15 años del 15M: del hartazgo político, el paro y la crisis de la vivienda a la actualidad

El Movimiento de los Indignados unió a ciudadanos de distintas ideologías para protestar contra la crisis que azotaba el país en 2011, aunque sus reivindicaciones se han diluido con el paso del tiempo

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Imagen de la manifestación del 15M, celebrada el 15 de mayo de 2011 en Puerta del Sol, Madrid (Europa Press)
Imagen de la manifestación del 15M, celebrada el 15 de mayo de 2011 en Puerta del Sol, Madrid (Europa Press)

Desahucios, corrupción política y un paro al alza que frenó por completo la inserción laboral de los jóvenes fue lo que llevó, un 15 de mayo de 2011, a la sociedad española a protestar contra la crisis económica, social e institucional por la que atravesaba el país. El movimiento de los indignados marcó un quiebre en la política nacional, aunque, a día de hoy, son pocas las reivindicaciones que siguen latentes en la sociedad.

El Movimiento 15M nació como un reclamo apolítico, donde personas de distintas ideologías y clases sociales se unieron para protestar contra la situación por la que atravesaba el país, consecuencia de la crisis del ladrillo de 2008. Para el primer trimestre de 2011, las consecuencias de la crisis eran notables. El desempleo cerró en un 21,08% según datos de la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadísticas. El paro penetró más en los jóvenes, siendo el desempleo de los menores de 25 años de 47,8% para el mismo periodo.

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Además del desempleo, los españoles atravesaban otra de las consecuencias del boom inmobiliario, los desahucios. En 2010 se registró un récord histórico, con 93.636 procedimientos judiciales, según el Consejo General del Poder Judicial. En 2011, los desalojos bajaron hasta los 77.854, para volver a subir hasta 91.622 en 2012.

La tercera herida de los españoles la causaban los políticos. Según datos de la agencia Metroscopia, en 2011 el 89% de los españoles creía que los partidos pensaban solo en ellos mismos y no en el interés general de la población. Lo que reflejaba la encuesta era el hartazgo del bipartidismo, ya que el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español llevaban alternándose en el poder durante décadas.

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Miles de personas salieron a las calles de Madrid para conmemorar el Día Internacional de los Trabajadores. Bajo el lema 'Salarios, vivienda y democracia', los manifestantes exigen mejores condiciones laborales y el fin de la precariedad.

Las redes sociales, la semilla de Democracia Real Ya

El Movimiento 15M contaba con una estructura horizontal, por lo que no había una voz que se alzara por encima del resto. Aunque sí existía una plataforma que dio el pistoletazo de salida a la convocatoria masiva de las manifestaciones y se posicionó como la cara visible del movimiento: Democracia Real Ya.

La plataforma contó con distintos acontecimientos que dieron pie a su origen, confluyendo todos en las redes sociales. Por un lado, del otro lado de los Pirineos, el escritor francés Stéphane Hessel, uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, publicó en octubre de 2010 el manifiesto ‘Indignados’, un llamamiento a la desobediencia civil pacífica contra la indiferencia política, otorgándole al movimiento el marco conceptual y filosófico necesario.

En el Congreso, la aprobación de la Ley Sinde, el 15 de febrero de 2011, que prohibía la piratería online en favor de la propiedad intelectual, provocó que grupos activistas como Anonymous iniciaran acciones en redes sociales. Además, un precedente del movimiento fue el vivido el 30 de marzo de 2011, cuando se produjo la primera gran protesta juvenil, una huelga general de estudiantes, con miles de jóvenes de todo el país manifestándose contra el paro, la precariedad laboral, los recortes en educación, el Plan Bolonia y el aumento de las tasas universitarias.

La plataforma Democracia Real Ya da sus primeros pasos el 16 de marzo de 2011, con un grupo de blogueros que discutía en un foro las cifras de la crisis. En poco tiempo, gracias a su difusión en Facebook y Twitter, y al uso de hashtags como #SpanishRevolution, #democraciarealya o #15M, lograron expandir su alcance a todo el país. El uso de las redes también fue el origen de un nuevo activismo político, ya que servían para organizarse y rompieron las barreras tradicionales entre participantes y observadores.

Vista parcial de las carpas levantadas por los acampados en la madrileña Puerta del Sol en 2011, en donde miles de personas empezaron a concentrarse en protesta contra los políticos y la crisis en España, EFE/J.C.Hidalgo/Archivo
Vista parcial de las carpas levantadas por los acampados en la madrileña Puerta del Sol en 2011, en donde miles de personas empezaron a concentrarse en protesta contra los políticos y la crisis en España, EFE/J.C.Hidalgo/Archivo

De la marcha a las acampadas en Puerta del Sol

Tras el éxito en redes, la plataforma convocó, el 15 de mayo de 2011, manifestaciones en más de 50 ciudades españolas, siendo Madrid el epicentro del movimiento. La marcha madrileña comenzó en Cibeles, llegando hasta la Puerta del Sol. Según la Policía Nacional, participaron cerca de 20.000 personas, aunque los organizadores apuntaban a cifras más altas, entre 79.000 y 120.000 indignados.

Conforme se acercaba la noche, la mayoría de los congregados abandonó la plaza, aunque cerca de 200 personas votaron a favor de montar una acampada permanente en Sol. La madrugada del 16 de mayo, la Policía desalojó a los acampados, pero la violenta intervención de las fuerzas de seguridad provocó un “efecto llamada”, concentrando los siguientes días a miles de manifestantes en Sol, extendiéndose las acampadas hasta el 3 de agosto de 2011, cuando 300 policías desalojaron a los últimos acampados a las 6:15 horas de la mañana.

