Que le duelan las rodillas a una persona mayor antes de llover tiene una explicación científica, asegura un estudio

Una investigación europea ha encontrado una relación entre el clima y la intensidad del dolor de las articulaciones

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El dolor en una sola
El dolor en una sola parte del cuerpo puede deberse a la disimetría. (Freepik)

Es común que cuando a nuestros abuelos les duele la rodilla escucharles decir que va a llover. Esta sentencia que puede parecernos pura superchería se sustenta, sin embargo, en evidencia científica. Así lo sostiene una investigación del European Project on OSteoArthritis que ha demostrado que las condiciones meteorológicas pueden tener una influencia significativa en el dolor articular de personas mayores con artrosis.

Los resultados del estudio, publicado en The Journal of Rheumatology, revelan que la humedad diaria y la temperatura son variables climáticas particularmente asociadas a molestias articulares. Así, en la investigación llevada a cabo con 810 participantes de entre 65 y 85 años diagnosticados de artrosis en rodilla, mano o cadera en seis países europeos, se observaron correlaciones concretas entre aumentos en la humedad media diaria y el incremento en el dolor articular.

Los investigadores demostraron que el efecto de la humedad sobre el dolor resulta aún más marcado en situaciones de temperaturas relativamente bajas. Al contrario, los cambios meteorológicos súbitos entre dos jornadas consecutivas no han mostrado una relación estadísticamente significativa con la percepción de mayor dolor.

El diseño metodológico ha incluido la recopilación de calendarios de dolor durante dos semanas en tres momentos distintos (establecimiento de línea base, revisión a los seis meses, y seguimiento entre los doce y dieciocho meses). Los valores diarios de temperatura, precipitaciones, presión atmosférica, humedad relativa y velocidad del viento han sido precisados por estaciones meteorológicas locales. La utilización de modelos de regresión multi-nivel ha permitido ajustar los resultados teniendo en cuenta diversos posibles sesgos y factores de confusión.

El efecto de la humedad en la artrosis

El análisis de la casuística señala que cuando se produce un aumento en la humedad, especialmente bajo temperaturas bajas, la percepción subjetiva del dolor en personas con artrosis se intensifica. Los autores indican la existencia de una interacción significativa entre humedad y temperatura; así, el impacto negativo de la humedad sobre el dolor cobra mayor relevancia en climas fríos. En cambio, las variaciones diarias de tiempo. es decir, la transición de una jornada a la siguiente con distinta meteorología, no presentan una asociación clara con la aparición de episodios dolorosos.

El avance comenzó con la identificación de la proteína 15-PGDH como factor clave en el proceso degenerativo articular.

Este patrón no solo se manifiesta en los valores recogidos a diario, sino que también es consistente cuando se consideran las medias móviles de tres días para la humedad ambiental. La conclusión de los investigadores subraya que los datos observados permiten sugerir una posible relación causal entre el clima y el dolor articular en ancianos con artrosis, aunque la inexistencia de vínculo entre cambios bruscos de tiempo y dolor limita la contundencia de esta interpretación.

La relevancia del hallazgo reside no solo en su valor científico, sino también en su aplicación práctica, ya que abre la posibilidad de proporcionar a las personas afectadas por artrosis, así como a sus médicos y terapeutas, herramientas y elementos objetivos basados en evidencia para anticipar y comprender mejor las variaciones en la intensidad del dolor. En particular, permite identificar cómo ciertos cambios meteorológicos específicos pueden influir en la aparición o el agravamiento de los síntomas.