Silvia Severino, psicóloga: “3 actividades que en Japón se usan como terapia y que mucha gente tiene miedo de hacer por el qué dirán”

La profesional sostiene que la auténtica salud emocional empieza cuando una persona logra disfrutar su propia presencia y no necesita validación ajena

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Un hombre pensando en soledad
Las claves para disfrutar del tiempo solo. (Montaje Infobae)

El video de la psicóloga Silvia Severino, publicado en su cuenta de TikTok @silviaseverinopsico, plantea una mirada directa y sin concesiones sobre el vínculo entre la soledad y la salud emocional. Su mensaje interpela a una audiencia amplia: ¿Por qué tantas personas sienten incomodidad al realizar actividades cotidianas en soledad? Severino utiliza el ejemplo de tres prácticas comunes en la cultura japonesa para abrir una reflexión sobre el miedo al juicio social y el desafío de aprender a disfrutar de la propia compañía.

La profesional destaca que, aunque parecen acciones simples, ir a comer, al cine o a cantar solo resulta impensable o incómodo para muchos. “Tres actividades que en Japón se utilizan como terapia y que la mayoría evita por miedo al qué dirán”, explica Severino, poniendo el foco en cómo la presión social influye en la toma de decisiones personales, incluso en momentos de ocio o disfrute individual. Esta inquietud revela una problemática extendida: la dificultad para estar con uno mismo sin distracciones externas.

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Silvia Severino sostiene que la auténtica salud emocional empieza cuando una persona logra disfrutar su propia presencia, sin necesitar validación ajena. “Estar solo, sin distracciones, implica estar con uno mismo, y eso es exactamente lo que muchas personas evitan”, señala la psicóloga, invitando a tomar conciencia sobre la importancia de estos pequeños desafíos cotidianos. A partir de este planteo, revisa tres actividades que en Japón se consideran terapéuticas y que, en otros contextos, suelen evitarse por temor al juicio externo.

Comer solo: más allá del alimento, la validación interna

Para muchos, sentarse a una mesa en un restaurante sin compañía puede resultar abrumador. La mirada ajena, el murmullo interior sobre la soledad y el imaginario colectivo suelen generar una barrera difícil de atravesar. “Si puedes comer bien en un buen lugar, disfrutándolo sin compañía, es porque no necesitas a alguien al frente validando ese momento”, explica Severino. La experiencia de comer solo, entonces, se transforma en una prueba de autovaloración: el disfrute del momento no depende de la aprobación o la presencia de otros, sino de la capacidad de conectar con el propio deseo.

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En Japón, esta práctica adquiere un sentido terapéutico. Permite a la persona reconocerse como suficiente para vivir experiencias placenteras, sin la presión de cumplir expectativas sociales. Severino remarca que el miedo al qué dirán está tan arraigado que, para muchos, el simple acto de pedir una mesa para uno puede generar ansiedad o vergüenza. La clave está en resignificar ese instante: “La salud emocional empieza por aprender a disfrutar de tu propia compañía”, sostiene la psicóloga.

Ir al cine solo: el disfrute sin testigos

El cine suele asociarse al plan en compañía: amigos, pareja, familia. Sin embargo, acudir solo a ver una película es una invitación a experimentar el arte y el entretenimiento sin depender de la presencia de otros. Silvia Severino lo describe así: “Si puedes ir al cine solo, es porque tu disfrute no depende de la presencia de otros.” Esta acción, que parece trivial, expone la dificultad de muchas personas para concederse espacios de placer individual, sin la necesidad de compartirlos o validarlos a través de la mirada ajena.

En la cultura japonesa, ir al cine solo no solo es aceptado, sino que se promueve como una forma de autocuidado y autoconocimiento. La psicóloga destaca que, para quienes temen ser juzgados por estar solos, este tipo de experiencias puede revelar cuánto pesa la opinión externa en sus elecciones. Atreverse a romper esa barrera es un primer paso hacia una mayor autonomía emocional y una relación más amable con uno mismo.

Cantar solo: el valor de la autoafirmación

La tercera actividad que Severino menciona como terapéutica es cantar solo, sin grabarlo ni mostrarlo a nadie. “Si puedes cantar solo para ti, sin grabarlo, sin mostrárselo a nadie, es porque te basta contigo mismo”, expone la profesional. Aquí, el foco está en la autoafirmación: la capacidad de disfrutar de una acción sin buscar la aprobación, la audiencia o el aplauso externo.

Una mujer feliz mirando hacia el horizonte mientras camina por encima de un puente
La soledad elegida tiene múltiples beneficios para el bienestar psicológico. (Freepik)

En Japón, cantar en soledad se utiliza como herramienta para conectar con las emociones y fortalecer la autoestima. Severino subraya que, lejos de ser un acto menor, implica superar el temor a la exposición incluso en el ámbito privado. Esta práctica revela cuánto cuesta, a muchas personas, estar a solas con sus pensamientos y sentimientos, sin compartirlos ni distraerse con estímulos externos.

Para la psicóloga, las tres actividades comparten un mismo núcleo: enfrentar la incomodidad de estar solo implica aprender a convivir con uno mismo. “Las tres parecen cosas simples, pero para mucha gente generan una incomodidad enorme”, resume Severino. El mensaje invita a repensar el valor de la soledad como un espacio de crecimiento personal y a desafiar el miedo al juicio social en busca de una salud emocional más sólida.

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