Ariane de Holanda se une a Amalia en el desfile de tiaras del joyero de Máxima en su debut con los emperadores de Japón: el origen de la pieza histórica

La benjamina de la familia, que pronto estudiará ingeniería aeroespacial, ha lucido la tiara de diamantes de la reina Emma

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La princesa Ariane debuta con la tiara de la reina Emma (Grosby)
La princesa Ariane debuta con la tiara de la reina Emma (Grosby)

La princesa Ariane de Holanda ha debutado en la cena de Estado celebrada este miércoles en el Palacio Real de Ámsterdam con motivo de la visita oficial de los emperadores Naruhito y Masako de Japón. Una aparición que la sitúa por primera vez en el gran ceremonial internacional de la monarquía neerlandesa y que la vincula de forma explícita al legado histórico de la Casa de Orange-Nassau con una tiara histórica que ha atrapado todas las miradas.

Si su hermana mayor, Amalia de Holanda, ya atrapó la atención con la Tiara de las Estrellas en la visita de Estado del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, ahora le ha tocado el turno a Ariane, aunque la herenda también se ha dado el lujo de lucir otra tiara diferente. A sus 19 años, la tercera en la línea de sucesión al trono neerlandés ha estrenado la tiara de diamantes de la reina Emma, una joya llegada a esa soberana en 1879 a través de su marido, el rey Guillermo, y convertida después, tras la muerte del monarca, en un símbolo de amor eterno dentro del joyero dinástico.

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La imagen de Ariane junto a la princesa Amalia luciendo las tiaras del joyero la reina Máxima ha marcado uno de los hitos simbólicos que tradicionalmente señalan la entrada de una princesa en una nueva etapa pública. Las grandes alhajas de las casas reales europeas se reservan para las grandes ocasiones de Estado, de modo que la elección de la pieza nunca se interpreta como un gesto casual.

La princesa Ariane debuta con la tiara de la reina Emma (EFE)
La princesa Ariane debuta con la tiara de la reina Emma (EFE)

La princesa Ariane con la tiara de la reina Emma

La joya elegida por la hija menor de los reyes Guillermo y Máxima pertenece al joyero de los Orange-Nassau y tiene una carga histórica precisa. La tiara destaca por sus tres grandes motivos florales de diamantes, articulados en torno a piedras centrales rodeadas de brillantes más pequeños. La pieza fue concebida para poder llevarse con o sin las cinco estrellas de diamantes que la reina Emma recibió como regalo de boda. Esa versión más ornamentada parece haber sido utilizada por última vez por la reina Guillermina.

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Fabricada en plata y oro, presenta un trío de diseños de arpa con grandes racimos de diamantes en forma de roseta que admiten dos variantes: engastados únicamente en diamantes, o combinados con rubíes en los centros. La pieza data de 1879, año en que la reina Emma la recibió como regalo de bodas del rey Guillermo III. Desde entonces ha pasado por las cabezas de prácticamente todas las mujeres de la familia.

La princesa Ariane debuta con la tiara de la reina Emma (EFE)
La princesa Ariane debuta con la tiara de la reina Emma (EFE)

La última en portarla antes de Ariane fue la princesa Amalia, en octubre de 2025, durante la cena de gala celebrada en Luxemburgo con motivo de la ascensión al trono de los grandes duques Guillermo y Stèphanie. Para el vestido, Ariane optó por un diseño de corte sirena en crepé de seda frambuesa con escote asimétrico y un detalle tridimensional en el hombro derecho resuelto a través de drapeados.

El estreno de Ariane de Holanda con esta tiara refuerza el carácter ritual de este tipo de apariciones en las monarquías europeas. Alcanzada la edad considerada adecuada para portar las grandes joyas de la dinastía, la princesa se incorpora a una tradición reservada a las citas de mayor rango institucional.

La princesa Ariane debuta con la tiara de la reina Emma (EFE)
La princesa Ariane debuta con la tiara de la reina Emma (EFE)

La velada de Ámsterdam coincide además con un momento de transición en la vida de la princesa. Tras graduarse en el Bachillerato Internacional en el UWC Adriático de Duino, en Italia, Ariane inició un año sabático que está a punto de terminar. Según anunció la Casa Real durante las celebraciones del Día del Rey del pasado abril, la princesa comenzará estudios de ingeniería aeroespacial en la Universidad Técnica de Delft. Se trata de una universidad pública que mantiene colaboraciones con la NASA, ESA, Boeing, Airbus, Intel, Microsoft, Philips y ASML.

