“Puedes tomar el sol y no producir vitamina D”: una bióloga explica los motivos

La producción de vitamina D depende de la radiación ultravioleta B (UVB) que debe encontrarse en un rango específico de 290 a 315 nanómetros

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La síntesis de vitamina D no está garantizada solo por la exposición al sol. Factores como el horario, la estación y el ángulo de los rayos influyen en la presencia de radiación UVB suficiente.
La síntesis de vitamina D no está garantizada solo por la exposición al sol (Canva)

La exposición solar no siempre garantiza la síntesis de vitamina D, según advierte la bióloga y profesora Laura, conocida en redes sociales como @celulau.bio, en uno de sus últimos videos publicados. La especialista explica que “puedes estar tomando el sol y no producir vitamina D” debido a factores como el horario, la estación del año y el ángulo de incidencia de los rayos solares.

La bióloga detalla que la producción de esta hormona, depende de la radiación ultravioleta B (UVB), en un rango específico de 290 a 315 nanómetros. No obstante, no toda la luz solar contiene esa radiación en cantidad suficiente cuando llega a la superficie terrestre. Según Laura, el recorrido de los rayos solares varía a lo largo del día, lo que afecta la disponibilidad de UVB.

De esta manera, “cuando el sol está bajo, o sea, al principio del día o al final de la tarde, los rayos tienen que atravesar más cantidad de atmósfera”, indica Laura en su explicación divulgativa. Durante ese trayecto prolongado, “mucha radiación de la que nos interesa se queda absorbida por el ozono o es dispersada por partículas de la atmósfera. Como resultado, no te llega la ultravioleta B que necesitas, así que mucho calor, mucho sol, pero no sintetizas vitamina D”, resume la profesora.

Según la bióloga Laura (@celulau.bio), al inicio y al final del día, la atmósfera filtra gran parte de la radiación necesaria, por lo que no siempre se produce vitamina D aunque haya sol
La bióloga detalla a qué hora es mejor tomar el sol para conseguir más vitamina D (@celulau.bio)

“Producir vitamina D, no exponerse tres horas sin protección”

La situación cambia cuando el sol se halla en su punto más alto, especialmente cerca del mediodía. Según Laura, “el camino que recorre la radiación es mucho más corto”. De hecho, “si te fijas, entra prácticamente perpendicular, entonces atraviesa mucha menos capa", analiza. Así, la radiación necesaria para coger color en la piel “no se dispersa tanto, no se absorbe tanto por la capa de ozono y sintetizamos vitamina D”.

En este contexto, la profesora hace un llamado a la prudencia: “Estoy hablando de la mejor hora para producir vitamina D, no para exponerte al sol tres horas sin protección”, sostiene la experta. Asimismo, la bióloga ha insistido también en las diferentes estaciones, con especial atención a la localización geográfica y su impacto en la radiación solar. “En invierno en España el sol nunca está en lo más alto. Así que, aunque sea mediodía, los rayos no entran perpendiculares, entran inclinados y, por tanto, la radiación ultravioleta que conseguimos es menor”, explica durante la grabación.

En cambio, “en verano, que lógicamente aprovechamos mucho más esa radiación y conseguimos más vitamina D” se hace lo contrario, explica Laura, señalando cómo la inclinación solar en invierno limita la producción de la hormona. En definitiva, “el ángulo con el que entran los rayos ultravioleta decidirá si haces vitamina D o no”, certifica.

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Precauciones antes de tomar el sol

La exposición solar tiene efectos beneficiosos y riesgos para la salud, tal y como ha estudiado la Clínica Universidad de Navarra. La atmósfera filtra la mayoría de las radiaciones peligrosas, pero los rayos ultravioleta (UVA y UVB) llegan a la superficie terrestre. Los UVA producen pigmentación inmediata y los UVB favorecen la formación de vitamina D, como indica Laura, aunque también pueden debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de cáncer de piel. Ambas radiaciones generan radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro y alteraciones celulares en la piel.

Para protegerse, se recomienda aplicar siempre un protector solar con factor mínimo de 30. La elección del factor debe ajustarse según el tipo de piel, la intensidad solar y el tiempo de exposición. El protector debe aplicarse 20 a 30 minutos antes de tomar el sol y renovarse cada 2 o 3 horas. Además, es fundamental evitar la exposición en las horas de máxima radiación, entre las 11 y las 16 horas.

El bronceado debe ser gradual, comenzando con exposiciones cortas de 15 minutos e incrementando poco a poco el tiempo diario. Incluso en días nublados es necesario usar protector, ya que la radiación atraviesa las nubes. Del mismo modo, se desaconseja el uso de colonias y desodorantes antes de la exposición solar y se recomienda ducharse e hidratar la piel después.

El uso de sombrero, ropa protectora y gafas solares es clave, especialmente en la montaña, donde la radiación aumenta con la altitud. Asimismo, es crucial utilizar fotoprotección alta en zonas sensibles como rostro, párpados, labios, manos y nariz, y optar por productos resistentes al agua. El aporte de vitaminas antioxidantes, como la E, C y A, ayuda a neutralizar los radicales libres.