Europa en la guerra de Ucrania cuatro años después: su pelea por un papel en la paz, las ayudas millonarias y el problema para sancionar a Rusia

Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han visitado Kiev por el cuarto aniversario de la invasión rusa

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Ukraine's President Volodymyr Zelensky, France's
Ukraine's President Volodymyr Zelensky, France's President Emmanuel Macron and Britain's Prime Minister Keir Starmer react as they stand for a family photo, on the sideline of the so-called 'Coalition of the Willing' summit, at the Elysee Palace in Paris, France, January 6, 2026. Ludovic Marin/Pool via REUTERS

Se cumplen cuatro años de uno de los conflictos bélicos más influyentes de la historia reciente. Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022, dando inicio a una guerra que todavía no tiene una fecha de cierre. Las ambiciones del Kremlin hace que se niegue a renunciar al territorio conseguido, mientras que Zelenski no contempla entregar una parte de su país para terminar el conflicto.

Europa observa en alerta a unos kilómetros de la trinchera. Si algo ha supuesto a nivel geopolítico es que los límites de Putin son incalculables. La amenaza de Rusia es una realidad que se ha acentuado en los últimos meses con la presencia de buques en aguas cercanas a los países o con las incursiones aéreas sobre sus espacios. Por solidaridad, por frenar el avance ruso, o por ambos motivos, la Unión Europea (UE) ha puesto en manos del Gobierno ucraniano miles de millones de euros de ayudas.

Sin embargo, el rol de la UE se ha visto obstaculizado por varios motivos. La existencia de socios con una relación cercana a Rusia, principalmente la Hungría de Viktor Orbán, ha provocado vetos a sanciones al Kremlin o a ayudas a Ucrania. Además, Europa se ha visto desplazada en los encuentros para buscar un alto el fuego, a pesar de la insistencia de Zelenski para que esté en la mesa.

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La negociación de paz

Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha viajado a Kiev para mostrar su apoyo en el día del aniversario. En sus redes sociales ha anunciado su llegada, volviendo a insistir en que Europa no parará “hasta que se restablezca la paz”, pero siempre “bajo los términos de Ucrania”. El presidente ucraniano, consciente de que es su mayor apoyo y de que la postura de Donald Trump es cambiante, aboga por permitir a los líderes europeos participar en un cese al fuego.

Emmanuel Macron lideró a través de la conocida como Coalición de Voluntarios. El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó que, tras un alto el fuego, Reino Unido y Francia establecerán centros militares en distintas regiones de Ucrania y levantarán instalaciones protegidas para armas y equipos con el fin de atender las necesidades defensivas del país. El presidente francés detalló que la fuerza multinacional operaría “por tierra, mar y aire”. España confirmó que participaría llegado el alto el fuego. Sin embargo, las conversaciones para tratar la paz han estado protagonizadas por enviados de los dos países involucrados e intermediarios estadounidenses.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha defendido este jueves un plan de recuperación para su país, así como unanimidad para utilizar los activos rusos congelados en el proceso. En el marco de la IV Conferencia Internacional sobre la Reconstrucción de Ucrania, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado un fondo europeo. (Fuente: EBS / Zelenski / Europa Press)

Ayudas y sanciones económicas

Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han visitado Kiev por el cuarto aniversario de la invasión rusa. Rusia continúa con su ofensiva, atacando infraestructuras energéticas y bombardeando ciudades. La presidenta ha subrayado que “ahora más que nunca, Europa apoya a Ucrania”, resaltando el respaldo político y financiero del bloque. Desde 2022, la UE ha destinado 194.900 millones de euros en ayuda, incluidos 70.000 millones para el ejército ucraniano. Además, ha otorgado casi 3.000 millones para seguridad energética.

Hungría ha bloqueado las últimas sanciones contra Rusia, exigiendo que Ucrania restablezca el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, interrumpido tras un ataque ruso. Este veto también afecta un préstamo de la UE de 90.000 millones de euros para Ucrania. Hungría justifica su acción por su dependencia energética de Rusia y acusa a Ucrania de usar el suministro como “chantaje político”. Kiev, por su parte, condena estos “ultimátums”, que benefician a Moscú y dividen a la UE.