Víctor Espuig, médico: “Deja de usar ChatGPT para consultar dudas cuando estás enfermo, está demostrado que el 50% de las respuestas que da son erróneas”

El profesional insiste en que la consulta médica presencial sigue siendo insustituible

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Una mujer después de usar ChatGPT
La desinformación que aporta la inteligencia artificial. (Montaje Infobae)

La advertencia de Víctor Espuig, médico español con activa presencia en redes, ha generado debate entre quienes suelen recurrir a herramientas digitales para resolver dudas sobre su salud. En un video difundido en su cuenta de TikTok (@victorespuig), Espuig se dirige directamente a quienes utilizan ChatGPT para interpretar síntomas, analizar resultados de laboratorio o buscar recomendaciones sobre tratamientos y dietas.

El origen de esta advertencia se apoya en datos recientes y preocupantes. Espuig cita un estudio publicado este mes en la revista científica BMJ, que analizó la calidad de las respuestas médicas proporcionadas por las IAs más populares, incluido ChatGPT. El resultado, según expone el médico, es contundente: “casi la mitad de las respuestas resultaron problemáticas, incompletas o directamente erróneas”. El video busca alertar a quienes confían en estos sistemas para tomar decisiones sobre su salud.

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Espuig insiste en que la consulta médica presencial sigue siendo insustituible, especialmente ante síntomas o problemas relevantes. Aunque reconoce que informarse por Internet es comprensible y puede ayudar a entender mejor algunos conceptos, recalca que una IA nunca tendrá acceso al historial médico completo del paciente, ni podrá explorarlo físicamente o interpretar las señales clínicas en contexto.

Los principales peligros de consultar a ChatGPT

El médico destaca que uno de los mayores riesgos de recurrir a ChatGPT y sistemas similares es la seguridad con la que estas IAs comunican sus respuestas, incluso cuando están equivocadas. Según el estudio citado en BMJ, el 50% de las contestaciones analizadas presentaban alguna deficiencia relevante: desde omisiones graves hasta errores directos. Espuig subraya que “lo más peligroso es que estos sistemas responden con seguridad absoluta, incluso inventando datos o citando estudios científicos que ni siquiera existen”. Esta práctica, conocida como “alucinación” en el ámbito de la inteligencia artificial, puede inducir a error de forma inadvertida.

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Delfina Arambillet, especialista en Inteligencia Artificial, analiza el concepto de 'espiral delirante' atribuido a ChatGPT. En esta entrevista, explica por qué los modelos de lenguaje pueden generar errores o 'alucinaciones' y su tendencia a ser complacientes con el usuario.

Otra cuestión problemática es el uso de lenguaje excesivamente técnico y complejo, lo que dificulta que una persona sin formación médica pueda interpretar correctamente la información recibida. Esto puede llevar a malentendidos o a aplicar recomendaciones de manera inadecuada. El propio Espuig puntualiza que estas deficiencias se agravan en campos como la nutrición o la suplementación, donde la IA muestra un índice de error especialmente elevado.

El problema no se limita a la incorrecta interpretación de resultados o síntomas. La IA puede sugerir tratamientos o medidas basándose en información incompleta, o bien no identificar factores de riesgo específicos de cada persona por desconocer detalles clave del historial médico. La capacidad de la IA para proporcionar mensajes personalizados es, según el médico, prácticamente nula.

Por qué la IA no puede sustituir a tu médico de familia

Espuig recuerda que, aunque buscar información en Internet puede resultar útil para entender mejor algunos conceptos, la inteligencia artificial no tiene criterio clínico ni capacidad para priorizar lo importante en cada caso. “Una IA no conoce todo tu historial médico, no puede explorarte físicamente y no sabe lo que de verdad importa en tu situación”, advierte.

Médico con bata blanca toca tablet con gráficos de variabilidad cardíaca frente a paciente con monitor en muñeca en un consultorio.
La inteligencia artificial no tiene criterio clínico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A esto se suma la falta de empatía y personalización. Las respuestas automáticas carecen de la sensibilidad y el trato humano que caracterizan la relación médico-paciente. El algoritmo es incapaz de captar matices emocionales, urgencias ocultas o necesidades particulares que solo pueden surgir durante una consulta presencial.

La conclusión que deja Espuig en su intervención es directa: “Para cualquier asunto relevante de salud, la mejor opción es consultar con el médico de familia. Cada persona es única y solo un profesional puede valorar adecuadamente todos los factores en juego, realizar un examen físico y ofrecer un diagnóstico fiable". Aunque las herramientas digitales pueden servir de apoyo para el aprendizaje y la curiosidad, no deben reemplazar la atención sanitaria personalizada ante problemas serios o dudas que requieran una valoración experta.

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