El primer ministro británico Keir Starmer anunció este domingo que solicitará al Parlamento nuevos poderes para imponer restricciones al uso de redes sociales por parte de menores, incluida la implementación de una edad mínima que podría materializarse en cuestión de meses. La medida busca prevenir que los niños accedan a contenido nocivo y se enmarca en una creciente tendencia global de regulación del entorno digital para adolescentes.
Starmer explicó que las restricciones no se limitarán a un umbral de edad, sino que incluirán prohibiciones específicas sobre funciones de aplicaciones consideradas perjudiciales para el bienestar infantil, como la reproducción automática de contenido. El gobierno también estudiará limitar el acceso a redes privadas virtuales (VPN) para evitar que los menores puedan eludir los controles.
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El primer ministro justificó la iniciativa desde su experiencia personal: “Como padre de dos adolescentes, sé que el acceso de los menores a las redes sociales es algo que está muy presente en la mente de los padres y madres en este momento”.
La propuesta de Starmer llega tras semanas de intenso debate parlamentario. En enero, la Cámara de los Lores aprobó por 261 votos contra 150 una enmienda al Proyecto de Ley de Bienestar Infantil y Escuelas, impulsada por la oposición conservadora, que exige a las plataformas digitales implementar sistemas de verificación de edad “altamente efectivos” para bloquear el acceso de menores de 16 años. Aunque el gobierno laborista se opuso inicialmente a la enmienda, la creciente presión política y social parece haber modificado su postura.
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Reino Unido ya cuenta con la Ley de Seguridad en Internet, aprobada en 2023, que obliga a los servicios online con límites de edad a detallar cómo los aplican y a emplear medidas eficaces de verificación cuando existe riesgo de acceso infantil a contenidos nocivos. Sin embargo, la nueva propuesta va más allá al contemplar una prohibición prácticamente total.
La iniciativa británica se inscribe en un movimiento regulatorio global desencadenado por Australia, que se convirtió en diciembre de 2024 en el primer país del mundo en prohibir legalmente el acceso a redes sociales para menores de 16 años. La legislación australiana, implementada desde el 10 de diciembre, obliga a plataformas como Facebook, Instagram, TikTok, X y YouTube a eliminar cuentas de usuarios por debajo de ese umbral, bajo pena de multas de hasta 32 millones de dólares.
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España también anunció en febrero su intención de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años. El presidente Pedro Sánchez presentó la propuesta en la Cumbre Mundial de Gobiernos de Dubái, asegurando que las plataformas deberán implementar sistemas de verificación de edad efectivos. Francia, por su parte, aprobó en enero una ley que prohíbe el acceso a menores de 15 años y veta el uso de teléfonos móviles en institutos. Dinamarca y Grecia han anunciado movimientos similares.
El Parlamento Europeo aprobó en noviembre de 2024 una resolución no vinculante que recomienda fijar en 16 años la edad mínima para acceder a redes sociales, con sistemas de verificación que respeten la privacidad y límites a prácticas algorítmicas dañinas. Sin embargo, la implementación varía considerablemente entre países miembros, con edades que oscilan entre 13 y 16 años según cada jurisdicción nacional.
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La ola regulatoria ha generado críticas tanto de empresas tecnológicas como de organizaciones defensoras de derechos digitales. Meta, propietaria de Facebook e Instagram, expresó preocupación por la viabilidad técnica de las restricciones. Elon Musk, dueño de X, calificó la ley australiana como una forma de controlar “por la puerta de atrás” el acceso a internet de los ciudadanos.
Amnistía Internacional ha advertido que las prohibiciones podrían aislar a los jóvenes en lugar de protegerlos, mientras expertos en salud mental señalan la falta de evidencia concluyente sobre la efectividad de las restricciones por edad. Algunos investigadores argumentan que limitar funciones adictivas, como el scroll infinito, podría resultar más beneficioso que prohibiciones absolutas.
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En Reino Unido, tanto el Partido Conservador como sectores del Partido Laborista han respaldado públicamente las restricciones. El ex ministro conservador John Nash describió el uso infantil de redes sociales como una “catástrofe social” y argumentó que la prohibición daría a los adolescentes “unos años más para madurar”.
Starmer ha iniciado una consulta pública de tres meses para evaluar los detalles de implementación, incluidos los sistemas de verificación de edad y posibles toques de queda nocturnos. El gobierno británico deberá afrontar desafíos técnicos complejos, como la viabilidad de los métodos de verificación sin comprometer la privacidad de todos los usuarios, y la efectividad real de las medidas ante la capacidad de los adolescentes para eludirlas mediante herramientas tecnológicas.
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