La confianza disminuye cuando tomamos decisiones que afectan a otras personas, según un estudio

Una investigación del Centro de Neuroeconomía de Zúrich identifica que asumir responsabilidad sobre el bienestar ajeno reduce la seguridad en las elecciones

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Jubilado pensando (Adobe Stock)
Jubilado pensando (Adobe Stock)

Asumir responsabilidad sobre las decisiones que afectan a otras personas disminuye la confianza en la propia elección, aunque no afecte la precisión de la respuesta. Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores del Centro de Neuroeconomía de la Universidad de Zúrich en el estudio Deciding for others alters metacognition leading toresponsibility aversion publicado en la revista Science Advances en febrero de 2026. El hallazgo muestra que la “aversión a la responsabilidad” surge de un cambio en el nivel de certeza metacognitiva, no de una mayor dificultad ni de un cambio en el gusto por el riesgo.

El resultado más destacado fue que los participantes sentían menos confianza en sus decisiones cuando lo que estaba en juego era el bienestar de otros. El equipo liderado por Sherry Dongqi Bao y Todd A. Hare diseñó una serie de pruebas con 357 voluntarios en Zúrich (Suiza). Los participantes debían decidir cuál de dos círculos contenía más puntos, una tarea objetiva y sin riesgo monetario directo, excepto por las recompensas ofrecidas según la precisión de las respuestas. En un primer conjunto de pruebas, los aciertos solo afectaban el propio premio del participante. En la otra versión, el resultado impactaba tanto al participante como a tres compañeros del grupo. Después de cada decisión, los voluntarios debían informar cuánto confiaban en su respuesta, usando un sistema que premiaba la sinceridad en la autoevaluación de confianza. El análisis incluyó escenarios con distintos grados de dificultad y con o sin retroalimentación sobre la calidad de las respuestas.

A diferencia de teorías previas, que atribuían la aversión a la responsabilidad a cambios en la tolerancia al riesgo, el trabajo de Bao, Edelson y Hare demuestra que el factor clave es un sesgo metacognitivo, es decir, en el modo en que las personas evalúan cuán seguras están de sus propias decisiones.

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Mediante modelos computacionales y simulaciones de los datos experimentales, los autores identificaron que el efecto proviene de un cambio sistemático en el “sesgo de confianza”, sin un aumento del “ruido metacognitivo” (la tendencia a errar o acertar por azar en la evaluación de certeza). En palabras de los investigadores: “La responsabilidad por otros exagera los sesgos metacognitivos, haciendo que los participantes estén aún menos seguros que cuando deciden solo por sí mismos”.

Feedback y tiempo extra no eliminan el efecto

El estudio también comprobó que proporcionar retroalimentación inmediata sobre el desempeño, o permitir más tiempo para decidir, no elimina la caída en autoconfianza cuando hay responsabilidad compartida.

Incluso cuando los participantes recibían información explícita de que acertaban igual en ambas condiciones, seguían reportando menor confianza ante decisiones con impacto social. La disminución de confianza tampoco se relacionó con un descenso en la precisión ni con mayor incertidumbre inherente a las tareas.

Delegar decisiones, una salida cuando falta confianza

Al ofrecer la opción de delegar la decisión a “expertos”, surgió otra consecuencia: la tendencia a delegar aumentó al bajar la confianza durante las decisiones grupales. El modelo normativo propuesto por los autores indica que delegar se vuelve más frecuente cuando la autoconfianza disminuye, especialmente si los “expertos” prometen una tasa de éxito superior. “Las personas prefieren delegar cuando confían menos en su propio juicio y perciben que el delegado tiene mayor probabilidad de acierto”, concluye el artículo.

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