Una dietista explica los beneficios de congelar el pan: “Se compacta y se hace menos digerible para nuestras enzimas digestivas”

La farmacéutica Carlota Serra explica que el almidón de este alimento se vuelve resistente, de modo que favorece a la microbiota

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Pan dentro de una bolsa
Pan dentro de una bolsa para congelar en una imagen de recurso. (Istock)

El pan es imprescindible para la gastronomía española. A pesar de su protagonismo en desayunos, comidas y cenas, su conservación sigue siendo un reto doméstico. Con la llegada de los congeladores, muchas personas optan por guardar el pan en el congelador y así extender su frescura al descongelarlo gradualmente. Esta medida no solo es práctica, también vuelve ese alimento más saludable. Lo explica Carlota Serra, farmacéutica y nutricionista-dietista que divulga sobre alimentación a través de su cuenta de TikTok (@conoceteysana_)

La farmacéutica detalla que el almidón del pan, cuando se congela, se “retrograda”, es decir, “se compacta y se hace menos digerible para nuestras enzimas digestivas”, aclara. Cuando este almidón resistente llega al colon, “las bacterias que viven allí sí que son capaces de digerirlo” y lo emplean para producir butirato, “que es esencial para la salud intestinal”.

Qué es el almidón resistente

Se conoce como almidón resistente a un tipo de fibra dietética que no puede ser digerida por las amilasas del intestino delgado, pasando intacta al colon. Allí es fermentada por la microbiota, alimentando bacterias beneficiosas para varios aspectos de la salud. El pan descongelado se suma así a otros alimentos ricos en almidón resistente como los plátanos verdes, la avena, determinados frutos secos y semillas, y las legumbres.

El papel de este componente va más allá de mejorar el entorno microbiano intestinal. El estudio La ingesta resistente de almidón facilita la pérdida de peso en los seres humanos al remodelar la microbiota intestinal, publicado en febrero de 2024 en Nature Metabolism, demuestra que un consumo regular de almidón resistente durante ocho semanas contribuye a la reducción de peso en adultos con sobrepeso. Este mecanismo, según detalla la investigación, implica la remodelación del microbioma, la alteración positiva de los ácidos biliares, la reducción de la inflamación por restauración de la barrera intestinal y la inhibición de la absorción de lípidos.

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El proceso correcto para congelar y descongelar pan sin perder su calidad

El momento óptimo para congelar el pan coincide con el periodo en el que se mantiene fresco, ya que, si se congela después de varios días, el producto resultante tras el descongelado puede quedar quebradizo y con una textura poco adecuada para el consumo. Aunque Serra recuerda que el pan puede estar hasta tres meses en el congelador, el periodo ideal son cuatro semanas.

El descongelado debe realizarse siguiendo unas pautas para preservar la calidad organoléptica. En el horno, se aconseja cubrir el pan con un trapo y mantenerlo a temperatura ambiente antes de hornearlo sobre una rejilla. Resulta clave añadir agua en la bandeja inferior para generar vapor y humedad, seleccionar una temperatura media y activar el aire caliente. Así, en aproximadamente cinco minutos el pan se recupera para el consumo. El microondas es otra opción válida, siempre que se preste atención al proceso para evitar que el pan pierda su textura. En caso de que el pan se haya congelado en rebanadas, el tostador permite una descongelación rápida y eficiente, conservando el sabor original de las piezas.