El rey Carlos III se compra una casa junto al refugio secreto de la reina Camila: la cifra millonaria que ha pagado y sus vidas por separado

La nueva propiedad del padre del príncipe Guillermo responde a una clara estrategia de proteger la intimidad de su esposa

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El rey Carlos III y la reina Camila del Reino Unido abandonan la National Gallery de Londres, el 6 de mayo de 2025. EFE/EPA/ANDY RAIN
El rey Carlos III y la reina Camila del Reino Unido abandonan la National Gallery de Londres, el 6 de mayo de 2025. EFE/EPA/ANDY RAIN

El rey Carlos III de Inglaterra ha adquirido una nueva propiedad por un valor de 3,75 millones de libras esterlinas en la localidad de Reybridge, en el condado de Wiltshire, según el diario británico GB News. Esta operación vuelve a poner el foco en el particular estilo de vida que mantiene junto a su esposa, la reina Camila. La compra cobra especial relevancia en un contexto en el que ambos monarcas, pese a compartir residencia oficial, llevan años desarrollando su vida por separado.

Según documentos recientemente publicados, el monarca británico formalizó la adquisición de la vivienda conocida como The Old Mill, situada junto a Reymill House, la casa de campo en la que la reina Camila residió durante tres décadas. Para llevar a cabo la operación, el rey constituyó una empresa específica, Frisa Nominees Ltd, registrada en febrero de 2025 con dirección en el Palacio de Buckingham. La propiedad fue adquirida oficialmente en marzo de ese mismo año.

El rey Carlos III en una imagen de archivo (Europa Press)
El rey Carlos III en una imagen de archivo (Europa Press)

La cifra desembolsada por el hijo de Isabel II supera ampliamente el precio pagado por un anterior propietario hace apenas ocho años, cuando la vivienda cambió de manos por 675.000 libras esterlinas. La ubicación estratégica del inmueble, que comparte un camino privado con Reymill House, sugiere una clara intención de reforzar la privacidad del entorno de Camila del Reino Unido.

Un matrimonio con vidas por separado

Reymill House, por su parte, fue adquirida por la reina tras su divorcio de Andrew Parker Bowles por 850.000 libras esterlinas. Aunque recientemente surgieron informaciones sobre un supuesto cambio de titularidad en los registros de la propiedad, en los que aparecían nombres como Harry Lopes y el financiero Jake Irwin, fuentes cercanas aclaran que ambos actúan como fideicomisarios. En este tipo de estructuras legales, son los titulares formales de los bienes, pero no los beneficiarios finales, que siguen siendo miembros de la familia de la reina.

Carlos III y la reina Camila (by Tim Rooke/Shutterstock)
Carlos III y la reina Camila (by Tim Rooke/Shutterstock)

La adquisición de The Old Mill se interpreta, en este sentido, como una medida para proteger aún más la intimidad de la consorte, quien utiliza su residencia en Wiltshire como refugio personal. Más allá de esta operación inmobiliaria, la compra vuelve a evidenciar la singular dinámica matrimonial de los reyes británicos. Aunque su residencia oficial es Clarence House, en Londres, situada cerca del Palacio de Buckingham, ambos pasan largas temporadas separados, alternando entre sus respectivas propiedades privadas.

Y es que, según Jack Stooks, antiguo jardinero jefe de Highgrove House —residencia campestre del rey—, “antes de casarse, Carlos y Camila acordaron que Camila conservaría su casa. Tener un espacio propio era importante para ambos y para sus familias. Son personas independientes y no les importa pasar tiempo separados”. En la práctica, Carlos III del Reino Unido suele retirarse a Highgrove House, en Gloucestershire, una propiedad adquirida en 1980, un año antes de su matrimonio con Diana de Gales. Allí dedica buena parte de su tiempo a la jardinería, una de sus grandes pasiones.

Carlos III y Camila y los príncipes de Gales asisten a misa por Navidad.

Por su parte, Camila del Reino Unido encuentra en Reymill House un espacio íntimo alejado del protocolo. Una amiga cercana describió la propiedad como su refugio personal: «Raymill es el único lugar donde puede, literal y metafóricamente, quitarse los zapatos y pasar tiempo con familiares y amigos en un ambiente muy informal». Según testimonios cercanos, la reina intenta escaparse a esta residencia la mayoría de los fines de semana.

De este modo, aunque ambos comparten agenda oficial y compromisos institucionales, su día a día transcurre en gran medida en residencias distintas. Habitualmente, pasan juntos los días laborables en Londres y se separan durante los fines de semana, salvo compromisos o viajes conjuntos. La reciente compra de The Old Mill por parte de Carlos III refuerza esta forma de vida, consolidando un entorno de privacidad para Camila y evidenciando que, dentro de la monarquía británica, la convivencia no siempre responde a los modelos tradicionales.