La mejor manera de envejecer, según médicos antiguos de Grecia y Roma

Los registros históricos revelan que la búsqueda de la longevidad impulsó la observación de los hábitos cotidianos de quienes lograban envejecer con buena salud

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La mejor manera de envejecer,
La mejor manera de envejecer, según médicos antiguos de Grecia y Roma (Wikimedia Commons)

El arte, las costumbres y las leyes de la Edad Antigua han sido estudiados durante siglos, e incluso reincorporados con el tiempo a las sociedades más modernas. El derecho procesal, la propiedad privada, los primeros atisbos del divorcio o los primeros pasos de la educación, junto a otros movimientos artísticos, como el teatro, la comedia o la búsqueda de la belleza ideal, y deportivos, como los Juegos Olímpicos, son algunos de los cimientos con los que se ha construido el sistema occidental. Todos ellos han tenido una gran influencia, además de ser socialmente bastante conocidos.

Pero ¿qué pasa con las recomendaciones médicas de la época antigua griega y romana? Al parecer, una de las principales preocupaciones de estas sociedades era hallar la forma de alcanzar una vida larga y saludable. Algo que a día de hoy se sigue investigando y causa gran interés. Los registros históricos nos han revelado que la búsqueda de la longevidad impulsó no solo la especulación sobre pueblos míticos, sino también la observación de los hábitos cotidianos de quienes lograban envejecer con buena salud. El ensayista griego Luciano (aproximadamente 120-180 d. C.) recopiló relatos sobre pueblos legendarios conocidos por sus longevas existencias.

En uno de sus textos, escribió: “Hay incluso naciones enteras que son muy longevas, como los seres [chinos], de quienes se dice que viven 300 años: algunos atribuyen su vejez al clima, otros al suelo y otros a su dieta, pues dicen que toda esta nación no bebe nada más que agua”. También mencionó a los habitantes de Athos, cuya esperanza de vida alcanzaba los 130 años “y se informa que los caldeos viven más de 100, utilizando pan de cebada para preservar la agudeza de su vista”, describe el filósofo según los documentos recogidos por Science Alert.

La mejor manera de envejecer,
La mejor manera de envejecer, según médicos antiguos de Grecia y Roma (Wikimedia Commons)

Masajes con aceite de oliva y gachas con miel para desayunar

Muchas de las preguntas de la longevidad se respondían con la adaptación de dietas saludables y ejercicio diario, algo que no dista mucho de lo que recomiendan hoy los expertos. El médico griego Galeno (129-216 d. C.), figura central de la medicina antigua, registró casos concretos de personas que habían alcanzado una vejez notable. Entre sus observaciones se destacan las historias de dos contemporáneos suyos en Roma: Telefo y Antíoco. Según Galeno, ambos atribuían su longevidad a una combinación de dieta sencilla y actividades moderadas.

El primero, Telefo, era un gramático cuya vida se extendió casi hasta los 100 años. De las cosas que pudo deducir Galeno de él es que mantenía una alimentación austera: comía solo tres veces al día y su desayuno consistía en “gachas hervidas en agua mezcladas con miel cruda de la mejor calidad, y esto solo le bastaba en la primera comida”. Por la tarde, su menú incluía verduras y, ocasionalmente, pescado o aves, mientras que en la cena optaba por pan humedecido en vino mezclado. Pero, como ya se ha mencionado, este estilo de vida se complementaba con una rutina de higiene personal... un tanto inusual hoy.

Según el registro de Galeno, Telefo prefería los masajes diarios con aceite de oliva y limitaba sus baños a dos veces por mes en invierno y cuatro en verano, alternando con masajes en los días sin baño. Por su parte, Antíoco, un médico que alcanzó los 80 años, desayunaba pan tostado con miel, almorzaba pescado “de las rocas y de las profundidades marinas”, y cenaba “gachas con oximel [una mezcla de vinagre y miel] o un ave con una salsa sencilla”.

Asimismo, Antíoco se mantenía activo: salía a caminar cada mañana y, cuando la movilidad se lo dificultaba, recorría la ciudad transportado por sus esclavos en silla de ruedas o en carro. Galeno observó que el médico “realizaba los ejercicios propios de un anciano”. En definitiva: “Hay una cosa que se debe hacer por las personas mayores a primera hora de la mañana como ejercicio: después del masaje con aceite, hacer que caminen y realicen ejercicios pasivos sin fatigarse, teniendo en cuenta la capacidad de la persona mayor”.

Este es el alimento que tienes que evitar para la longevidad

“Cuidándose así en su vejez, Antíoco continuó hasta el final”

Es evidente que los dos testimonios que recoge Galeno muestran coincidencias notables. En ambos casos, la alimentación se basaba en ingredientes naturales como cereales, miel, pescado y aves; las comidas eran frugales. Además, el nivel de actividad física se adaptaba a las posibilidades de cada individuo. ”En cualquier suelo y en cualquier clima, las personas que observan el ejercicio adecuado y la dieta más adecuada para la salud han vivido mucho tiempo”, escribió.

Por este motivo, Galeno sostiene que los hábitos de Antíoco favorecieron el mantenimiento de su salud durante la vejez: “Cuidándose así en su vejez, Antíoco continuó hasta el final, intacto en sus sentidos y sano en todos sus miembros”. Así, siguiendo las indicaciones, habría que mantener una rutina basada en la moderación, la simplicidad y la constancia.