Por esto te sientes vacío después de conseguir tus metas, según un psicólogo

A veces los objetivos están marcados por expectativas externas más que por deseos propios

Guardar
La “falacia de la llegada” describe la diferencia entre la felicidad esperada y la real tras lograr un objetivo. (Freepik)
La “falacia de la llegada” describe la diferencia entre la felicidad esperada y la real tras lograr un objetivo. (Freepik)

Terminar una carrera universitaria y no sentir la satisfacción esperada. Conseguir un ascenso laboral tras años de esfuerzo y, en lugar de orgullo, experimentar apatía. Lograr una relación estable o alcanzar una meta personal importante y notar, poco después, una extraña sensación de vacío. Estas experiencias, que desde fuera pueden parecer contradictorias, son más comunes de lo que se cree.

Así lo explica el psicólogo Mark Shelvock en un artículo publicado en Psychology Today, donde analiza lo que se conoce como la “falacia de la llegada”, un concepto que describe la distancia entre la felicidad que se imagina antes de alcanzar un objetivo y lo que realmente se experimenta al conseguirlo.

Shelvock señala que en consulta no es raro encontrar personas que, tras haber logrado objetivos importantes, no experimentan satisfacción sino un estado de vacío, apatía o desconexión. Aunque desde el exterior su vida pueda parecer estable o incluso exitosa, internamente describen una sensación persistente de falta de sentido que resulta difícil de explicar.

Desde la psicología positiva, este fenómeno se ha interpretado principalmente desde una perspectiva neurobiológica. El sistema de recompensa del cerebro genera motivación y expectativa durante la persecución de una meta a través de la dopamina. Sin embargo, una vez alcanzado el objetivo, ese impulso disminuye y el nivel de bienestar tiende a regresar a una línea base.

Persona sentada en banco de parada de bus, mirando su celular. Viste ropa de oficina, con fondo urbano borroso y luz de atardecer proyectando sombras.
Las metas provienen de expectativas externas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando el éxito no se siente propio

Shelvock plantea que, más allá de lo biológico, existe una dimensión existencial. El vacío suele ser más profundo en personas que han construido su vida alrededor de objetivos que no han sido completamente propios. En muchos casos, las metas provienen de expectativas familiares, presiones sociales o ideas culturales sobre lo que significa tener éxito.

En estas situaciones, alcanzar un objetivo no necesariamente produce satisfacción, ya que el logro no está conectado con valores personales auténticos. La consecuencia es una sensación de desconexión: la vida parece ir en la dirección “correcta” desde fuera, pero internamente no genera sentido.

Casi tres de cada cinco jóvenes adultos declaran sentir una falta de propósito o significado en sus vidas, según un estudio de la Harvard Graduate School of Education. El informe señala que muchos están “logrando por lograr”, acumulando éxitos que no se conectan con aquello que realmente les importa. Esta desconexión se relaciona con mayores niveles de ansiedad y depresión, lo que refuerza la idea de que el éxito externo no garantiza bienestar emocional.

Shelvock también recupera las ideas del psiquiatra Carl Jung, quien observó que muchas personas funcionales y exitosas experimentaban un profundo vacío interno. Para Jung, este fenómeno reflejaba un desequilibrio psicológico: cuando la identidad se centra exclusivamente en el rendimiento y los logros externos, otras partes de la personalidad quedan relegadas.

Cuando la identidad se centra solo en los logros, otras partes de la personalidad se relegan. (Freepik)
Cuando la identidad se centra solo en los logros, otras partes de la personalidad se relegan. (Freepik)

Qué intenta señalar realmente ese vacío

En lugar de interpretar esta sensación como un problema que debe resolverse rápidamente con nuevas metas, Shelvock propone entenderla como una señal. La reacción habitual suele ser buscar otro objetivo, otro reto o una nueva etapa de éxito. Sin embargo, esto puede mantener el mismo patrón de desconexión.

La cuestión, sugiere el psicólogo, no es únicamente qué se debe conseguir después, sino si la vida que se está construyendo refleja realmente la identidad, los valores y lo que resulta significativo para cada persona. Cuando la sensación de vacío aparece tras un logro, puede estar indicando que el problema no es la falta de metas, sino la falta de sentido en las que ya se han alcanzado.