Un hombre admite haber matado a su mujer y enterrarla bajo hormigón: manipuló su teléfono para que su familia creyera que se había marchado voluntariamente

La Fiscalía y la acusación particular solicitan quince años de prisión por homicidio con agravantes de género y parentesco

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El hombre que hizo creer a la familia que se había marchado voluntariamente
El acusado de estrangular y enterrar bajo hormigón a su mujer durante su juicio este lunes en la Audiencia de Málaga (EFE/ Jorge Zapata)

El acusado de asesinar a Débora M.D. y ocultar su cuerpo durante seis meses, ha reconocido ante el tribunal de la Audiencia Provincial los hechos, asegurando que actuó en un “arrebato” tras perder “el control”. El proceso judicial, que ha comenzado hoy y cuenta con jurado popular, se desarrolla tras casi dos años de investigaciones y con la petición de quince años de cárcel por parte de la Fiscalía y la acusación particular.

La vista de hoy ha recogido el testimonio del principal sospechoso, el marido de la víctima, quien ha relatado cómo transportó el cuerpo de Débora tras la discusión que acabó con su vida: la envolvió en plástico y una manta y la llevó hasta una nave industrial en Málaga de su propiedad, donde lo enterró bajo hormigón y maquinaria pesada. Durante medio año, mantuvo la desaparición en secreto. De hecho, manipuló el teléfono de Débora para que familiares y allegados creyeran que ella se había marchado voluntariamente.

La discusión entre el acusado y Débora se centraba en la intención de la mujer de divorciarse. El autor del crimen ha añadido que todo sucedió “muy rápido”; “me nublé”. Sin embargo, la Fiscalía señala que la agresión demostró “expreso desprecio a su condición de mujer por no acatar sus intenciones de divorcio y vida en libertad”.

El hombre que hizo creer a la familia que se había marchado voluntariamente
El acusado de estrangular y enterrar bajo hormigón a su mujer durante su juicio este lunes en la Audiencia de Málaga (EFE/ Jorge Zapata)

“Débora fue asesinada por ser mujer, por querer una vida en libertad”

La pareja convivía con sus dos hijas, de 5 y 17 años, en el domicilio donde ocurrieron los hechos el 28 de marzo de 2022. Tras el crimen, el acusado trasladó el cadáver en una carretilla hasta su furgón y posteriormente a la nave industrial, donde “excavó y picó el suelo de hormigón de la nave enterrando el cuerpo de la víctima”, junto con efectos personales, como su bolso y tarjetas bancarias, tal y como ha recogido EFE.

Además, el hecho de haberse hecho pasar por ella todos esos meses hasta que el cuerpo fue hallado por la Policía Nacional ha motivado que la fiscal delegada de Violencia de Género en Andalucía, Flor de Torres, insistiera ante el juzgado que: “Débora fue asesinada por ser mujer, por querer una vida en libertad, que él no permitía”, y reclamó “sentido común y sensatez” en su condena.

Por su parte, el acusado ha afirmado que solo pensaba “en que mis hijas no supieran lo que había pasado”. Por lo que, pese a que “no pensaba” en ese momento qué hacer con el cadáver, “desgraciadamente oculté el cuerpo de mi mujer”. Durante los seis meses que estuvo bajo el hormigón de la nave industrial, asegura que vivió “una carga grandísima”.

Pero no fue hasta su cuarta declaración ante el cuerpo policial que confesó “todo”. Un momento que llegó después de que un amigo de Débora que vivía en Palma de Mallorca denunciase su desaparición, ya que la víctima, de origen brasileño y nacionalidad española, no tenía familiares directos en España. Asimismo, ha pedido “perdón por los daños causados” a su familia, incluidas sus hijas, como ha recogido Europa Press. Del mismo modo ha afirmado que ha renunciado “a todo” en favor de ellas: “Ojalá pudiera volver atrás”.

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Había denunciado al acusado por malos tratos en 2012

Los antecedentes del agresor evidencian que la víctima ya había denunciado al acusado en 2012 por malos tratos. No obstante, la denuncia no fue ratificada en sede judicial. Años más tarde, en 2021, la mujer fue atendida en un hospital por lesiones compatibles con otra agresión, lo que llevó a la activación del protocolo por supuesta violencia de género, aunque tampoco formalizó la denuncia.

Ahora, la Fiscalía solicita una indemnización de 300.000 euros para las dos hijas, mientras que la acusación particular eleva la petición a 500.000 euros. El acusado ha abonado ya una cantidad de 145.000 euros. El abogado de la acusación particular, Mario García, ha indicado que busca “procurar la defensa de las menores en el sentido de que patrimonialmente se quedaran en mejor situación”, reconociendo así la colaboración del acusado en ese aspecto.

Por su parte, la defensa del procesado aboga por una condena de cinco años y la aplicación de los atenuantes de arrepentimiento y reparación del daño, argumentando que el acusado confesó “voluntariamente” y que, sin su testimonio, “posiblemente el cuerpo no habría aparecido”. Aun así, tanto la Fiscalía como la acusación particular rechazan la atenuación de la pena, al considerar que “pasaron seis meses” hasta que se encontró el cuerpo y que “no ha resarcido todo el daño moral” a las hijas de la víctima. Por el momento, queda esperar la intervención de testigos y peritos en los próximos días para conocer el veredicto del jurado.