La emancipación juvenil cae a mínimos: casi la mitad de los jóvenes de 25 a 34 años vive con sus padres

El alza del coste de la vivienda y la inestabilidad laboral explican un retroceso de 15 puntos en el porcentaje de jóvenes independizados en la última década pese a la mejora de la renta disponible

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La ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, anuncia que el nuevo Plan Estatal de Vivienda incorporará la financiación de obras de urbanización y se centrará en promover la vivienda protegida.

La tasa de emancipación se encuentra en mínimos históricos en la franja de 25 a 34 años, una edad en la que tradicionalmente se espera disponer de un hogar propio y no depender del apoyo familiar para llegar a fin de mes. La suma de la precariedad laboral y el alza de la inflación ha tenido como consecuencia una pérdida de poder adquisitivo que ha lastrado especialmente la economía de los jóvenes en la última década. A la par que las nuevas generaciones se encuentran con unos sueldos que ofrecen una capacidad de consumo cada vez más limitada, otra crisis imposibilita el acceso a uno de los bienes más importantes para cualquier hogar: la vivienda. En 2025, un 48% de los españoles en este grupo de edad convivía todavía con sus padres, un porcentaje que sube al 53,7% en el caso de los hombres.

El economista Pablo García destacó este último dato en una reciente publicación en su cuenta de X (@pablogguz). La herramienta Observatorio de las Condiciones de Vida, desarrollada por el experto para visualizar datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE y de Eurostat, sitúa en el 52% la tasa de emancipación para los jóvenes el pasado año, casi 15 puntos porcentuales por debajo del 66,8% registrado en 2015.

Fuente: Observatorio de las Condiciones de Vida (https://www.observatoriorenta.es/)
Fuente: Observatorio de las Condiciones de Vida (https://www.observatoriorenta.es/)

En el caso de los hombres españoles entre 25 y 34 años, la caída ha sido similar, pero se ha mantenido constantemente en cotas más bajas que la media de ambos sexos. En concreto, el porcentaje de varones viviendo fuera de casa de sus padres se ha desplomado desde el 61,2% hasta el 46,3% en los mismos 15 años. Para las mujeres, las cifras son ligeramente más positivas, quedando la tasa de emancipación en el 58% en 2025, pero se evidencia igualmente un fuerte descenso de más de 14 puntos desde el máximo del 72,7% anotado al inicio de la década pasada.

La renta sube, pero el precio de la vivienda también

Pese a que la renta disponible equivalente en este grupo de edad lleva años mostrando una trayectoria ascendente, la tasa de emancipación no ha logrado invertir su caída en picado desde su pico en 2010. Tras la recesión de 2008, la renta disponible media entre los jóvenes se hundió desde los 23.739 euros al año en 2010 hasta tocar fondo en 18.661 euros en 2014. Sin embargo, la estadística se ha recuperado paulatinamente hasta alcanzar la media de 23.660 euros anuales en 2025, pero esta mejora no se ha visto reflejada en la tasa de emancipación.

Fuente: Observatorio de las Condiciones de Vida (https://www.observatoriorenta.es/)
Fuente: Observatorio de las Condiciones de Vida (https://www.observatoriorenta.es/)

Una de las posibles explicaciones para esta falta de simetría es el encarecimiento del mercado de vivienda. En los últimos 10 años, el Índice de Precios de Vivienda acumula aumentos cercanos al 80%, mientras que los incrementos en los salarios medios han sido muy inferiores a este ritmo de crecimiento.

Mujeres y extranjeros registran tasas de emancipación más altas

Ni siquiera factores como el nivel de educación consiguen marcar diferencias relevantes en una métrica que ya refleja un problema de acceso generalizado: la tasa de emancipación entre aquellos jóvenes de entre 25 y 34 años con egresados de instituciones de estudios superiores apenas aumenta en cinco décimas de la media general hasta el 52,5%. En el caso de los jóvenes que no cuentan con titulaciones de este tipo, la tasa cae ligeramente al 51,6%.

Teniendo en cuenta también el factor del género, las mujeres mantienen tasas más altas de emancipación tanto en el caso de contar con estudios superiores (de un 55,9% frente al 48,3% de los hombres con el mismo currículum) como de no hacerlo (60,8% frente al 44,5% de los varones).

Una mujer mudándose a una habitación en alquiler (Canva)
Una mujer mudándose a una habitación en alquiler (Canva)

En cuanto a la procedencia, los datos del Observatorio también muestran que los nativos en este grupo de edad tienen menor posibilidad de vivir emancipados, con una tasa del 45,4%, que los nacidos en el extranjero, que alcanzan el 67,1%.

Sin embargo, estas cifras no indican necesariamente que estos colectivos se encuentren en posiciones de mayor solvencia económica. Aunque independizarse suele asociarse a progreso, los datos muestran lo contrario: cerca del 30% de los menores de 35 años emancipados se encuentra en situación de pobreza relativa, casi el triple que entre quienes siguen viviendo con sus padres, según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida recogidos por el EsadeEcPol en un estudio anterior.

El análisis del think tank atribuye esta situación principalmente al alto coste de la vivienda y la precariedad laboral, que dificultan la independencia. Como resultado, la familia actúa como una red de protección económica, pero también agrava las desigualdades entre jóvenes según sus recursos, ya que aquellos que provienen de hogares con rentas más bajas se ven obligados a mantenerse por su cuenta desde edades más tempranas.