Los pasteleros hacen el agosto en Semana Santa: el precio del cacao y del azúcar se desploma, pero las torrijas y los huevos de Pascua cuestan más

El coste de las materias primas para elaborar los dulces típicos de Pascua cae entre un 21% y un 54% el último año, pero los fabricantes tardan meses en trasladar ese descenso al consumidor

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La torrija se ha convertido
La torrija se ha convertido en un dulce típico de Semana Santa. (Freepik)

La Semana Santa es una de las festividades preferidas para los amantes de los dulces. Torrijas, huevos de Pascua, Monas de Pascua, buñuelos y rosquillas llenan las vitrinas de las pastelerías y los estantes de los supermercados, pero los que han decidido comprarlos se han llevado la sorpresa de que siguen caros a pesar de la bajada en vertical del precio de las materias primas con que se elaboran: el cacao y el azúcar.

La situación resulta paradójica. Los precios del cacao, ingrediente esencial del chocolate, se han desplomado más de un 60% desde los máximos históricos que alcanzaron en 2025. Al mismo tiempo, el azúcar, otro componente clave, ha caído en el último año un 21%, un nivel que no se veía desde hace años. Los dulces, en cambio, cuestan más.

La respuesta a esta contradicción la tiene Lale Akoner, analista Global de Mercados de eToro: “Los precios de las materias primas fluctúan rápidamente, pero los precios minoristas lo hacen lentamente”.

Buñuelos de viento, la receta más esponjosa típica de Semana Santa y Todos los Santos.

El cacao se desploma tras su récord histórico

Hace apenas un año, el cacao alcanzaba precios sin precedentes en los mercados internacionales. La causa fue una tormenta perfecta ocasionada por malas cosechas provocadas por condiciones climáticas extremas y una enfermedad que afectó a plantaciones en África Occidental, región que concentra gran parte de la producción mundial. La escasez disparó los precios y puso en alerta a la industria del chocolate.

Ahora la situación ha cambiado. Las cosechas de este año han mejorado y los mercados de futuros ya reflejan esa recuperación. Como consecuencia, el precio del cacao ha caído alrededor de un 54% en los últimos 12 meses.

Algo similar ocurre con el azúcar, que ha bajado cerca de un 21% en el último año. Pero en este caso la explicación es distinta: la demanda está cambiando.

El deseo de adelgazar penaliza al azúcar

Uno de los factores que está influyendo en el mercado del azúcar es el auge de medicamentos para bajar de peso que suprimen el apetito. Tratamientos basados en GLP-1, como Ozempic o Wegovy, se han popularizado en varios países y, según los analistas, están reduciendo el consumo de alimentos azucarados en muchos mercados. Este cambio en los hábitos alimentarios está empezando a reflejarse en el mercado global del azúcar, presionando los precios a la baja.

Pero, aunque el cacao y el azúcar sean más baratos en los mercados internacionales, eso no significa que los dulces se hayan abaratado en las pastelerías.

El precio del azúcar ha
El precio del azúcar ha bajado un 21% en el último año. (Cortesía: FoodUnfolded)

Las bajadas no llegan a los consumidores

La clave que explica este desajuste está en cómo funcionan las compras de materias primas en la industria alimentaria. Las grandes compañías del sector suelen asegurar sus suministros con meses o incluso un año de antelación para evitar la volatilidad del mercado. Es decir, el cacao que hoy se utiliza para fabricar muchos chocolates fue comprado cuando los precios estaban en máximos.

Por ese motivo, “el chocolate y los dulces de Pascua que se encuentran hoy en las tiendas reflejan el aumento repentino de los precios de las materias primas del año pasado, en lugar de la bajada de precios actual”, señala Lale Akoner. La experta incide en que, hasta que las empresas renueven sus contratos y utilicen materias primas compradas a precios más bajos, los consumidores difícilmente verán una rebaja significativa.

Menos chocolate por el mismo precio

Mientras tanto, muchos fabricantes han optado por una estrategia cada vez más habitual: la llamada ‘contracción inflacionaria’. En lugar de subir directamente el precio, reducen el tamaño del producto. Las barras de chocolate son más pequeñas, los huevos de Pascua contienen menos cantidad o los envases se vuelven más grandes para disimular la reducción.

El resultado es que el consumidor paga prácticamente lo mismo, pero recibe menos producto. Esta práctica se ha extendido en numerosos alimentos durante los últimos años de inflación, y el chocolate y los dulces no son una excepción.

En este contexto, festividades como la Pascua siguen siendo momentos clave para los fabricantes de dulces. Durante estas fechas, la demanda es más resistente que en el consumo cotidiano de snacks, ya que “los consumidores están más dispuestos a pagar más por la tradición. Pero fuera de esos momentos, el aumento de los precios pone a prueba la fidelidad de los consumidores al chocolate”, asegura la analista de eToro.

Huevos de Pascua. (Shutterstock)
Huevos de Pascua. (Shutterstock)

Para los inversores, el mercado del chocolate también refleja algo más profundo: la fragilidad de las cadenas de suministro agrícolas. El cacao depende en gran medida de unas pocas regiones productoras, especialmente en África Occidental, lo que lo hace vulnerable a enfermedades, fenómenos climáticos extremos o tensiones económicas.

Al mismo tiempo, los cambios en los hábitos de consumo, ya sea por tendencias de salud, precios o incluso medicamentos, están transformando la demanda de azúcar y dulces.

Los dulces baratos tendrán que esperar

En teoría, los ingredientes para producir chocolate más barato ya se están alineando: el cacao baja, el azúcar también y las cosechas mejoran. Pero en la práctica, los consumidores probablemente no notarán ese alivio en los precios durante esta Pascua.

El desfase entre los mercados de materias primas y las pastelerías significa que la rebaja tardará todavía algunos meses en llegar a los estantes, si es que llega. Hasta entonces, la celebración más dulce del calendario seguirá teniendo un sabor algo más ‘amargo’ para el bolsillo.