Olvídate del caos: la guía sueca para ordenar la vida y la muerte a la par que el hogar con el ‘döstädning’

La reconocida artista y autora Margareta Magnusson inspira a miles con su método práctico para simplificar el hogar y aliviar el futuro de los seres queridos a partir de los 40 años

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Un grupo de cajas en
Un grupo de cajas en una habitación recogida, prácticamente vacía. / Freepick

¿Quién no quiere tener la vida más o menos ordenada? La metodología sueca conocida como döstädning (la traducción literal es ‘limpieza de la muerte’) se ha consolidado como una alternativa para quienes desean mantener un hogar organizado y minimizar las complicaciones para los familiares tras el fallecimiento.

Difundida por Margareta Magnusson, artista sueca y autora del libro El arte sueco de ordenar antes de morir, la práctica va más allá del simple hecho de ordenar, integrando también la reflexión y el balance vital. El döstädning consiste en revisar pertenencias y deshacerse conscientemente de aquello que no se utiliza, no se desea o no tiene un valor real, ya sea donándolo, regalándolo o directamente eliminándolo.

Magnusson indica a medios como ElPeriódico.com que “conviene empezar a reflexionar en los hábitos de acumulación, y a los 40 sin duda todos deberíamos tener nuestras cosas organizadas”. El método comienza por los objetos voluminosos y sigue con los más pequeños, para evitar el estancamiento emocional que puede causar detenerse primero en elementos de alto contenido sentimental, como cartas o fotografías.

Qué es el ‘döstädning’, el método sueco de organizar antes de morir

Frente a metodologías como la japonesa de Marie Kondo que priorizan el orden para ganar espacio, el döstädning introduce una dimensión orientada a reducir la carga psicológica y logística de los herederos. Como detalla El Cronista, el proceso propuesto por Magnusson puede iniciarse alrededor de los 40 años para evitar que los descendientes deban enfrentarse, tras una pérdida, a la compleja tarea de gestionar y decidir acerca de objetos cuyo valor es dudoso o nulo para ellos. La autora, según recoge el mismo medio, sostiene que “regalar o donar objetos es una forma de compartir con los demás y aligerar nuestro legado, haciendo que el duelo sea menos complicado”.

El döstädning, además, incluye recomendaciones prácticas. Entre los consejos destacan: empezar con artículos grandes —como muebles— para notar un avance inmediato; posponer la revisión de objetos sentimentalmente delicados; comunicar a familiares el proceso para evitar malentendidos y facilitar la posible redistribución de pertenencias; y aplicar la regla de no conservar nada que ni guste ni se use realmente. En el ámbito de la ropa, la estrategia pasa por quedarse únicamente con las prendas útiles y fácilmente combinables, descartando aquellas dañadas o que ya no encajan con la persona.

Otra distinción relevante del döstädning reside en su dimensión relacional y emocional. ElPeriódico.com señala que el libro de Magnusson nació tras la muerte de su marido y que el proceso de ordenar y desprenderse de pertenencias le permitió hablar de forma abierta sobre la muerte con sus hijos, haciendo el duelo más liviano y propicio para la conversación sobre temas difíciles.

La cifra que cambia el diagnóstico en la organización del hogar y el legado a los descendientes

El döstädning no está restringido a una franja de edad avanzada. La propuesta de Magnusson consiste en iniciarlo a partir de los 40 años, antes de que las pertenencias acumuladas y su manipulación se conviertan en una carga física y emocional para uno mismo y para los allegados. No obstante, la revista Ad Magazine subraya la importancia de comenzar lo antes posible, con la advertencia de Magnusson: “Empieza a tiempo, antes de que seas demasiado viejo y débil para hacerlo”.

A nivel terminológico y conceptual, el döstädning implica destinar una parte del proceso a la gestión de recuerdos y asuntos personales más allá de los objetos, llegando incluso a sugerir dejar instrucciones sobre documentos o contraseñas digitales para la etapa posterior al fallecimiento. No obstante, la esencia del método permanece en la generosidad hacia las personas queridas, simplificando su labor y evitando conflictos posteriores derivados del reparto o la eliminación de bienes que ya no tienen cabida en la vida del titular.

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Lejos de centrarse solo en el aspecto material, el döstädning propone repensar el vínculo con las cosas y asumir el valor de lo que permanece y lo que debe dejarse ir, promoviendo un legado que prioriza la armonía y la resolución. Según la artista sueca, “morir es algo que todos vamos a tener que afrontar, no entiendo por qué no deberíamos hablar más sobre ello”.