
El Ayuntamiento de Madrid recurre al satélite Landsat, lanzado por la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), para conocer la temperatura media que soportan las calles, parques y edificios de la capital. Un mapa de calor que se puede consultar en su página web para que cada vecino compruebe los 8 niveles fijados (del 1 extremadamente alto al 8 muy bajo). No está muy actualizado (los últimos datos son de 2024), pero deja claro que Centro y Salamanca son los dos distritos con más porcentaje de metros cuadrados con impacto térmico extremadamente alto o alto (entre el 59 y el 55% del total), mientras que Moncloa-Aravaca y Fuencarral-El Pardo tienen la menor superficie de riesgo extremo de calor.
Qué los veranos son cada vez más calurosos es una obviedad. Este domingo 31 de mayo la capital registró una temperatura máxima de 34,1 grados, por ejemplo un 22% más que la temperatura máxima media del mismo días analizada en el periodo 1981-2010, según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). El Gobierno local que dirige José Luis Martínez-Almeida intenta que los vecinos combatan el calor con los famosos toldos de la puerta del Sol, nebulizadores en algunas zonas privilegidas de Madrid y abriendo los mercados municipales y los centros de día y mayores más tiempo para que el aire acondicionado de estas instalaciones ayuden. “La única respuesta del Ayuntamiento ante este mapa de calor es mandar a la gente a refugiarse en mercados, centros comerciales o edificios climatizados”, ha reprochado la portavoz socialista, Reyes Maroto.
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Hace un año, en junio de 2025, el Consistorio puso en marcha un plan pionero para poner cubiertas verdes en edificios de Madrid. En esos momentos solo había 108 inmuebles con este tipo de cubiertas, el 24% de ellos públicos. Muy pocos, teniendo en cuenta que en toda la capital hay 124.574 edificios. En este año de vigencia del plan, desde el Área de Urbanismo reconocen que no ha llegado ninguna solicitud vecinal, a pesar de que las previsiones decían que se habían analizado 534 edificios susceptibles de albergar estas cubiertas verdes. “Creo que tenemos que darle un nuevo impulso”, ha señalado el edil de Urbanismo y Medio Ambiente, Borja Carabante. “Tenemos que jugar en favor también de la comunicación, de la información, para que tengan conocimiento muchas comunidades de propietarios de las ventajas que otorga este plan, incluidas las líneas de subvención”.

Antonio Giraldo, portavoz de urbanismo del PSOE, tiene su propia explicación a este fracaso momentáneo del plan (cero solicitudes en un año). “Estamos hablando de infraestructuras muy caras. Y es necesario apoyo financiero por parte del Ayuntamiento. Una de nuestras alegaciones fue esa, que el Consistorio habilitara una línea de subvenciones específica. Creemos que el plan no ha tenido ninguna solicitud en un año porque es muy caro. ¿Quién va a poder afrontar este tipo de rehabilitación por 300.000 euros? Pues no creemos que lo puedan afrontar comunidades en distritos más humildes, donde más impacta la isla de calor, que es en Carabanchel, en Puente de Vallecas, en Usera... evidentemente ahí más bien va a ser ninguna".
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De momento, en bibliotecas
“Estamos abiertos a trabajar con todos ustedes en aquellas iniciativas que vengan a impulsar de nuevo esta acción para que sea una realidad en la ciudad de Madrid más pronto que tarde”, señaló Carabante, lanzando el guante a todos los grupos de la oposición en la última comisión de Urbanismo. Lo que sí ha hecho el Consistorio es poner nuevas azoteas verdes en instalaciones municipales, como las bibliotecas Eugenio Trías, Ángel González y San Fermín. El Área de Obras está trabajando ahora en nueve proyectos para la instalación de estas cubiertas verdes en otros edificios municipales. Son muchas las ventajas de estas azoteas verdes.
En primer lugar, mejora el comportamiento térmico del edificio, ya que ayudan a rebajar el gasto en calefacción y climatización, disminuye las emisiones indirectas de CO2 y reduce la huella de carbono. También mejora el confort térmico de las cubiertas de los edificios mediante transpiración y humidificación del aire seco. “Las plantas, por medio de la evaporación de agua, la fotosíntesis y la capacidad de almacenar calor en su propia agua, extraen el calor de su entorno reduciendo la temperatura del ambiente. Además, absorben y reflejan parte de la luz solar, lo que contribuye a crear un clima más fresco y agradable”, explican desde el Ayuntamiento.
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Las cubiertas también mejoran la gestión de aguas pluviales, ya que absorben el agua de lluvia a través de las distintas capas, tanto las plantas como el sustrato y la lámina drenante. Participan, además, en la prevención de posibles inundaciones, al reducir el caudal que llega a la red de alcantarillado. Otra de las ventajas es que mejoran la calidad del aire y aumentan el aislamiento térmico del edificio. Por último, “las diferentes capas de la cubierta verde reducen la penetración de la radiación electromagnética de dispositivos inalámbricos y comunicaciones móviles”. A pesar de todas estas ventajas, el mensaje no ha calado entre los vecinos de Madrid dado el número de solicitudes que han llegado.
El coste de la cubierta verde
Para un edificio promedio de 1.000 metros cuadrados, la inversión necesaria oscila entre 100.000 y 300.000 euros. El Ayuntamiento financia el 50% de la intervención. Giraldo incide en que debido al alto precio de estas cubiertas, este tipo de “intervenciones se van a reducir a espacios comerciales, empresas, oficinas, lugares donde hay un componente quizás más de marketing y de imagen que de efecto mitigación de isla de calor real. De todos modos, para que realmente esto funcione tiene que haber bastante implantación para que se empiecen a reducir los efectos de la isla de calor de la ciudad. Así que como va a ser un proceso que va a durar muchos años, la mejor manera de reducir el efecto de isla de calor es que el Ayuntamiento intervenga ya donde puede, que es en las calles, que es donde la gente está caminando y donde puede reducir asfalto y cambiarlo por vegetación”.
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En 2004, por ejemplo, la ciudad de Toronto (Canadá) inició los estudios sobre cubiertas ajardinadas con el compromiso de implementarlas en la ciudad. Este compromiso culminó en la elaboración de una ordenanza. Como incentivo a esta iniciativa, en 2009 lanzó un programa de ayudas. Hasta enero de 2014, el programa había apoyado un total de 112 proyectos que suman 233.000 metros cuadrados, reduciendo el consumo de energía estimado en 565 MWh, evitando 106 toneladas de gases de efecto invernadero y desviando 8,7 millones de litros de aguas pluviales anualmente de las alcantarillas.
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