La Comunidad de Madrid está imposible para los alérgicos al polen: varias zonas están en riesgo alto por la floración de cupresáceas

Los expertos recomiendan extremar precauciones en las horas centrales del día, cuando aumenta la concentración

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Una joven con alergia (AdobeStock)
Una joven con alergia (AdobeStock)

Los alérgicos madrileños tienen por delante —y ya encima— un par de días poco amables. La previsión para este 17 y 18 de febrero sitúa el polen de cupresáceas en niveles altos en varios puntos de la región, en pleno periodo de polinización de una familia botánica que, cada invierno, se convierte en la gran protagonista del calendario respiratorio.

Aunque el imaginario colectivo asocia las alergias a la primavera, lo cierto es que febrero tiene su propio capítulo. Las cupresáceas —familia que incluye arizónicas, cipreses, tuyas y enebros— liberan en estos meses el polen más abundante del invierno y, prácticamente, el único que provoca síntomas de forma generalizada en esta estación. No hay gramíneas ni plátanos de sombra en juego: ahora el foco está en estos árboles y arbustos tan habituales en el paisaje urbano.

Mapa de riesgo: dónde se notará más

Para hoy, 17 de febrero, y también para mañana, día 18, se esperan niveles altos en Alcalá de Henares y en el entorno de Ciudad Universitaria. Son zonas con abundante presencia de arizónicas utilizadas como setos en jardines, campus y urbanizaciones, lo que multiplica la exposición cuando la polinización alcanza su punto álgido.

El miércoles 17 —según la previsión difundida— el nivel alto afecta también a Collado Villalba, Getafe y el distrito de Arganzuela. En estas áreas, la jornada del 18 traerá un respiro relativo, con un descenso a niveles medios.

En el rango medio se sitúan Alcobendas, Coslada, Las Rozas y el barrio de Salamanca tanto el 17 como el 18 de febrero. Además, Collado Villalba, Getafe y Arganzuela pasarán también a nivel medio el día 18 tras el pico anterior. Aranjuez queda como la excepción en el mapa regional, con niveles bajos durante ambas jornadas.

Un hombre con alergia al
Un hombre con alergia al polen (Zacharie Scheurer/dpa)

La evolución diaria del polen de cupresáceas no es lineal. Presenta fluctuaciones importantes porque depende en gran medida de la meteorología. Las horas centrales del día suelen concentrar el mayor riesgo: el aumento de la temperatura favorece la liberación y dispersión de los granos. En cambio, el frío intenso o la lluvia pueden actuar como aliados inesperados de quienes sufren alergia, al reducir temporalmente la concentración en el aire.

Las arizónicas, las reinas discretas del invierno

Las cupresáceas son árboles y arbustos muy extendidos en Madrid. Las arizónicas, en particular, forman parte del paisaje cotidiano: delimitan parcelas, rodean colegios y decoran parques. Su presencia masiva pasa desapercibida durante buena parte del año, pero cobra protagonismo cuando comienza la floración.

Actualmente se encuentran en pleno periodo de polinización. Eso significa que febrero, pese a seguir siendo un mes invernal, puede resultar especialmente incómodo para quienes están sensibilizados a este tipo polínico. Los síntomas son conocidos: estornudos repetidos, congestión nasal, picor de ojos y lagrimeo, en una combinación que convierte un simple paseo al mediodía en una prueba de resistencia.

Los niveles de riesgo se incrementan, sobre todo, en las horas centrales del día, cuando las condiciones favorecen la dispersión del polen. Por el contrario, los periodos de bajas temperaturas o las precipitaciones contribuyen a que la concentración disminuya.

Las lluvias abundantes pueden propiciar que se adelante e intensifique la polinización de ciertas plantas, lo que puede derivar en una sintomatología más fuerte de las alergias estacionales al polen (Europa Press)

Quienes quieran comprobar la evolución concreta en su zona pueden consultar los recuentos reales de los niveles de polen de cupresáceas y su ficha botánica. En cualquier caso, la recomendación general para estos días pasa por adoptar las medidas preventivas adecuadas y seguir el tratamiento prescrito por el médico, especialmente en aquellas áreas donde el nivel se mantiene alto.