Europa avanza en la restauración de los ríos con un nuevo récord de barreras fluviales eliminadas en 2025: España ocupa el tercer puesto con 109

En el continente se han desmantelado en un año 603 de estas infraestructuras, desbloqueando el flujo de agua y permitiendo el movimiento de especies clave

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Imagen de archivo del embalse y presa de Picadas, a 22 de febrero de 2026, en Aldea del Fresno, Madrid (España). (Gabri Solera/Europa Press)
Imagen de archivo del embalse y presa de Picadas, a 22 de febrero de 2026, en Aldea del Fresno, Madrid (España). (Gabri Solera/Europa Press)

Las barreras fluviales —como presas, diques, azudes y otras estructuras— sirven para regular el caudal de los ríos y en algunos casos generar energía hidroeléctrica, entre otros. Sin embargo, implican impactos negativos en los ecosistemas por las alteraciones que provocan: bloquean el flujo de agua, sedimentos y nutrientes, así como impiden la migración de los peces, clave para la conservación de muchas especies.

En este sentido, desde hace años, varias organizaciones ecologistas trabajan en la eliminación de las barreras fluviales obsoletas y en desuso, además de en la concienciación de los beneficios de este movimiento. El año pasado, Europa volvió a batir un récord —ya es el quinto consecutivo— en desmantelamiento de estas estructuras, superando por primera vez la cifra de las 600.

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En 2025, en el continente se eliminaron 603 barreras fluviales, un 11 % más que el anterior (542, que en ese momento marcaba el récord). Suecia, Finlandia y España lideran la lista de los 29 países que han puesto en marcha estas actuaciones. Así se desprende del último informe de Dam Removal Europe (DRE), que destaca que se han conseguido reconectar más de 3.740 kilómetros de río en Europa.

“Cada vez se comprende mejor que las represas obsoletas no tienen por qué permanecer para siempre: pueden —y deben— ser eliminadas para restaurar los ríos y beneficiar a las personas, la naturaleza y el clima", señala Chris Baker, director de la organización Wetlands International Europe, uno de los miembros de Dam Removal Europe, junto a otras entidades como WWF o World Fish Migration Foundation.

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Azud en Santa Ana de Pusa, Toledo. (LBM1948/Wikimedia Commons)
Azud en Santa Ana de Pusa, Toledo. (LBM1948/Wikimedia Commons)

Desde Wetlands International Europe señalan que este esfuerzo de eliminar barreras fluviales que ya resultan innecesarias fortalece la resiliencia climática, mejora la seguridad hídrica y alimentaria, impulsa la biodiversidad y acelera la recuperación de los ecosistemas de agua dulce.

Suecia, Finlandia y España encabezan la lista

Por primera vez desde que se realiza este informe, Suecia ha encabezado el ranking, con 173 barreras eliminadas. Le siguen Finlandia (143), que el año anterior se situaba en el primer puesto, y España (103), que se mantiene en la tercera posición y en 2025 desmanteló 13 más que en 2024. Además, Islandia y Macedonia del Norte eliminaron sus primeras barreras fluviales.

La mayoría de los esfuerzos de 2025 se han centrado en estructuras pequeñas y obsoletas, cuya eliminación suele ser “muy rentable y, cuando se realiza a gran escala, genera importantes beneficios acumulativos”, destacan desde Wetlands International.

Ante la llegada de la borrasca Marta y tras el paso de Leonaro, la Confederación Hidrográfica del Tajo estuvo el viernes desembalsando hasta 230 m3/s de la presa de Cazalegas, en Toledo. (CHT/X)

“Pasar de poco más de 100 eliminaciones de barreras anuales hace seis años a más de 600 en 2025 evidencia la rápida consolidación de la restauración fluvial y el creciente impulso que está cobrando”, explica Merijn Hougee, responsable de Paisajes Internacionales de WWF Países Bajos. “Al eliminar más barreras, podemos demostrar cómo se recupera la biodiversidad y cómo podemos fortalecer la resiliencia frente al cambio climático”.

La fragmentación amenaza a especies en peligro de extinción

Los ríos europeos continúan enfrentando un serio problema de fragmentación, ya que cuentan con más de 1,2 millones de barreras que alteran los procesos naturales. Esto “contribuye significativamente a la degradación de los ecosistemas y ha desempeñado un papel fundamental en el drástico declive de la biodiversidad de agua dulce”, señala la organización.

De hecho, un informe reciente de la Comisión Europea indica que el 42 % de los peces de agua dulce de Europa está clasificados como amenazados de extinción. Además, la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) de Naciones Unidas señala que desde 1970 las poblaciones de peces migratorios de agua dulce han disminuido aproximadamente un 81 %.

Un ejemplar de salmón salta en un río
Imagen de archivo de un salmón. (Pixabay)

Las barreras fluviales afectan en nuestro país, por ejemplo, al salmón atlántico (Salmo salar), que desde la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC) señalan que se encuentra “al borde de la extinción” tras sufrir un declive de un 82 % en diez años. También la lamprea marina (Petromyzon marinus), que en algunas zonas de la península Ibérica se considera prácticamente extinta. La anguila europea (Anguilla anguilla) también se ve afectada por estas barreras de migración, tal y como se indica en su ficha de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los esfuerzos llevados a cabo en 2025 acercan a Europa al cumplimiento de los objetivos medioambientales de la Unión Europea, que pretende restaurar al menos 25.000 kilómetros de ríos a un estado de flujo libre para 2030. También las metas globales del Desafío del Agua Dulce, que se sitúan en la restauración de 300.000 kilómetros de ríos degradados en todo el mundo para ese mismo año.

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