
Kiko Rivera ha vendido por 400.000 euros su loft de San Sebastián de los Reyes meses después de su ruptura con Irene Rosales, una operación con la que, según Lecturas, ha cerrado una etapa personal y patrimonial y ha liberado recursos para invertir parte del dinero en la escuela de baile de su pareja, Lola García.
Tras cancelar la hipoteca pendiente, el DJ ha obtenido 200.000 euros limpios que, según ha explicado Luis Pliego, director de Lecturas, en el programa El tiempo justo, irán destinados al negocio de García, arrastrado por problemas económicos desde hace años. La mitad del importe de la venta ha ido al banco para saldar la carga hipotecaria que todavía pesaba sobre el inmueble: “Ha cancelado la hipoteca y ha sacado un beneficio de 200.000 euros”.
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La operación afecta a la propiedad que marcó la entrada en la vida adulta del hijo de Isabel Pantoja y sus primeros años de soltería. A día de hoy, en el Registro de la Propiedad, a nombre de Kiko Rivera solo figura Cantora, y al cierre de esta edición no había comprado el chalé en el que vive de alquiler en Bollullos de la Mitación, en Sevilla. “Lo compré con 22 años. En esta casa pasé toda mi juventud, todas mis locuras, mis fiestas. ¡Todo está aquí! Es mi esencia pura”, confesó a Lecturas.

Kiko Rivera vende su loft
La vivienda tenía 80 metros cuadrados y una distribución en dos alturas. En la planta baja había una cocina abierta al salón, un gran ventanal y una terraza cubierta de 11 metros cuadrados, mientras que la parte superior del ático estaba ocupada por el dormitorio. En aquella etapa, el apartamento conservaba numerosos recuerdos personales. En las mesitas de noche de la habitación había una imagen de él con Irene y sus hijas convertida en dibujo, otra fotografía de la pareja, otra de las dos niñas y varias de sus gorras preferidas.
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Eso sí, el loft dejó de ser solo un refugio sentimental cuando sus inquilinos lo convirtieron en una fuente de problemas. Se marcharon sin pagar y causaron desperfectos en el mobiliario, una situación que obligó a Rivera a reformar la casa para volver a acondicionarla. La venta del loft culmina un proceso que Kiko Rivera ya contemplaba tiempo atrás.
La inversión de Kiko Rivera para su novia
Cuando enseñó el piso a Lecturas después de la reforma, el apartamento estaba de nuevo en buen estado y ya expresó su intención de ponerlo en venta o, al menos, en alquiler, una decisión que ha terminado ejecutando ahora. Sentada en el plató, su exmujer Irene Rosales, ha asegurado que en los años de su relación estuvo “en su peor momento económico”. “Hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero yo ya lo sabía porque él me lo informó. Ese piso le ha dado dolores de cabeza”, ha confirmado.
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El dinero restante de la venta irá a la escuela de baile de Lola García, según la información que difundirá Lecturas el miércoles. El movimiento busca apuntalar un negocio que arrastra dificultades desde hace años. De hecho, Miguel Frigenti desveló en el programa El tiempo justo que la coreógrafa soporta desde 2012 una deuda por impago de alquileres que asciende a 32.000 euros. Un incumplimiento que incluso derivó en un desahucio en 2021 según el colaborador.
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