Carlos Cuerpo, el menos sanchista de los ministros, asciende para perpetuar a Pedro Sánchez y reforzar el perfil internacional

El nombramiento ha descolocado al PP, que ahora tiene enfrente a un vicepresidente al que apenas ha interpelado como ministro

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María Jesús Montero
María Jesús Montero abandona su último pleno en el Congreso junto a Carlos Cuerpo, nuevo vicepresidente del Gobierno. (César Vallejo Rodríguez/Europa Press)

Pedro Sánchez ha hecho apenas dos movimientos para cubrir la salida de María Jesús Montero, pero le ha bastado solo uno para iniciar un sensible cambio de rumbo y deslizar, por primera vez, una línea de sucesión. Este jueves, el presidente anunció que Carlos Cuerpo es el nuevo vicepresidente primero del Gobierno y que Arcadi España asume el Ministerio de Hacienda.

Sánchez ha vuelto a cambiar el terreno de juego, centrando ahora la atención en Cuerpo. Es decir, en la economía. El discurso sube un escalón y el PP no ha podido disimular desconcierto, terminando por admitir la solvencia del número 2 del Ejecutivo. Esperaban a Félix Bolaños u Óscar Puente, a quienes ya saben por dónde atacar.

Bolaños y Puente ingresaron en el Ejecutivo cuando el presidente comenzó a verse cercado, posteriormente con las causas contra su mujer, su hermano y, en el corazón del PSOE, contra sus dos recientes secretarios de Organización. Ministros con el carnet entre los dientes, bregados gestores y preparados para recibir por todos lados, también para dar. Sánchez aceptó la confrontación.

Carlos Cuerpo
Felipe VI posa con Carlos Cuerpo y Arcadi España en la jura de sus cargos. (EFE/Ballesteros)

El dilema de Feijóo

El condicionante para Bolaños o Puente, como lo fue para Pilar Alegría, como lo será para Montero, es lo que la oposición bautizó como sanchismo. Su sanchismo. Hay, sin embargo, dirigentes, como Cuerpo, capaces de trabajar para el presidente, defender su acción e incluso liderar algunas de sus políticas clave dentro y fuera de España sin mancharse el traje ni levantar la voz.

Para su sorpresa, tardó varios meses la oposición en hacerle una pregunta en el Congreso. El ministro no entra al juego y ellos buscan un rival que les devuelva el golpe, pero ya no le van a poder evitar porque es vicepresidente. A la anterior, ya candidata en Andalucía, le interpelaba Ester Muñoz. Tendrá que decidir Alberto Núñez Feijóo si cambia a la interviniente o lo que cambia es el tono, o si no cambiará nada.

Sánchez ha encontrado en las graves crisis mundiales su oportunidad para trascender del barro nacional. El conflicto en Irán es el ejemplo más depurado, ganándose el foco internacional como némesis de Donald Trump y llegando a arrastrar al PP al “no a la guerra”. En este marco, y además de José Manuel Albares, Cuerpo es embajador de esta forma de hacer y de proyectar España.

El ministro de Economía pone en valor que España parte de una situación "estructuralmente más fuerte" para hacer frente a este tipo de 'shocks'.

El funcionario ya es vicepresidente

Cuerpo (Badajoz, 1980), como Nadia Calviño en su momento, no es un afiliado. Hace poco más de dos años que se sienta en el Consejo de Ministros. Es licenciado en Economía por la Universidad de Extremadura, doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid y máster en Análisis Económico por la London School of Economics. Habla inglés, francés y alemán.

El vicepresidente ingresó en 2008 por oposición en el Cuerpo de Técnicos Economistas del Estado, la élite del funcionariado, y trabaja para el Ministerio de Economía desde febrero de 2020, como director general de Análisis Macroeconómico. Antes lo hizo también para la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que presidía José Luis Escrivá, hoy gobernador del Banco de España.

En Bruselas le conocen bien desde hace largo tiempo y le consideran mejor. En la sombra, entre otros hitos, fue figura trascendental en las negociaciones para la reforma de las reglas fiscales, uno de los grandes éxitos de la presidencia española de la Unión Europea en el segundo semestre de 2023. Se maneja en las reuniones y las montañas de documentos.

Yolanda Díaz y Carlos Cuerpo. (Fernando Sánchez/Europa Press)
Yolanda Díaz y Carlos Cuerpo. (Fernando Sánchez/Europa Press)

La sucesión

Ocho años más joven que Sánchez, cabe preguntarse si con este nombramiento el presidente ha destapado una carta sucesoria, después de largos años sin sembrar un relevo claro. Si pierde en 2027, legaría al partido un perfil de garantías, con dos peros: su no militancia —no es impedimento pero sí puede despertar recelos— y las dudas sobre cómo se desempeñaría en el rol de líder de la oposición.

Juan Bravo, responsable económico del PP, trató de esquivar en una entrevista en la Cadena SER una valoración sobre Cuerpo, llevando la respuesta a Montero o al aprobado decreto anticrisis. Preguntado finalmente sobre si le ve “capacitado” para el cargo, de una tacada contestó positivamente y le desvinculó del sanchismo: “Capacitado sí, otra cosa es que le dejen hacer”.

De hecho, el calificativo más duro que ha recibido Cuerpo como ministro no ha llegado del PP, ni siquiera de Vox, que apenas ha reparado en su existencia. Su ascenso es amargo para Sumar, que ha visto en él un freno a sus iniciativas. El bloqueo de la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales llevó a Yolanda Díaz a decir que era “casi de mala persona”. Tienen una relación cordial.

Del CIS a los sondeos privados, hay coincidencia Cuerpo es uno de los ministros más desconocidos por los españoles, pero entre los que le conocen, a él y al resto, es el mejor valorado junto con Margarita Robles. Empieza ahora una nueva etapa para él, de mayor responsabilidad, también de mayor exposición y ya no solo de los asuntos que le ocupan, en el tramo decisivo de la legislatura.