La familia Trapote, cinco años después de la pérdida de Pedro Jr.: el legado empresarial que sigue creciendo entre el ocio nocturno y el chocolate

Su padre, Pedro Trapote, sigue activo en los negocios y mantiene muy presente el recuerdo de su hijo cinco años después de su fallecimiento

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Pedro Trapote en una imagen de archivo. (Europa Press)
Pedro Trapote en una imagen de archivo. (Europa Press)

La familia Trapote vuelve a ser actualidad coincidiendo con el aniversario del fallecimiento de Pedro Trapote Jr., hijo del empresario Pedro Trapote, que murió en 2021 a los 52 años. Su pérdida supuso un duro golpe para el clan, especialmente para su padre, que en aquellos días reconoció públicamente el dolor de tener que despedir a un hijo, un trance que definió como uno de los más difíciles que puede atravesar una familia. Cinco años después, su ausencia sigue muy presente, aunque el apellido continúa vinculado a la actividad empresarial y al dinamismo que siempre ha caracterizado a la saga.

Pedro Trapote Jr. había dejado atrás hacía más de dos décadas el negocio familiar vinculado al ocio nocturno en Madrid para dedicarse a su otra gran pasión, el mundo del toro. Su trayectoria en este ámbito lo alejó progresivamente de los locales que habían convertido a la familia en uno de los nombres más reconocibles de la noche madrileña. Estuvo casado con Diana Dominguín, hija de Pepe Dominguín, con quien tuvo dos hijos, consolidando así también la conexión con otra de las familias más conocidas del panorama cultural español.

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El impacto de su muerte fue inmediato en su entorno más cercano. Su padre, visiblemente afectado, expresó entonces que perder a un hijo es una de las experiencias más duras: “Que un padre tenga que enterrar a un hijo es posiblemente uno de los peores momentos”, dijo ante los medios que se concentraron en su funeral. Desde ese momento, el foco de la familia se ha centrado en mantener vivo el legado, tanto personal como empresarial.

Pedro Trapote, con su mujer, su hijo y sus nietos, a su llegada a la capilla ardiente de su hijo Pedro. (Europa Press)
Pedro Trapote, con su mujer, su hijo y sus nietos, a su llegada a la capilla ardiente de su hijo Pedro. (Europa Press)

Del ocio nocturno a la reconfiguración del imperio empresarial

Durante años, el apellido Trapote estuvo estrechamente ligado a algunos de los locales más emblemáticos del ocio nocturno madrileño. Uno de los espacios más conocidos fue el Teatro Barceló, anteriormente vinculado a la marca Pachá, que permaneció bajo la gestión familiar durante un largo periodo hasta su venta en 2022. Otro de los referentes del grupo fue la mítica sala Joy Eslava, cuya gestión directa por parte de la familia concluyó en 2018, aunque el vínculo con el espacio se mantuvo durante décadas.

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Estos movimientos empresariales reflejaron una transición clara en la estrategia del patriarca, que decidió ir abandonando progresivamente el sector de la noche. Este cambio no supuso una retirada, sino una reorganización de sus intereses hacia un negocio con una identidad muy distinta y un crecimiento sostenido: la restauración.

San Ginés, el chocolate con churros que se ha convertido en un fenómeno internacional

Chocolatería confitería San Ginés Madrid (foto Chocolatería San Ginés)

El gran eje actual del imperio familiar es Chocolaterías San Ginés, un negocio que ha pasado de ser un establecimiento tradicional madrileño a convertirse en una marca internacional. La expansión ha llevado este producto emblemático a ciudades como Miami, Austin, México, Buenos Aires, Lisboa o incluso China, con nuevas aperturas previstas en mercados asiáticos como Manila.

El crecimiento del negocio ha sido acompañado por la implicación progresiva de los hijos del empresario. Sergio, Pablo, Alejandro y Gonzalo se han incorporado a la estructura familiar tras formarse académicamente y adquirir experiencia en otros ámbitos profesionales, algunos incluso fuera de España. También parte de la siguiente generación ha comenzado a integrarse en la compañía, reforzando la idea de continuidad generacional.

En palabras del propio empresario en una entrevista concedida a LOC, la internacionalización del chocolate con churros es una forma de proyectar la gastronomía española en el exterior, situándola al mismo nivel que otros iconos culinarios nacionales. Una visión que ha impulsado la apertura de nuevas franquicias y la expansión del modelo de negocio.

Pedro Trapote, Begoña García Vaquero y sus hijos asisten a una tarde de toros en Las Ventas, en mayo de 2025. (Jose Velasco / Europa Press)
Pedro Trapote, Begoña García Vaquero y sus hijos asisten a una tarde de toros en Las Ventas, en mayo de 2025. (Jose Velasco / Europa Press)

En el plano personal, Pedro Trapote mantiene desde hace más de dos décadas una relación con Begoña García-Vaquero, con quien tiene un hijo en común. La familia, aunque marcada por la pérdida de Pedro Jr., ha encontrado en la consolidación del negocio y en la expansión internacional una forma de mantener vivo un legado que abarca varias generaciones.

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