Pese a ser un movimiento desorganizado, articularon en su manifiesto un conjunto de demandas que reflejaban las preocupaciones de amplios sectores de la sociedad. En el plano político, exigieron reformas en el sistema electoral. Para los indignados, la democracia no era representativa porque el voto de millones de ciudadanos no se traducía en escaños reales en el Congreso. El sistema electoral permitía que PP y PSOE, ganadores en las grandes provincias, accedieran a mayorías parlamentarias abrumadoras, mientras que otros minoritarios, como Izquierda Unida, quedaban excluidos del Parlamento a pesar de obtener millones de votos a nivel nacional.

Los derechos sociales ocupaban la parte central de las demandas. El derecho a una vivienda digna era crucial, reclamando una reforma integral de la Ley Hipotecaria, estableciendo la dación en pago, es decir, que la entrega de la vivienda en caso de impago cancelara completamente la deuda, liberando así a las familias de una servidumbre hipotecaria perpetua.

Sobre el empleo, el movimiento proponía reducir la jornada laboral hasta que el desempleo pasara del 21% al 5%; establecer la jubilación a los 65 años, prohibiendo aumentos hasta acabar con el desempleo juvenil; bonificaciones para empresas con menos de un 10% de contratos temporales y restablecer el subsidio de 426€ para desempleados de larga duración.

La sanidad, pública, universal, gratuita y de calidad, y la garantía de una educación pública y laica eran otras de las demandas del movimiento. Respecto a las entidades bancarias, exigían prohibir cualquier tipo de rescate o inyección de capital, alegando que las entidades con dificultades debían quebrar o ser nacionalizadas. También reclamaron un aumento de impuestos a la banca, proporcional al gasto social ocasionado por la crisis económica del 2008.

Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero
Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero en la jura de la Constitución de Leonor. (EFE/Sergio Pérez)

Del reclamo a la actualidad, qué consiguió el 15M

15 años después, las consecuencias del 15M se han diluido, pasando de la unidad ciudadana a la polarización política. El logro más notable ha sido el fin del bipartidismo existente. Aunque tanto el Partido Socialista como el Partido Popular aglutinan la mayor cantidad de votos, en la actualidad necesitan el apoyo de partidos minoritarios para acceder a la presidencia.

Con el aventón del movimiento surgieron dos partidos: Podemos, por la izquierda, y Ciudadanos, por la derecha. El primero, con Pablo Iglesias a la cabeza, logró 42 diputados en las elecciones generales de 2015, que sumados a sus coaliciones electorales autonómicas dieron un total de 69 diputados para un Congreso de 350 escaños, llegando, en 2020, a formar parte del Gobierno junto con el PSOE.

Ciudadanos, por su parte, no surge como tal en el 15M, ya que se fundó en Cataluña en 2005, pero dio el salto a toda España en 2014. En las elecciones generales de 2015 consiguió 40 diputados, convirtiéndose en la cuarta fuerza política más importante del Parlamento. A día de hoy, tanto el partido catalán que lideró Albert Rivera como Podemos prácticamente han desaparecido del plano nacional o han perdido su peso parlamentario.

Anuncios de vivienda en venta y alquiler en Madrid.
Carteles de 'se vende' y 'se alquila' en un portal de una calle de Madrid (Irene G. Domínguez / Infobae España)

La vivienda y el empleo siguen perjudicando a los jóvenes

Respecto al trabajo, en abril de 2026 España registró un nuevo récord de afiliación, con 22.105.831 cotizantes, según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, sumado a una caída del paro de 2,6% en el mismo periodo, con 62.668 menos desempleados. Pese a los buenos datos de afiliación, la tasa de desempleo entre los menores de 25 años se situó en el primer trimestre de 2026 en el 24,54%, según datos de la EPA, que se traducen en 440.000 desempleados menores de 25 años y colocan a España a la cabeza del paro europeo para este grupo de edad.

Las reivindicaciones de la vivienda dieron lugar a la aprobación de un mecanismo regulado por el Real Decreto-ley 6/2012, que establece medidas para reestructurar las deudas hipotecarias y mecanismos de flexibilización de los procedimientos de ejecución hipotecaria para deudores que se encuentren en el umbral de exclusión. Pese a este mecanismo para frenar los desahucios, el problema de la vivienda ha mutado de los desalojos a la imposibilidad de acceso, tanto para la compra como para el alquiler.

En la actualidad, el precio de compraventa de la vivienda en España ha pasado de los 1.990 euros por metro cuadrado registrados en 2011 a los 2.748 euros el metro cuadrado en abril de 2026, según datos de Idealista, lo que se traduce, para una vivienda de 80 metros cuadrados, en pasar de 159.200 euros a 219.840 euros. Lo mismo ha sucedido con el alquiler, que en 2011 registraba un precio de 1.990 euros el metro cuadrado, y ha pasado a los 2.748 euros en abril de 2026 (de 159.200 euros por una vivienda de 80 metros cuadrados a 219.840 euros).

El paro juvenil, sumado al alza del precio de la vivienda, ha provocado que los jóvenes, precursores del 15M, a día de hoy no sean capaces de emanciparse. Los últimos datos de Funcas muestran que solo el 46% de los españoles de entre 25 y 34 años vive de forma independiente, llegando hasta el 55% para las mujeres de la misma franja etaria, el peor dato en 130 años, según los autores del estudio.

En 2026, las manifestaciones masivas ya no llegan hasta Puerta del Sol y la polarización política hace difícil volver a unir a ciudadanos de distinta ideología -según el estudio de Atlas sobre la polarización en España, un 65% de la población española piensa que la sociedad “está muy dividida o algo dividida”-, por lo que las reivindicaciones del 15M han conseguido cambios, pero no han llegado a hacer efecto en la vida de los más jóvenes, que siguen pagando las consecuencias del paro y la crisis inmobiliaria.

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