Los microplásticos llegan a la Antártida: detectan por primera vez su presencia en la isla Decepción

La contaminación por este material afecta ya a uno de los entornos más remotos del planeta

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La isla Decepción es un volcán activo que está a más de 7 mil kilómetros de Bogotá y 3 mil kilómetros de Buenos Aires Foto Adriana Ariza
La isla Decepción. (Adriana Ariza)

Por primera vez, un grupo de investigadoras de la Universidad de Cádiz ha documentado la existencia de microplásticos en todas las playas analizadas de la isla Decepción, ubicada en la Antártida. Esta observación demuestra que la contaminación por plásticos afecta incluso a uno de los entornos más remotos del planeta.

En seis de las diez playas estudiadas, se han hallado concentraciones de microplásticos que varían entre 2 y 31 partículas por kilogramo de arena. Estos valores representan la primera referencia cuantitativa documentada para el seguimiento ambiental futuro en la isla Decepción. El equipo responsable subraya que los residuos detectados corresponden a fragmentos derivados de la degradación de plásticos de mayor tamaño, y recalca que no se ha identificado la presencia de pellets industriales en ninguna de las muestras recogidas.

La investigación, publicada en la revista Marine Pollution Bulletin, expone que la percepción habitual de la Antártida como territorio inalterado no se ajusta a la realidad constatada en este estudio. El análisis advierte de que diferentes actividades ―científicas, turísticas y pesqueras― junto con el transporte marítimo procedente de latitudes inferiores, representan vectores de entrada de microplásticos, definidos como partículas con dimensiones comparables a un grano de azúcar.

El informe, difundido por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, resalta que los microplásticos presentes en la isla Decepción proceden en su mayoría de la fragmentación de residuos plásticos de mayor tamaño, y que su composición principal corresponde a polietileno (PE) ―utilizado comúnmente en bolsas, envases, botellas o film transparente―, y policloruro de vinilo (PVC), habitual en tuberías, cables eléctricos, mangueras y materiales de edificación.

Las botellas de plástico vuelven a cambiar en 2025: después del tapón que no se quita, habrá otra novedad.

“La situación es dramática”

La investigadora María Bellada Alcauza Montero, de la Universidad de Cádiz, ha reconocido en declaraciones recogidas por la Consejería que “es muy complicado establecer el origen exacto de los microplásticos, pero estos datos nos indican que llevan tiempo en el medio y han sufrido procesos prolongados de degradación, ya sea tras ser transportadas desde latitudes más bajas o como consecuencia de la fragmentación de materiales plásticos presentes en la propia zona”.

El grupo de Cádiz puntualiza que este trabajo supone la primera evidencia científica de la presencia de microplásticos en sedimentos intermareales del entorno antártico de isla Decepción, y enfatiza que, a partir de esta referencia, los estudios ambientales de monitorización disponen ahora de una línea base cuantificada. La siguiente fase del proyecto consistirá en comparar los datos actuales con nuevas muestras recogidas en 2024 y mantener una dinámica de análisis periódico que permita evaluar la evolución de la contaminación por plásticos en la región.

Los microplásticos son partículas de menos de 5 milímetros, casi invisibles y presentes tanto en ecosistemas terrestres como acuáticos. En los últimos años, diferentes estudios han revelado su riesgo para la salud y el medioambiente. “La situación es dramática, sobre todo en los mares y océanos, destino final de muchos de ellos”, ha asegurado la plataforma ambiental MICRO. La totalidad de los entornos acuáticos analizados en España están contaminados por microplásticos.

*Con información de EFE