Un amigo cercano del rey Juan Carlos I revela su elevado nivel de vida que impide su vuelta a España: “Necesita tres millones de euros para vivir”

En Abu Dabi, el rey emérito tendría el respaldo económico de “príncipes y jeques árabes”

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El rey Juan Carlos, en imagen de archivo (Europa Press)
El rey Juan Carlos, en imagen de archivo (Europa Press)

El rey Juan Carlos I sigue instalado en Abu Dabi casi seis años después de su salida de España, y una de las explicaciones que circulan en su entorno apunta menos a los frentes judiciales que a una cuestión material: mantener su nivel de vida exigiría alrededor de tres millones de euros al año, según recoge Vanitatis, una cifra difícil de sostener fuera del amparo económico de sus amigos de Emiratos.

Felipe VI le retiró en 2020 la asignación presupuestaria que percibía de la Casa Real, y el rey emérito tampoco cobra una pensión de jubilación tradicional porque no cotizó a la Seguridad Social durante su mandato. Ese marco, unido al coste atribuido a su nivel de vida y al uso continuado de avión privado, refuerza la idea de que su regreso definitivo a España no está hoy sobre la mesa, como demuestra el hecho de que esté redecorando su nuevo hogar en la isla de Nurai.

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Juan Carlos I voló de Vigo a Abu Dabi el 3 de agosto de 2020 con la intención de apartarse del foco mediático y de las complicaciones judiciales que entonces tenía abiertas. Entre ellas figuraban los ataques y demandas de Corinna Larsen, que le acusaba de acoso, y la controversia por los 64,8 millones que el emérito le había transferido y cuya devolución reclamaba.

El rey emérito ha sido homenajeado con el Premio Especial del Jurado de la Journée du Livre Politique por sus memorias, ‘Reconciliación’

La vida del rey Juan Carlos en Abu Dabi

En Abu Dabi, uno de sus grandes apoyos es Abderraman El Asir, uno de sus íntimos, también afectado desde hace años por problemas judiciales y acusado de delitos fiscales en España y Francia. Para el rey emérito era un apoyo en todos los sentidos: respaldo emocional y un entorno donde no había que dar explicaciones fiscales. La previsión inicial de Juan Carlos I, tal y como trasladó a Laurence Debray en sus memorias, pasaba por resolver sus problemas con Corinna Larsen, regularizar su situación con Hacienda y volver después a instalarse en el palacio de la Zarzuela.

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El 2 de junio de 2019 Juan Carlos I se retiró de la vida pública, cinco años después de su abdicación. Aquella misiva no contemplaba que no pudiera volver a España de forma definitiva una vez remitieran los escándalos. Durante este tiempo, su fórmula ha sido otra: estancias en Sanxenxo y viajes cortos a Madrid por motivos familiares.

El rey Juan Carlos está de vuelta en Sanxenxo (EFE)
El rey Juan Carlos está de vuelta en Sanxenxo (EFE)

El nivel de vida del rey emérito

Una persona muy cercana al propio rey emérito resume a Vanitatis su situación actual: “La cuestión no es que tenga amigos que le van a recibir con los brazos abiertos, pero no para pagar el continuo movimiento del avión privado. Los tiene y económicamente con unas posibilidades importantes, pero que no iguala a la capacidad ilimitada de los príncipes y jeques árabes. Tener al rey de España —así lo consideran, aunque no ejerza— es para ellos un orgullo”.

La misma fuente va un paso más allá al explicar al citado medio por qué España no ofrece hoy una salida equivalente: “No va a volver. Y quizás la razón más importante es su alto nivel de vida. Don Juan Carlos necesita tres millones de euros —arriba abajo— para vivir por muchas invitaciones que reciba. Su día a día no es como parece”.

El rey Juan Carlos está de vuelta en Sanxenxo (Europa Press)
El rey Juan Carlos está de vuelta en Sanxenxo (Europa Press)

Ese planteamiento ayuda a entender las peticiones atribuidas al rey Juan Carlos para residir en la Zarzuela, de donde salió hace seis años. También encaja con un dato objetivo de su situación actual: a día de hoy no percibe ninguna asignación pública ni sueldo oficial del Estado. La retirada de esa dotación se produjo en 2020, cuando Felipe VI suprimió la asignación presupuestaria que Juan Carlos I recibía de la Casa Real.

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