María Iglesias, médica de familia: “La industria promociona los productos electrónicos como alternativa al cigarrillo y es un gran error”

Con motivo de la Semana Sin Humo, ‘Infobae’ habla con la doctora y portavoz de la semFYC sobre tabaquismo y formas de dejar de fumar

Guardar
Google icon
María Iglesias Alonso, médica de familia y coportavoz de la Semana Sin Humo de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.
María Iglesias Alonso, médica de familia y coportavoz de la Semana Sin Humo de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria. (semFYC)

En España, más de 50.000 personas mueren al año por causas atribuibles al tabaco. Eso significa que, de media, cada médico de familia conoce a dos pacientes al año que van a fallecer por culpa del tabaco. La doctora María Iglesias Alonso ya ha tenido que enfrentarse a este tipo de situaciones más de lo que le gustaría.

“Siempre tenemos algún paciente que acude con problemas derivados del consumo de tabaco, ya sean problemas circulatorios, del corazón, del pulmón... Porque el tabaco afecta a muchas partes del organismo. Tristemente, hay dos o tres pacientes en el cupo que fallecen y es una cosa que se puede prevenir”, cuenta a Infobae la médica de familia y portavoz de la Semana Sin Humo de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

PUBLICIDAD

La buena noticia es que los españoles cada vez fumamos menos, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad. El tabaquismo ha caído a mínimos históricos: en 2024, un 33,9% reconocía haber fumado en el último mes (39% en 2022), frente al 25,8% que lo hacía a diario (33,1% en 2022). “Ahora la sociedad no ve el tabaco como lo veía previamente y sí conoce las consecuencias perjudiciales”, reconoce Iglesias, pero la industria no se ha rendido y ha lanzado nuevos productos que, aunque parecen menos dañinos, terminan por perjudicar la salud.

Pregunta: ¿Es consciente la población del riesgo del tabaco y la nicotina?

Respuesta: Del tabaco, sí. De los nuevos dispositivos, no lo tenemos tan claro. Productos como los cigarrillos electrónicos o las bolsas de nicotina son mucho más desconocidos para la población, y, por tanto, son mucho más desconocidos los riesgos que presentan para la salud de la población. Entonces, yo creo que todavía queda trabajo.

PUBLICIDAD

El 72% de los fumadores españoles quiere dejarlo, según la semFYC. (DARIA KULKOVA/ ISOCK)
El 72% de los fumadores españoles quiere dejarlo, según la semFYC. (DARIA KULKOVA/ ISOCK)

P. Justamente, estas bolsas de nicotina o snus suelen promocionarse como menos perjudiciales, porque son libres de humo. ¿Son verdaderamente menos dañinas para la salud?

R. Es muy difícil realmente valorar si son menos perjudiciales, pero menos perjudicial no significa que no sea dañino para la salud. Pensar que, porque algo es menos dañino, no es dañino para nuestra salud, es un error, y es en lo que se apoya mucho la industria tabacalera: promocionan mucho los productos electrónicos y las bolsas de nicotina como una opción alternativa al cigarrillo convencional. Y eso es un grave error.

P. ¿Qué efectos tienen estas bolsitas de nicotina?

R. Lo primero, un efecto adictivo, porque son dosis muy altas de nicotina que se liberan de forma muy rápida, aparte de llevar una cantidad más alta que el cigarrillo convencional. También tiene efectos tóxicos por los compuestos que contienen y efectos locales en la boca, con un riesgo más alto de cánceres en la cavidad oral.

P. Los vapers y cigarrillos electrónicos a veces no contienen nicotina, ¿tienen también efectos perjudiciales para nuestra salud?

R. Efectivamente, porque el acto de llevarse algo a la boca se asemeja mucho al cigarrillo convencional y hace que den un paso hacia los productos con nicotina. Luego, tienen también efectos tóxicos por las sustancias que contienen. No son los mismos ni las mismas cantidades que el tabaco, pero sí contienen productos igualmente tóxicos y perjudiciales para nuestra salud. Incluso los propios sabores y saborizantes también son dañinos para el pulmón. Al final, es una vía inhalada que daña igualmente el pulmón y las cavidades orales.

“No son los mismos ni las mismas cantidades que el tabaco, pero sí contienen productos igualmente tóxicos”

“Querer dejar de fumar es el primer paso”

P. Al menos, parece que estamos en mínimos históricos de tabaquismo, tanto en adultos como en jóvenes. ¿A qué achacáis vosotros este éxito?

R. Es verdad que ahora la sociedad no ve el tabaco como lo veía previamente; lo reconoce como algo más dañino y conoce las secuelas perjudiciales del tabaco. Aun así, nunca existe un consumo ideal para el tabaco. Nuestro objetivo siempre tiene que ser, desde sociedades científicas y sanitarias, el consumo cero.

P. ¿Es posible alcanzarlo?

R. Es difícil, pero es algo por lo que siempre tenemos que luchar.

P. ¿Y qué se puede hacer para llegar a ese consumo cero?

R. Desde luego, reforzar el uso de técnicas para dejar de fumar, acercarnos a los centros de salud y a los profesionales que pueden ayudarnos y, sobre todo, la regulación de los nuevos productos de nicotina, equipararlos al tabaco convencional y aumentar las restricciones, como reducir el uso en terrazas y en otros espacios.

P. La encuesta que habéis realizado desde semFYC advierte de que el 72% de los fumadores quiere dejar el tabaco, pero más de la mitad no pide ayuda para ello. ¿A qué recursos puede acceder estas personas?

R. Lo primero, tienen que tener en cuenta que es una enfermedad crónica, que es la adicción al propio tabaco. Y luego, tienen que buscar apoyo profesional, que aumenta las probabilidades de dejar de fumar. Acompañado de medicamentos, multiplica hasta dos o tres veces las posibilidades de dejarlo. Con lo cual, yo recomendaría a todo el mundo que se acercara a su centro de salud y consultara tanto con su médico como con su enfermera.

“Los fármacos son realmente eficaces a la hora de quitar ese antojo, esas ganas por la adicción a la nicotina”

P: ¿Basta con decirle a tu médico: ‘Quiero dejar de fumar’?

R: Sí, ese sería el primer paso, querer dejar de fumar para poder conseguirlo. Los fármacos son realmente eficaces a la hora de quitar ese antojo, esas ganas por la adicción a la nicotina. Pero el tabaquismo tiene también un componente psicológico que es necesario trabajar en consulta.

P. ¿Qué pueden hacer los sanitarios en estos casos?

R. El médico puede hacer un acompañamiento, darle pautas y estrategias para abandonar el hábito del tabaco, que al final está muy arraigado en la vida del fumador; y la prescripción de medicación en función del perfil del paciente y de lo que el paciente necesite. Y lo mismo la enfermera, que puede también hacer el mismo acompañamiento psicológico, darle apoyo y citas seguidas para ver y reforzar los hábitos y guiarle a lo largo del camino, que suele ser complicado, pero que merece mucho la pena.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD