El expríncipe Andrés, obligado a abandonar otra propiedad de la Corona que alquilaba muy por debajo del precio de mercado

La salida del exduque de York de la vivienda gestionada por la Corona coincide con una investigación sobre los precios y condiciones de los arrendamientos reales

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El príncipe Andrés en East
El príncipe Andrés en East Lodge en una composición fotográfica. (Reuters / Google Maps)

La vida del expríncipe Andrés da un nuevo giro. Por segunda vez en solo unos meses debe rescindir el contrato de una vivienda que estaba a su nombre desde hacía décadas. Tal y como sucedió con Royal Lodge, donde vivió durante los últimos 23 años, en esta ocasión cierra su etapa en East Lodge, una vivienda histórica ubicada de Windsor y gestionada por la Corona británica que tenía alquilada desde el año 1998 en condiciones muy favorables.

Tal y como desvela la BBC, la decisión llega 28 años después de esa firma y por iniciativa del propio Andrés, que ha dado el paso tras su polémica detención, el pasado 19 de febrero. Sin embargo, parece que se ha visto obligado a ello como consecuencia de la investigación oficial que se está realizando en torno a su persona.

Según documentos revisados por el mencionado medio, Mountbatten-Windsor pagaba cerca de 13.000 libras esterlinas al año, unos 15.000 euros, por el alquiler de East Lodge. Su contrato comenzó con una renta anual de 3.500 libras y fue aumentando con el tiempo. Hace solo unos meses, tras la última revisión, la cifra rozaba las 12.922 libras. La vivienda es una casa de una sola planta del siglo XIX situada entre Windsor y Ascot y se utilizaba principalmente para alojar a personal de confianza del exduque.

Imagen de la vivienda East
Imagen de la vivienda East Lodge que tenía alquilada el príncipe Andrés. (Google Maps)

El contexto de esta renuncia no es casual. Desde su salida de la vida pública y la pérdida de sus títulos tras el escándalo vinculado a Jeffrey Epstein —que Andrés siempre ha negado—, el exduque ha sufrido una fuerte presión mediática. El año pasado dejó su residencia principal, Royal Lodge, y se mudó a una casa en Sandringham, propiedad de Carlos III, en la que no hay gasto público asociado.

Investigación parlamentaria sobre contratos reales

La decisión de Andrew de renunciar a East Lodge se da justo cuando el Parlamento británico anuncia una revisión de los contratos de arrendamiento de la Corona. El Comité de Cuentas Públicas estudiará si estos acuerdos cumplen con los principios de transparencia y buen uso de los fondos públicos, según adelantó su presidente, Sir Geoffrey Clifton-Brown.

East Lodge representa una pieza más en el puzle financiero del exduque. Aunque la venta de su anterior residencia, Sunninghill Park, ya generó polémica en 2007,cuando fue adquirida por el yerno del presidente de Kazajistán por 3 millones de libras más que el precio solicitado, el contrato de East Lodge siguió vigente y vinculado al Crown Estate, el organismo que administra los bienes de la Corona y cuyos beneficios revierten en el Tesoro.

El exduque de York, el príncipe Andrés, enfrenta a la justicia tras ser arrestado. La operación se produce después de la publicación de documentos que lo vinculan con la red de Jeffrey Epstein y sugieren que pudo compartir información sensible del gobierno británico.

La petición formal para rescindir el contrato de East Lodge llegó este año, justo después de que la BBC solicitara información pública sobre la propiedad. El contrato original expiraba en julio de 2027, pero la Crown Estate confirmó que se está gestionando la salida anticipada y que el calendario final dependerá de los arreglos para quienes viven actualmente en la casa.

El precio de los alquileres y la vida fuera del foco real

East Lodge, aunque modesto en tamaño, está en una de las zonas más caras del sur de Inglaterra. Las agencias inmobiliarias sitúan los alquileres de apartamentos de dos o tres dormitorios en esa área entre 2.000 y 7.500 libras mensuales, mientras que las casas independientes pueden superar ampliamente esa cifra. El exduque, sin embargo, mantenía un alquiler anual considerablemente menor que los precios actuales del mercado.

La Crown Estate ha reiterado que el uso diario del inmueble es un asunto privado, pero la gestión de estos contratos y las concesiones a miembros de la realeza se encuentran ahora bajo una lupa mucho más exigente.