP está en marcha desde 2023 y forma parte del programa Ciencia para la Paz y la Seguridad de la OTAN, cuyo propósito es paliar el impacto ambiental de actividades militares. En Vorzel, cerca de Bucha - una localidad próxima a Kiev - el equipo encabezado por Valentina Pidlisnyuk, profesora de la UJEP nacida en Ucrania, cultiva miscanto gigante con la esperanza de regenerar la tierra afectada. Según Pidlisnyuk, “la zona estuvo ocupada por tropas rusas entre febrero y marzo de 2022, fue liberada en abril de 2022 y posteriormente desminada en otoño de ese año”. Para entonces, el suelo ya presentaba “perturbaciones, pérdida de vegetación, compactación y alteraciones en las funciones del ecosistema”.

El equipo busca “apoyar la regeneración ambiental de antiguos sitios militares y mitigar el cambio climático mediante la aplicación de la fitotecnología avanzada del miscanto gigante en terrenos militares contaminados”. Por ahora, los análisis han revelado “efectos positivos en parámetros biológicos del suelo y en la captura de carbono”, según Pidlisnyuk.

Está previso que el proyecto, con un presupuesto de 346.000 euros y la colaboración de expertos de Canadá, Croacia, Kazajistán, Ucrania y Estados Unidos, continúe hasta el año próximo. Trogl confía en que la iniciativa se mantenga después, ya que el proceso de limpieza del suelo con miscanto requiere tiempo: “Idealmente, la planta generará suficiente biomasa durante 20 a 25 años. Después habrá que extraerla, pero esperamos poder utilizar el suelo para la agricultura convencional”.

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