Victoria histórica para la familia de la reina Sofía: Pablo de Grecia, sus hermanos y sus hijos mantendrán el apellido y la nacionalidad griega

El proceso comenzó en 2024 y, aunque se paralizó por una denuncia, ahora los descendientes del rey Constantino podrán utilizar el apellido ‘De Grecia’

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La reina Sofía con su sobrino Pablo de Grecia en el funeral de la princesa Irene de Grecia (EFE)
La reina Sofía con su sobrino Pablo de Grecia en el funeral de la princesa Irene de Grecia (EFE)

La familia real griega, a la que también pertenece la reina Sofía, ha logrado una resolución judicial que reconoce el derecho de diez de sus miembros a poseer la ciudadanía griega, reabriendo el camino de participación cívica tras décadas de exilio y privación de derechos. El Consejo de Estado griego ha ratificado oficialmente la utilización del apellido De Grecia para su inscripción legal, en una decisión que ha puesto fin a varias controversias jurídicas.

La obtención de la ciudadanía ha recaído sobre los cinco hijos del rey Constantino de Grecia, Alexia, Pablo, Nicolás, Teodora y Philippos, y a los cinco nietos de este, todos descendientes del matrimonio entre los príncipes Pablo y Marie-Chantal de Grecia: María-Olimpia, Constantino-Alexios, Aquiles-Andreas, Odiseo-Kimonas y Arístides-Stavros. El Periódico de Gobierno griego lo anunció en diciembre de 2024, subrayando que la decisión supone también la adquisición de derechos plenos, como votar y ser elegidos, conforme a la Constitución helena.

Este pronunciamiento se produce después de un proceso iniciado por el príncipe Pablo tras la muerte de su padre, Constantino de Grecia, el hermano de la reina Sofía. En el momento en que el registro oficial otorgó dicha ciudadanía, surgió una contestación por parte de Panagiotis Lazaratos, profesor de Derecho en la Universidad Nacional de Atenas, quien presentó un recurso ante las autoridades.

Pablo de Grecia y Marie Chantal junto a dos de sus hijos (Grosby)
Pablo de Grecia y Marie Chantal junto a dos de sus hijos (Grosby)

La polémica en torno al apellido de la familia real griega

El académico alegaba que utilizar De Grecia como apellido, en realidad un adjetivo en francés y no un apellido tradicional, violaba el artículo 4, párrafo 7 de la Constitución griega, que prohíbe la atribución de títulos de nobleza y distinciones a los ciudadanos. Sostenía además que, al tratarse de una familia históricamente exenta de apellido por su origen real, la elección debía ajustarse a principios de continuidad familiar y no quedar al arbitrio de la voluntad privada, dados los intereses de orden público en juego.

El uso del apellido De Grecia era una de las tres condiciones impuestas para la readquisición de la ciudadanía griega por parte de la familia real: reconocer la Constitución y el sistema parlamentario, renunciar expresamente a cargos y títulos públicos anteriores, y seleccionar un apellido para su inscripción en el Registro Civil de Atenas. Esta denominación no era la habitual en la realeza, carente de apellidos según costumbre, y se adoptó en honor a Miguel de Grecia, pariente que fue el único en permanecer en el país tras la abolición monárquica.

El Consejo de Estado griego, máximo órgano de jurisdicción administrativa en el país heleno, ha respaldado la inscripción bajo ese apellido en todos los documentos oficiales: documentos de identidad, pasaportes y certificados de matrimonio. La consecuencia directa es la restitución jurídica de una identidad nacional perdida tras la supresión de la monarquía en 1974 y el exilio de la familia.

La princesa Irene de Grecia ha sido enterrada en Tatoi, Atenas, en el mismo cementerio en el que reposan los restos mortales de sus padres, los reyes Pablo I y Federica, y de su hermano, el rey Constantino II

La opinión de la reina Sofía

Este proceso legal pone fin a años de disputas sobre la pertinencia y legalidad del nombre escogido y reactiva un viejo debate sobre la identidad de la dinastía helena. El propio linaje, descendiente de Jorge I, rey de los helenos desde 1863 y segundo hijo varón de Christian IX de Dinamarca, nunca ha adoptado, en la práctica, los apellidos completos de la Casa Glücksburg de procedencia danesa.

La reina Sofía de España, nacida princesa de Grecia y Dinamarca y miembro originario de la familia, sostuvo públicamente: “Desde Jorge I, la familia real griega se apellida Grecia. Todo eso de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg... ¡Fuera, fuera! El rey Jorge los abolió. Ya no son apellidos: son solo lugares de origen, alemanes y daneses. Mi apellido es Grecia. Y punto”.

Irene de Grecia
La reina Sofía con Irene y Pablo de Grecia (Europa Press)

La dificultad para seleccionar un apellido que cumpliera los requisitos legales tiene como trasfondo la propia historia política de Grecia en el último siglo. Desde el año 1994, una reforma legal obliga a cualquier aspirante a la ciudadanía, incluidos los descendientes reales, a registrarse con un apellido ante el Registro Civil de Atenas. Ese cambio afectó en lo personal a los hijos del rey Constantino, sobrinos de la reina Sofía, y es motivo de exposición en la página oficial de la familia, donde subrayan que ningún descendiente de Jorge I ha utilizado en la práctica Glücksburg como apellido.

La discusión sobre el apellido va más allá de la cuestión personal o protocolaria. En la propia web oficial de la familia, se recalca que la controversia fue en parte una estrategia política nacida durante la Primera Guerra Mundial. El objetivo era reafirmar las raíces extranjeras del monarca Constantino I, considerado un obstáculo para la entrada de Grecia en el conflicto a favor del bando británico durante su etapa de neutralidad.