Rossy de Palma cuestiona los prejuicios en ‘El Hormiguero’: “Que te vean ridículo es un problema de los demás, no tuyo”

La actriz presenta el remake femenino de ‘La caza’, reivindica su método intuitivo y relata cómo transformó las críticas a su físico en aprendizaje personal

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La actriz compartió su visión sobre la interpretación en el programa de Antena 3
Rossy de Palma habló con Pablo Motos sobre su carrera y los prejuicios superados (El Hormiguero)

Rossy de Palma ha llevado a ‘El Hormiguero’ la promoción de Día de caza, que se estrena el 3 de julio, y ha convertido la entrevista en una defensa de su forma de entender la interpretación, de su rechazo al victimismo y de su crítica a quienes la juzgaron durante años por su físico.

La actriz mallorquina, de 61 años, ha presentado una nueva versión de La caza de Carlos Saura dirigida por Pedro Aguilera y protagonizada junto a Carmen Machi, Blanca Portillo y Zoe Arnao. La película sitúa en personajes femeninos una historia de reencuentro entre tres amigas que acaba derivando en tragedia.

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Durante la conversación con Pablo Motos en Antena 3, Rossy de Palma ha defendido que se hagan más remakes con mujeres de películas protagonizadas originalmente por hombres. La actriz ha reivindicado que “se vean estas mujeres tan rudas también” y ha situado Día de caza en unas “épocas oscuras” que no quiere que regresen.

El rodaje en Extremadura ha sido uno de los bloques centrales de la entrevista, ya que la actriz ha contado que la película se grabó en pleno agosto y que el calor marcó cada jornada: “Queríamos madrugar mucho para no pasar calor, pero no amanecía. Cuando se hacía de día venía el calor”.

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Una intérprete no académica

La actriz ha insistido en que no se considera una intérprete académica y ha resumido esa idea con una definición muy precisa: “No soy una actriz vocacional, soy una artista intérprete”. A partir de ahí, Rossy de Palma ha explicado que su método pasa por vaciarse y dejar que el personaje entre, no por estudiar o memorizar de una forma metódica.

“Que te vean ridículo es un problema de los demás, no tuyo”, expresó Rossy de Palma durante la entrevista
La actriz defendió la intuición como método para construir personajes (El Hormiguero)

Durante la entrevista ha dicho: “Yo no estudio, no memorizo, hago el vacío, el personaje viene y te posee”, añadiendo: “Le presto mi cuerpo y mi voz con textos que en mi vida normal no diría”. Esa defensa de la intuición se ha extendido también a la puesta en escena, pues ha asegurado que se siente especialmente cómoda en el plano secuencia y que el plano contra plano le aburre, además de subrayar que una película funciona como “un engranaje perfecto” en el que todo el equipo cuenta.

La actriz también ha cargado contra cierta solemnidad en el mundo artístico, advirtiendo que “los artistas no somos el arte, somos el vehículo del arte” y ha sostenido que la apropiación cultural “tiene sus límites”, aunque lo decisivo para ella es la honestidad con la que se ejecuta una influencia.

Aprendizaje frente a las críticas

El otro gran eje de la entrevista ha sido la relación de la actriz con las burlas y comentarios sobre su nariz, convertida con el tiempo en una de sus señas públicas más reconocibles. Rossy de Palma ha explicado que convivió durante años con esas miradas sin adoptar una posición victimista.

También ha recordado esa experiencia con una pregunta directa: “¿Por qué me culpan de algo que yo no he elegido?”. Ante Pablo Motos, también ha dejado otra frase sobre el sentido del ridículo: “Que te vean ridículo es un problema de los demás, no tuyo”.

Lejos de presentar ese proceso como una herida, la actriz ha dicho que le sirvió como protección emocional y como aprendizaje sobre el comportamiento ajeno. Ha afirmado que todo eso le valió “como un escudo” para profundizar en la psicología del ser humano y entender mejor a quienes juzgan el aspecto de los demás.

El Hormiguero, de los programas más vistos de la televisión en España

Rossy de Palma ha celebrado además el cambio que percibe entre las generaciones más jóvenes, ya que se ha mostrado satisfecha al ver a mujeres y chicas con rasgos parecidos a los suyos que “no tienen que pasar por lo que pasé yo”, y ha zanjado su juicio sobre quienes siguen criticando el físico ajeno con una frase tajante: “No están bien, no están bien… ¡Pobres!”.

La entrevista ha dejado también apuntes sobre su llegada a Madrid, cuando vivía al día y no tenía “ni un duro”. En ese recuerdo ha situado una etapa de aprendizaje duro pero intenso, resumida en una de las frases más destacadas de la noche: “Viví la adolescencia de los 30 a los 33, que fue salvaje”.

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