Juanma Lorente, abogado: “Estas son tres señales de que tu empresa te quiere despedir. He visto muchos casos y esto es inconfundible”

Este tipo de movimientos, que en apariencia pueden parecer decisiones organizativas normales, pueden esconder una estrategia previa para justificar decisiones futuras

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Un empleado puede ser despedido si sus actividades personales afectan sus labores - crédito Freepik
Un empleado puede ser despedido si sus actividades personales afectan sus labores - crédito Freepik

El despido es una de las situaciones que más incertidumbre genera en el ámbito laboral. En muchas ocasiones, no llega de forma repentina, sino que va precedido de una serie de señales que, con la experiencia adecuada, pueden resultar bastante evidentes. El abogado Juanma Lorente, especializado en derecho laboral, ha explicado cuáles son algunos de los indicios más habituales que apuntan a que una empresa podría estar preparando la salida de un trabajador.

Una de las primeras señales que destaca el abogado tiene que ver con los cambios de puesto o de ubicación dentro de la empresa. En organizaciones con varios centros de trabajo, puede ocurrir que un empleado sea trasladado a un lugar donde el rendimiento es más bajo. Este tipo de movimientos, que en apariencia pueden parecer decisiones organizativas normales, pueden esconder una estrategia previa para justificar decisiones futuras. Este cambio de destino puede ser una primera pista de reubicación estratégica.

El problema de estos traslados es que, en muchos casos, afectan al desempeño del trabajador. Si el nuevo entorno tiene menos ventas, menos recursos o un equipo desmotivado, los resultados pueden empeorar. Esto puede ser utilizado posteriormente por la empresa como argumento para justificar una posible rescisión del contrato.

La segunda señal que menciona Lorente está relacionada con el aumento repentino del control sobre el trabajador. Si una persona que llevaba tiempo en la empresa sin problemas comienza a notar que sus superiores revisan cada detalle de su trabajo, supervisan constantemente sus tareas o cuestionan decisiones que antes pasaban desapercibidas, es posible que algo esté cambiando. Este exceso de vigilancia suele responder a la búsqueda de errores que puedan ser utilizados más adelante en un proceso disciplinario.

Este tipo de comportamiento puede generar un entorno de presión constante. El trabajador siente que está siendo observado en todo momento, lo que puede afectar a su rendimiento y aumentar la probabilidad de cometer fallos. En ese contexto, la empresa puede ir recopilando incidencias para construir un relato que justifique una futura decisión. Por eso, este incremento en la supervisión puede interpretarse como un indicio de control excesivo.

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El trabajador debe documentar todo lo que ocurre

La tercera señal es, probablemente, la más evidente: la aparición de sanciones o amonestaciones por escrito. Estas sanciones, en muchos casos, no tienen un impacto económico inmediato ni implican una suspensión de empleo, pero sí dejan constancia formal de supuestas faltas cometidas por el trabajador. Aunque una única sanción puede no tener grandes consecuencias, la acumulación de varias puede complicar mucho la defensa del empleado en caso de despido.

Desde el punto de vista legal, estas amonestaciones pueden utilizarse como base para un despido disciplinario. Si la empresa logra demostrar una reiteración de conductas sancionables, puede justificar la extinción del contrato sin derecho a indemnización. Por eso, recibir varias advertencias en un corto periodo de tiempo suele ser una señal clara de que se está construyendo un expediente que podría desembocar en un despido disciplinario.

Ante cualquiera de estas situaciones, el abogado recomienda que el trabajador documente todo lo que ocurre: correos electrónicos, cambios de puesto, comunicaciones internas o sanciones recibidas. Esta información puede resultar fundamental en caso de tener que demostrar que existe una estrategia por parte de la empresa. Contar con pruebas sólidas permite afrontar la situación con mayor seguridad y reduce el margen de actuación de la compañía.

En entornos laborales cada vez más cambiantes, identificar estas señales puede ayudar a tomar decisiones con mayor perspectiva. A veces, el deterioro de la relación laboral no se produce de un día para otro, sino que se construye poco a poco a través de pequeños cambios que, en conjunto, dibujan un escenario diferente.