La deportista Fernanda Herrera rompe su silencio y desvela su identidad tras la absolución de sus dos agresores sexuales en Italia

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Fernanda Herrera
Fernanda Herrera. (Instagram/@ferherreralara)

Fernanda Herrera tenía 17 años cuando fue a Italia a perseguir un sueño: prepararse para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Lo que encontró, según su propio relato, fue una pesadilla que llevaría tres años arrastrando en silencio. Este martes, a las puertas del Tribunal de Siena, la esgrimista mexicana (que compite con la bandera de Uzbekistán) ha decidido mostrar su rostro por primera vez y hablar alto y claro.

“Nunca quise enseñar mi cara en todo este tiempo, pero estoy cansada. Quiero que me vean porque estoy orgullosa de mí”, ha declarado entre lágrimas ante la prensa. Acababa de conocer el veredicto: los dos deportistas a los que ella acusó de agresión sexual, Emanuele Nardella y Jacopo Pucci, habían sido absueltos porque “los hechos no han sido probados”.

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Pero la sentencia no la hará callar. “Llegaré hasta el final para obtener justicia”, prometió. Su abogado, Luciano Guidarelli, ya ha anunciado que presentarán recurso de apelación. En una entrevista publicada este mismo martes en el diario La Repubblica, Herrera ha sido aún más directa: “No me detendré. Seguiré adelante con la cabeza alta porque no soy solo una víctima, sino una guerrera”.

Lo que ocurrió aquella noche

Los hechos se remontan a la madrugada del 4 al 5 de agosto de 2023. Herrera participaba en una concentración internacional de esgrima en Chianciano Terme cuando pasó la noche con tres atletas italianos en un bar. La convencieron de beber alcohol y después la llevaron a una habitación de hotel, donde presuntamente ocurrieron las agresiones. Un tercer joven, menor de edad en aquel momento, quedó fuera del proceso. A la mañana siguiente, Herrera presentó la denuncia.

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La fiscalía había pedido cinco años y cuatro meses de prisión para Nardella y Pucci. El juez Andrea Grandinetti no lo consideró suficientemente acreditado. La defensa de los acusados argumentó que todo respondía a “problemas de comunicación” y a la “falta de madurez” de todos los implicados.

Fernanda Herrera. (Instagram/@ferherreralara)
Fernanda Herrera. (Instagram/@ferherreralara)

Voces de apoyo

La madre de Fernanda, que la acompañó durante todo el proceso y también estaba en Italia cuando ocurrieron los hechos, ha descrito el fallo como “devastador”. “Todavía es difícil para las mujeres encontrar justicia, incluso cuando deciden denunciar”, ha señalado a través del abogado de la familia. Y ha añadido: “La decisión del juez no cambia la valentía que ha tenido mi hija”.

Guidarelli fue contundente al valorar el proceso: “Durante el juicio ha quedado claro que mi representada no estaba en condiciones de prestar un consentimiento válido. Estamos hablando de una joven que era menor de edad y que ha tenido la valentía de dar la cara en todos los sentidos. Hoy ha obtenido una victoria mucho más valiosa que cualquier medalla”.

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El deporte como escenario de silencio

Más allá del caso judicial, Herrera ha aprovechado su aparición pública para lanzar un mensaje a otras mujeres. “No puedo creer lo que ha sucedido. Esto no puede seguir pasando. No soy solo yo; hay tantos casos en el deporte y en el mundo donde intentan silenciar a las mujeres”, afirmó. Y se ha dirigido directamente a quienes puedan estar viviendo situaciones similares: “Estoy aquí por todas y, por favor, hablad cuando os suceda una cosa tan fea”.

La Federación Italiana de Esgrima había suspendido cautelarmente a los dos atletas en 2024 y los expulsó en 2025, aunque el proceso disciplinario quedó pausado hasta que hubiera sentencia firme. Con la absolución en primera instancia, ambos podrían retomar la competición mientras el caso continúa en los tribunales.

Fernanda Herrera, actualmente situada entre las mejores del mundo en sable femenino según el ranking de la Federación Internacional de Esgrima, es hermana de Paola Pliego, también esgrimista y también representante de Uzbekistán.

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