Los 10 síntomas que revelan que sufrimos ansiedad, según la psicología

Este problema de salud mental puede manifestarse con señales físicas y psicológicas

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Consulta de psicología (Shutterstock)
Consulta de psicología (Shutterstock)

La ansiedad se ha convertido en uno de los grandes males silenciosos del siglo XXI. La falta de oportunidades laborales, la crisis de la vivienda, la hiperconectividad... todo ello está empujando a que cada vez más personas experimentan síntomas que, aunque comunes, pueden ser señales de un trastorno que afecta tanto a la mente como al cuerpo.

Reconocer los síntomas de la ansiedad es, en muchas ocasiones, el primer paso para buscar ayuda y evitar que el problema se cronifique. La ansiedad, en sí misma, es una respuesta natural del organismo ante el peligro. Sin embargo, cuando estos síntomas son intensos, persistentes y afectan la vida cotidiana, podrían estar indicando un trastorno como el trastorno de ansiedad generalizada.

Ante estas señales, los especialistas del Centro de Psicología DANA recomiendan buscar apoyo profesional. Hablar de lo que ocurre y recibir orientación adecuada puede marcar la diferencia entre vivir en alerta permanente o recuperar el equilibrio emocional.

Preocupación excesiva

Uno de los indicadores más frecuentes es la preocupación excesiva. No se trata de una inquietud puntual ante una situación concreta, sino de un estado constante de anticipación negativa. La mente parece no descansar nunca y salta de un problema a otro, incluso cuando no hay una amenaza real. Esta rumiación continua agota emocionalmente y dificulta disfrutar del presente.

Miedo irracional

Ligado a ello aparece el miedo irracional. Las personas con ansiedad pueden experimentar temores desproporcionados ante situaciones cotidianas: hablar en público, conducir o incluso salir de casa. En algunos casos, estos miedos pueden derivar en fobias o en crisis intensas como las que se presentan en el trastorno de pánico, donde el miedo surge de forma abrupta y sin una causa aparente.

Dificultad para concentrarse

Otro síntoma habitual es la dificultad para concentrarse. La mente ansiosa está tan ocupada anticipando escenarios negativos que le cuesta enfocarse en tareas simples. Esto puede traducirse en errores frecuentes, olvidos y bajo rendimiento académico o laboral. Muchas personas describen esta sensación como tener “la cabeza en otra parte”.

Irritabilidad

La irritabilidad también es una señal de alerta. La tensión interna constante reduce la tolerancia a la frustración y puede provocar respuestas desproporcionadas ante estímulos menores. Lo que antes se resolvía con calma, ahora desencadena discusiones o enfados repentinos.

Insomnio

En el plano físico, la ansiedad deja huellas claras. El insomnio es uno de los síntomas más frecuentes. Conciliar el sueño se vuelve difícil cuando la mente no se apaga, y los despertares nocturnos son comunes. La falta de descanso, a su vez, agrava el resto de los síntomas, creando un círculo vicioso difícil de romper.

Palpitaciones

Las palpitaciones o la sensación de que el corazón late con fuerza o rapidez son otra manifestación típica. Este síntoma suele estar relacionado con la activación del sistema nervioso autónomo y puede generar aún más preocupación, al confundirse con un problema cardíaco.

Cansancio constante

El cansancio constante aparece incluso sin haber realizado un gran esfuerzo físico. Vivir en estado de alerta permanente consume enormes cantidades de energía. El cuerpo y la mente trabajan de más, y la sensación de agotamiento se convierte en compañera diaria.

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Tensión muscular

La tensión muscular, especialmente en cuello, hombros y mandíbula, es otro signo frecuente. Muchas personas no son conscientes de que pasan el día con el cuerpo rígido hasta que aparece dolor o contracturas. Esta tensión prolongada puede desembocar en molestias persistentes.

Mareos o vértigo

Asimismo, los mareos o vértigo pueden formar parte del cuadro ansioso. La hiperventilación (respirar de manera rápida y superficial) altera el equilibrio de oxígeno y dióxido de carbono en el cuerpo, generando sensación de inestabilidad.

Dolor de cabeza

El dolor de cabeza es una queja común en las personas con ansiedad. La tensión muscular y el estrés continuo favorecen cefaleas tensionales que pueden repetirse con frecuencia.