El desastre de la salvación de Timmy, la ballena favorita de Alemania: vuelve a quedarse atrapada y su veterinaria entra en coma

El cetáceo lleva desde el 3 de marzo varado en las costas del puerto de Wismar

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El desastre de la salvación de Timmy, la ballena favorita de Alemania. (EFE/Selim Sudheimer)
El desastre de la salvación de Timmy, la ballena favorita de Alemania. (EFE/Selim Sudheimer)

“Liberad a Timmy”. Así se podrían llamar estas tres semanas donde en Alemania, la ballena jorobada de aproximadamente 15 metros de longitud que lleva desde el 3 de marzo atrapada en el puerto de Wismar, en la costa del mar del Báltico.

Desde entonces, el animal ha vagado de forma errática por la costa de los estados de Schleswig-Holstein y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, encallando en repetidas ocasiones en zonas de escasa profundidad.

Para los expertos, su presencia en estas aguas sigue sin explicación, ya que el mar Báltico no es un hábitat adecuado para su especie.

El biólogo marino Robert Marc Lehmann trata de ayudar a la ballena varada. (EFE/Selim Sudheimer)
El biólogo marino Robert Marc Lehmann trata de ayudar a la ballena varada. (EFE/Selim Sudheimer)

Un escalamiento persistente

El 31 de marzo, Timmy quedó atrapado de forma prolongada en la bahía de Wismar, junto a la isla de Poel. Aunque en varias ocasiones logró ser liberado, siempre regresaba a las mismas zonas de aguas poco profundas, sin que los equipos pudieran evitar nuevos varamientos.

El momento más esperado llegó en la madrugada del 20 de abril, cuando el cetáceo logró nadar por sus propios medios gracias a la subida del nivel del agua y el viento favorable.

Sin embargo, la recuperación fue breve. Apenas dos horas después, Timmy cambió de rumbo en varias ocasiones, desorientado, y terminó de nuevo detenido en la bahía de Kirchsee, una zona con profundidades de entre 0,9 y 1,1 metros.

Según el biólogo marino Fabian Ritter, la situación es cada vez más crítica: el descenso del nivel del agua hace que el animal soporte su propio peso sobre el fondo marino, lo que agrava su estado.

Para poder salir, necesitaría seguir una trayectoria en arco hacia la bahía de Wismar, donde el canal alcanza más de 9 metros de profundidad, algo que ya no parece capaz de lograr.

El biólogo Robert Marc Lehmann examina una ballena varada en el mar Báltico. (Daniel Bockwoldt/ AP)
El biólogo Robert Marc Lehmann examina una ballena varada en el mar Báltico. (Daniel Bockwoldt/ AP)

Un rescate entre desacuerdos

Ante el fracaso de los intentos oficiales, las autoridades regionales autorizaron una operación privada de último recurso. El plan, impulsado entre otros por el empresario Walter Gunz, cofundador de MediaMarkt, contemplaba elevar a la ballena mediante una lona sujeta entre pontones flotantes para trasladarla hacia aguas abiertas.

No obstante, el proyecto no contó con el respaldo científico. Paralelamente, se intentó excavar el fondo marino con bombas de agua para liberar al animal, sin éxito. En uno de los episodios más recientes, Timmy logró retroceder 80 metros empujado por el viento y las olas.

Tráiler de 'Una ballena', de Pablo Hernando

La crisis del equipo: una veterinaria en coma

El operativo ha sufrido también un duro golpe humano. La veterinaria Janine Bahr-van Gemmert, incorporada desde Hawái y posteriormente sustituida por diferencias internas, ha sufrido un derrame cerebral y fue trasladada de urgencia al hospital.

Permanece en coma tras una intervención quirúrgica, aunque los médicos mantienen cierto optimismo sobre su evolución. Según la cofinanciadora del proyecto, Karin Walter-Mommert, la tensión acumulada en el equipo pudo ser un factor determinante en su estado.

El ministro regional de Medio Ambiente, Till Backhaus, ha confirmado el traslado y describió el caso como parte del enorme estrés que rodea el rescate. La veterinaria había sido sustituida recientemente por la especialista Kirsten Tönnies tras discrepancias internas en el enfoque de la operación.

Janine Bahr-van Gemmert, durante las maniobras de rescate de Timmy. (Centro de Focas Föhr)
Janine Bahr-van Gemmert, durante las maniobras de rescate de Timmy. (Centro de Focas Föhr)

Un esfuerzo cada vez más débil

En paralelo, varios miembros del equipo han abandonado la iniciativa ante la falta de avances. El propio Backhaus ha resumido la situación con crudeza: “La esperanza está muriendo al final”.

El animal sigue recibiendo alimentación asistida (unos 2,5 kilos de caballa al día), una cantidad muy inferior a la que necesitaría en condiciones normales, cercana a una tonelada diaria. También se han planteado medidas como colocar sacos de arena para evitar que siga desplazándose hacia zonas aún más someras.