Un experto en incendios forestales de Galicia señala que hasta el 80% son provocados

En la comunidad también se registran casos de piromanía, aunque en porcentajes mucho más bajos, situados entre el 3% y el 4%

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Vista de un monte de
Vista de un monte de la localidad cántabra de Barcenillas, en el municipio de Ruente. Cantabria. (EFE/ Gobierno De Cantabria)

Los incendios forestales continúan siendo una de las principales preocupaciones para la población, especialmente para quienes viven en las zonas más afectadas. En 2025, la Xunta de Galicia cifró en 118.966 las hectáreas calcinadas en toda la comunidad, con un total de 1.492 fuegos registrados, según informó en su momento la conselleira de Medio Rural, María José Gómez.

Del total de superficie arrasada, el 67% correspondió a monte raso y el 33% a terreno arbolado. No obstante, el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales de la Comisión Europea, en el marco del programa Copernicus, elevó la estimación a más de 171.000 hectáreas quemadas.

Más allá de las discrepancias en las cifras, el dato más alarmante es la elevada incidencia de la intencionalidad. Según explicó a Efe el coordinador de la Unidad de Investigación de Incendios Forestales (UIFO) de la Xunta de Galicia, Aurelio Mosteiro, entre el 60% y el 70% de los incendios forestales son provocados, un porcentaje que puede alcanzar hasta el 80% en periodos con condiciones meteorológicas especialmente favorables para la propagación del fuego.

Los motivos que llevan a provocar un incendio forestal son diversos, por lo que no existe un perfil único de autor. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los fuegos responden a conflictos personales o vecinales vinculados al uso del territorio, ya sea residencial, agrícola, ganadero, cinegético o relacionado con infraestructuras eléctricas o de comunicación, según explica el investigador.

(Foto de ARCHIVO)
Bomberos continúan los
(Foto de ARCHIVO) Bomberos continúan los trabajos de extinción para sofocar el incendio. Eduardo Sanz / Europa Press 10 AGOSTO 2025;INCENDIO FORESTAL;CARCASTILLO;NAVARRA; 10/8/2025

“Tenemos constatado que las personas que provocan incendios intencionalmente tienen algún tipo de vinculación con el medio rural, de residencia o que desarrollan en él alguna actividad profesional o de ocio, lo que provoca que tengan un conocimiento del territorio y de sus condiciones”, señala Mosteiro.

El modelo de propiedad del suelo en Galicia y, por su similitud, también en Asturias y Cantabria, así como los usos que se hacen del territorio, contribuyen a que estas tres comunidades concentren un elevado número de incendios intencionados. De hecho, todas ellas atraviesan actualmente una intensa sucesión de incendios forestales, favorecidos por temperaturas inusualmente altas, la persistencia del viento sur y los bajos niveles de humedad.

“Hay muchas más propiedades que en otras zonas, las parcelas son más pequeñas y en una hectárea de superficie podemos tener 200 parcelas, cosa que en otras zonas de España no es así”, subraya.

Pirómanos e incendiarios

Conviene subrayar la diferencia entre un pirómano y un incendiario, conceptos que no son equivalentes. Según la Real Academia Española, un pirómano es una persona que padece una tendencia patológica a provocar incendios. El término incendiario, en cambio, se refiere a quien prende fuego de manera premeditada, ya sea por maldad, interés o con un objetivo concreto, o bien a aquello destinado a causar incendios.

Bomberos forestales antes las llamas
Bomberos forestales antes las llamas de un incendio forestal. (EFE/ Sxenick)

En Galicia también se registran casos de piromanía, aunque en porcentajes mucho más bajos, situados entre el 3% y el 4%. Este tipo de autores suele resultar más fácil de identificar, ya que provocan fuegos a cualquier hora del día, en ocasiones con varios focos y sin tener en cuenta las condiciones meteorológicas que favorecen su propagación. Por el contrario, los incendiarios planifican sus acciones y eligen momentos con condiciones favorables para maximizar la extensión del fuego.

Algunas de las pistas que siguen los agentes de la Unidad de Investigación de Incendios Forestales (UIFO) son el análisis del punto de inicio del fuego, la ausencia de causas naturales o accidentales que expliquen la ignición, la reiteración de incendios en una misma zona durante un periodo determinado o la presencia de artefactos incendiarios y sustancias acelerantes.

“Todos estos parámetros valorados de forma conjunta nos permiten concluir que el origen del incendio responde a una causa intencional”, concluye Mosteiro.