Una joven va a Japón para acariciar ciervos salvajes y acaba ingresada en una UCI alemana: contrajo la enfermedad de Lyme por la picadura de una garrapata

Cristina Romaña se enfrenta a una enfermedad poco frecuente y difícil de diagnosticar: la enfermedad de Lyme, que puede provocar daños en el sistema nervioso central, con episodios de espasmos, mareos y desmayos

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Primer plano de una garrapata oscura incrustada en piel pálida, con una protuberancia roja inflamada y un pequeño punto amarillo en el centro de la picadura.
Una garrapata adulta se aferra a la piel humana, causando una reacción inflamatoria rojiza alrededor del punto de picadura, lo que subraya la importancia de la prevención y revisión tras actividades al aire libre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando Cristina Romaña, una bailarina profesional de 25 años, visitó el Parque de Nara, en Japón, no sabía que aquel encuentro con ciervos en libertad iba a cambiar su vida de forma tan radical. Tras el viaje, empezaron a aparecer en su cuerpo heridas y ampollas, acompañadas de un malestar intenso que no remitía. La situación finalmente llevó a Cristina a buscar atención médica, donde recibió el diagnóstico: una picadura de garrapata llena de bacterias que provocan la enfermedad de Lyme.

Esta enfermedad, según explican especialistas, suele resultar difícil de identificar, ya que en muchos casos los síntomas pueden tardar años en manifestarse. En el caso de Cristina, sin embargo, la reacción fue inmediata. En un vídeo publicado en su perfil de Instagram, relató cómo empezó a manifestarse la infección: “Por suerte, en mi caso aparecieron a los pocos días”. La cepa contraída en Japón, añadió, se caracteriza por mostrar síntomas de forma rápida, lo que facilitó su detección.

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En un principio, según ha relatado, confundió sus síntomas con los de una gripe. Es algo relativamente habitual, ya que, además, muchas personas que sufren esta infección no detectan la picadura. “En más del 80% de los casos se vuelve crónica precisamente por el diagnóstico tardío, porque hay muy pocos médicos que controlan de este tema”, detalló. Aunque el equipo médico logró identificar la enfermedad con relativa rapidez, la joven sigue enfrentándose a un cuadro complicado, con espasmos, mareos y episodios de desmayo. “Tengo que ponerme oxígeno porque la enfermedad me está atacando al sistema nervioso central y tengo espasmos, mareos, me desmayo y estoy sintiendo poco a poco que mi cuerpo ya no lo aguanta”, explicó en la misma publicación.

El video se volvió viral en las redes sociales. (TikTok: @neuquencapitaltiktok)

30.000 euros en un año en tratamientos

Durante el último año y medio, Cristina se ha sometido a múltiples pruebas médicas en varios países con el objetivo de encontrar un tratamiento efectivo para su enfermedad y evitar que se convierta en una condición crónica. El elevado coste de los tratamientos han supuesto un obstáculo importante, lo que la ha llevado a lanzar una campaña en GoFundMe para recaudar los fondos necesarios y poder acceder a la terapia.

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“Yo me he gastado 30.000 euros en un año, es una locura, pero este tratamiento que voy a hacer ahora son 50.000 euros. Una persona normal no lo puede costear, entonces quien lo tenga no puede ser diagnosticado porque es muy caro”, relata Cristina en su vídeo.

Ante la gravedad de los síntomas, el siguiente paso será el ingreso en una UCI de un hospital alemán, donde recibirá un tratamiento conocido como hipertemia. Cristina explicó en su vídeo cómo funciona este procedimiento: “Estaré en una UCI donde me sedarán y me subirán la temperatura corporal a 41,6 grados para que todas las bacterias mueran y a la vez me meterán antibiótico intravenoso, porque a esta temperatura sí es más eficaz”. El tratamiento se extenderá durante dos meses, con la esperanza de frenar el avance de la enfermedad y recuperar la normalidad en su vida.

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