
Camaleónico, irónico y absolutamente reconocible, Mario Vaquerizo volvió a dejar titulares durante su última visita a Y ahora Sonsoles. El artista acudió al espacio presentado por Sonsoles Ónega con su habitual mezcla de humor, sarcasmo y sinceridad, un cóctel que convirtió la entrevista en uno de los momentos más comentados de la jornada televisiva.
Lejos de esquivar cuestiones personales, Vaquerizo abordó con naturalidad aspectos relacionados con su situación económica, su patrimonio junto a Alaska y su particular visión sobre el dinero y el esfuerzo profesional. En este contexto, el líder de Nancys Rubias sorprendió al revelar una de sus últimas decisiones inmobiliarias.
“Me he comprado una casa porque me encanta comprarme casas”, afirmó con su característico tono desenfadado. Una declaración que rápidamente derivó en una defensa abierta de su postura ideológica en el terreno económico. “Que nadie venga aquí a decirme nada sobre el capitalismo. Soy capitalista, me encanta la propiedad privada y me encanta que, con mi esfuerzo y con mi trabajo, pueda destinar mi dinero a lo que yo quiera”, reivindicó sin rodeos.

Una filosofía sin complejos
La intervención del cantante dejó claro que Vaquerizo no solo presume de transparencia, sino también de coherencia con su forma de entender la vida. Convertido en personaje mediático desde hace más de dos décadas, primero como mánager, después como vocalista y rostro habitual de televisión, el artista defendió su trayectoria como fruto de años de exposición pública y trabajo constante.
Durante la conversación, también hubo espacio para recordar las críticas que marcaron los inicios de su relación con Alaska. En aquel momento, muchos cuestionaron la autenticidad del vínculo o insinuaron intereses ocultos. Lejos de mostrarse incómodo, Vaquerizo optó por la ironía, un recurso que maneja con soltura.
“A mí no me importa, de verdad”, aseguró. “No tengo que salir de ningún armario; el armario lo tengo para llenarlo de ropa tan bonita como esta”, bromeó, desatando las risas en el plató.

Un capricho muy castizo
Más allá del debate ideológico, uno de los momentos más comentados de la entrevista llegó cuando Vaquerizo confesó qué elemento le hace especial ilusión incorporar a su nueva vivienda. “Me hace muy feliz tener una mesa camilla”, reveló.
La frase, tan inesperada como genuina, encaja perfectamente en la personalidad pública del artista, siempre a medio camino entre lo extravagante y lo tradicional. El detalle sirvió para rebajar el tono de la conversación y reforzar esa imagen cercana que Vaquerizo cultiva incluso cuando habla de patrimonio o inversiones.
El recuerdo más emotivo
Aunque la entrevista transcurrió en clave distendida durante buena parte del tiempo, también dejó espacio para un momento de mayor carga emocional. Vaquerizo recordó la muerte de su hermano Ángel, conocido en su entorno como “Angelito”, una pérdida que marcó profundamente su vida.
El cantante evocó aquel episodio como uno de los golpes más duros que ha tenido que afrontar. La tragedia, ocurrida en 2004, supuso, según ha reconocido en diversas ocasiones, un antes y un después en su manera de entender las prioridades, el éxito y la propia exposición pública.
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