El país europeo que quiere introducir el ‘impuesto al azúcar’: así será la tasa progresiva que se aplicará a los refrescos

La medida, aún en fase de propuesta, plantea gravar las bebidas azucaradas según su contenido de azúcar y busca reducir el consumo, mejorar la salud pública y reforzar la recaudación fiscal

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Bebidas azucaradas
El consumo excesivo de bebidas azucaradas, como los refrescos, puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes - crédito Freepik

Alemania prepara la introducción de un nuevo impuesto sobre bebidas azucaradas dentro de un paquete más amplio de reformas fiscales orientadas a reducir el déficit presupuestario previsto para 2027. Junto al impuesto al azúcar, el Ejecutivo estudia también elevar la fiscalidad sobre el alcohol y el tabaco, además de introducir un posible impuesto al plástico, según informa el diario Frankfurter Rundschau. El objetivo principal es reducir el consumo de bebidas con alto contenido en azúcar y fomentar hábitos más saludables, especialmente entre la población joven, aunque el aumento en los ingresos a las arcas públicas se presenta como una ventaja adicional de este gravamen.

El proyecto alemán plantea un modelo impositivo progresivo basado en la cantidad de azúcar por cada 100 mililitros de bebida. De este modo, las bebidas con menos de 5 gramos de azúcar quedarían exentas o prácticamente no gravadas, mientras que aquellas situadas en niveles intermedios, entre 5 y 8 gramos, soportarían una carga fiscal moderada. Los productos con más de 8 gramos por 100 mililitros serían los más penalizados, con el tipo impositivo más alto. El esquema afecta principalmente a refrescos, bebidas energéticas y otros productos azucarados de consumo masivo.

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El objetivo declarado por las autoridades es doble. Por un lado, se busca reducir la ingesta de azúcar en la población, vinculada a problemas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y otras enfermedades metabólicas. Por otro, se pretende incentivar a la industria a reformular sus productos para disminuir el contenido de azúcar y adaptarse a un entorno fiscal más exigente. La medida se enmarca en una estrategia del Gobierno federal que combina objetivos de salud pública con la necesidad de reforzar la recaudación en un contexto de aumento del gasto estructural, especialmente en defensa e infraestructuras.

Beneficios para la salud pública y la estabilidad presupuestaria

En cuanto a su tramitación, la propuesta deberá pasar por el proceso legislativo ordinario alemán, lo que implica su debate en el Gobierno federal y su posterior votación en el Bundestag. A partir de ahí, el texto podría sufrir modificaciones antes de su aprobación definitiva, en un contexto en el que se prevé la presión tanto de sectores sanitarios como de la industria alimentaria.

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Latas de refresco (Freepik)
Latas de refresco (Freepik)

La iniciativa procede de una comisión de expertos designada por la ministra de Salud, Nina Warken (CDU), en el marco de una revisión más amplia del sistema de seguros sanitarios. Según fuentes del Ministerio de Finanzas, el impuesto no solo busca reducir el consumo de productos considerados poco saludables, sino también contribuir a cubrir las brechas presupuestarias previstas para los próximos años. El Gobierno del canciller Friedrich Merz prevé aprobar las directrices presupuestarias para 2027 con un gasto cercano a los 543.000 millones de euros, impulsado por el aumento de partidas clave, mientras que la deuda pública podría situarse en torno a los 110.800 millones de euros. Aunque el déficit se ha reducido parcialmente mediante ajustes recientes, aún se estima un desequilibrio significativo en 2028, en torno a los 30.000 millones de euros, lo que ha llevado al Ejecutivo a explorar nuevas fuentes de ingresos.

No hay impuesto estatal en España, peor sí en Cataluña

La iniciativa alemana no es un caso aislado dentro de la Unión Europea. En la última década, varios países han introducido impuestos similares sobre bebidas azucaradas. El de Reino Unido es uno de los ejemplos más citados, con un sistema que ha logrado incentivar la reducción del contenido de azúcar en numerosos productos. Francia, Portugal y Hungría también han implementado modelos de fiscalidad específica en este ámbito, con resultados variables.

En España no existe un impuesto estatal específico sobre el azúcar o las bebidas azucaradas. Estos productos tributan al tipo general del IVA, situado en el 21%, sin una fiscalidad diferenciada a nivel nacional. Sin embargo, Cataluña fue pionera en la introducción de un impuesto propio sobre bebidas azucaradas envasadas, que aplica un sistema progresivo en función del contenido de azúcar.

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