Las 7 frutas bajas en fibra que son fáciles de digerir, según dietistas

Aunque la fibra es un componente positivo en la alimentación, durante periodos de sensibilidad digestiva resulta clave identificar alternativas

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Variedad de frutas frescas: uvas, fresas, nectarinas, melocotones, cerezas, manzanas verdes, moras, arándanos y peras, con pequeñas gotas y manchas, sobre mesa de madera clara.
La fruta con baja cantidad de fibra que favorece al sistema digestivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Seleccionar frutas y verduras bajas en fibra es una recomendación habitual para quienes padecen molestias digestivas, se recuperan de intervenciones intestinales o enfrentan cuadros de enfermedades inflamatorias. Especialistas indican que, en estos casos, priorizar alimentos con menos fibra no significa renunciar a una dieta nutritiva, ya que existen opciones que aportan vitaminas, minerales y energía sin sobrecargar el aparato digestivo.

“Reducir la fibra puede ayudar a controlar los síntomas en quienes padecen diarrea o molestias abdominales asociadas a una mayor ingesta de fibra”, explica la dietista Joni Rampolla. En estos contextos, cocinar, pelar o elegir versiones enlatadas de frutas y verduras ayuda a disminuir aún más el contenido de fibra, facilitando la digestión y reduciendo el riesgo de irritación intestinal. Los dietistas recalcan que este tipo de dieta debe ser supervisada y personalizada, adaptando las cantidades y los alimentos a la tolerancia individual. Según la dietista Christina Manian, “las frutas con bajo contenido en fibra pueden ser más fáciles de digerir a la vez que proporcionan nutrientes esenciales”.

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Aunque la fibra es un componente positivo en la alimentación general, durante periodos de sensibilidad digestiva resulta clave identificar alternativas bajas en fibra que sigan aportando variedad y nutrientes esenciales. Así, dietistas recomiendan una lista concreta de frutas y verduras que cumplen con estos requisitos y pueden ser incluidas en la dieta de manera segura y sencilla.

Las 7 frutas y verduras bajas en fibra recomendadas

  • Pimiento amarillo: 1,1 gramos de fibra por media taza, aporta vitamina C y polifenoles.
  • Melón cantalupo: 1,4 gramos de fibra por taza, alto contenido de agua, vitamina C y potasio.
  • Patata pelada: 0,9 gramos de fibra por media taza cocida, rica en potasio al retirar la piel.
  • Espinaca cocida: 0,7 gramos de fibra por taza cruda, mejora su digestibilidad y contenido de hierro al cocerse.
Esta es la fruta más nutritiva del mundo: ayuda al sistema nervioso y tiene propiedades anticancerígenas.
  • Plátano maduro: 1,5 gramos de fibra por media pieza, destaca por su textura suave y aporte de potasio y vitamina B6.
  • Sandía: 0,6 gramos de fibra por taza, hidratante, refrescante y fácil de digerir.
  • Lechuga: 0,05 gramos de fibra por taza, prácticamente sin fibra, aunque algunos expertos prefieren recomendarla cocida o bien masticada.

Consumir estos alimentos para cuidar la digestión

Cocinar las verduras y frutas, pelarlas o elegir versiones enlatadas son estrategias que facilitan su digestión y disminuyen la cantidad de fibra insoluble. Por ejemplo, las patatas peladas pueden prepararse en puré, al horno o en guisos, mientras que la espinaca cocida se integra fácilmente en tortillas y sopas. Los especialistas destacan que la textura blanda y la ausencia de semillas o piel ayudan a minimizar la irritación intestinal, haciendo que estos alimentos sean apropiados para personas en recuperación o con estómago sensible. “Preparar estos alimentos pelados, cocidos o en conserva ayuda a que sean más fáciles de digerir”, señala la dietista Julie Davis.

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Un frutero de mimbre con plátanos, manzanas rojas, naranjas y ciruelas en una encimera blanca, con uvas verdes y una naranja cortada al lado.
Las claves para consumir fruta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, la personalización es clave: los dietistas recomiendan ajustar la cantidad y el tipo de frutas y verduras según la tolerancia individual y la indicación médica. Trabajar con un profesional permite encontrar el equilibrio adecuado para mantener la hidratación y el aporte de nutrientes, sin provocar molestias ni complicaciones digestivas durante el tiempo que se requiera mantener una dieta baja en fibra.

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