El ‘look’ y la tiara de Máxima de Holanda

La cita ha reunido a una representación amplia de la casa real neerlandesa. Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima acudieron junto a Amalia de Holanda, heredera al trono y princesa de Orange. A ellos se sumaron la reina emérita Beatriz y los príncipes Constantino, hermano del monarca, y su esposa Laurientien, en una presencia institucional de miembros de la Corona poco habitual por su amplitud.

Estos son miembros de la Casa Real holandesa

Máxima de Holanda apostó por uno de sus diseñadores más arriesgados para la ocasión. La reina neerlandesa eligió un vestido de Iris van Herpen, la tercera pieza de esta firma holandesa en su guardarropa, con transparencias en la parte superior que dejaban al descubierto hombros y escote.

El diseño arranca en un patrón geométrico plateado que va virando de forma gradual hacia el nude, color que extendió a sus zapatos: unos salones de corte clásico. Para la joya, Máxima recurrió a una de las piezas más imponentes del joyero de los Orange-Nassau: la tiara Estuardo. En su centro descansa el diamante Estuardo, una piedra azulada de casi 40 quilates con una historia que se remonta a la monarquía británica.

Guillermo III de Inglaterra se la regaló a su esposa María II en 1690 y, tras la muerte de esta, la joya regresó a los Países Bajos para convertirse en símbolo del linaje Orange-Nassau. A lo largo de los siglos XVIII y XIX, el diamante fue desmontado y reintegrado en distintas piezas, broches, colgantes y un collar, hasta que en 1898 la reina Emma encargó al joyero Eduard Schürmann una gran parure para su hija, la reina Guillermina, con motivo de su investidura.

La princesa Amalia y la reina Máxima de Holanda con los emperadores de Japón (Grosby)
La princesa Amalia y la reina Máxima de Holanda con los emperadores de Japón (Grosby)

Así nació la tiara Estuardo, con seis secciones graduadas, scrolls y elementos florales, todos desmontables y reconvertibles en pendientes, broches o collares. En 2018, Máxima la recuperó en una versión sin el diamante central. La reina lucido el cabello recogido en un moño, peinado que cede el protagonismo a la tiara y deja visibles los pendientes.

Amalia de Holanda con la tiara de Mellerio

La princesa Amalia, por su parte, eligió el burdeos para su atuendo. En esta ocasión, la primogénita de los reyes de los Países Bajos optó por un vestido de escote bardot y cuerpo entallado que dejaba el cuello despejado, espacio que aprovechó para lucir un collar tipo choker en combinación con la tiara Mellerio de rubí. Esta pieza data de 1889 y fue encargada a la joyería francesa Mellerio dits Mellier.

El ensamble original, también regalo del rey Guillermo III a la reina Emma, era más amplio e incluía collar, pulsera, dos broches y un abanico de rubíes. Para equilibrar la opulencia del conjunto, Amalia completó el look con unos pendientes de rubí central bordeado por una orla de diamantes.

La princesa Amalia de Holanda con los emperadores de Japón (Grosby)
La princesa Amalia de Holanda con los emperadores de Japón (Grosby)

El sorprendente vestido de la reina Máxima de Holanda

La visita de Estado de los emperadores de Japón a los Países Bajos ha arrancado oficialmente este miércoles, aunque los mandatarios japoneses habían llegado el fin de semana. Antes del inicio del programa oficial, ambas parejas reales pasaron unos días sin actos públicos. El palacio de Het Oude Loo, en Apeldoorn, fue el lugar elegido para esa estancia privada, durante la cual incluso vieron juntos el partido del Mundial de fútbol entre las selecciones de Países Bajos y Japón.

La ceremonia oficial de bienvenida se ha celebrado en la Plaza Dam de Ámsterdam y ha dejado también una de las imágenes estéticas más comentadas de la visita. La reina Máxima ha llevado un vestido de la firma Natan, sin mangas y de largo midi asimétrico, más corto por delante que por detrás.

El sorprendente vestido con el que la reina Máxima ha recibido a los emperadores de Japón (Grosby)
El sorprendente vestido con el que la reina Máxima ha recibido a los emperadores de Japón (Grosby)

Según el portal especializado Mode Koningin Maxima, la apariencia de denso bordado en lentejuelas verdes lima, blancas y oliva respondía en realidad a un efecto óptico. La prenda está confeccionada sobre un tejido vintage pintado completamente a mano por el artista Pablo Piatti para emular un relieve botánico tridimensional.

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