Elana Meyers Taylor, la madre de oro que nadie esperaba: 41 años y dos hijos sordos, uno con síndrome de Down

La piloto se ha convertido en la campeona olímpica de mayor edad en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno

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Elana Meyers Taylor, oro olímpico
Elana Meyers Taylor, oro olímpico a los 41 y madre de dos hijos sordos. (Instagram/Elana Meyers Taylor)

Eran las últimas décimas de la última bajada cuando Elana Meyers Taylor cruzó la línea de meta en la pista de monobob de Cortina d’Ampezzo. Solo cuatro centésimas de segundo separaron el oro de la plata. En la tribuna, sus hijos Nico y Noah, de cinco y tres años, observaban sin comprender del todo lo que acababa de ocurrir. Ambos son sordos y uno de ellos tiene síndrome de Down, pero el abrazo que siguió no necesitó traducción.

Con 41 años y 130 días, la piloto estadounidense se convirtió en la campeona olímpica individual de mayor edad en la historia de los Juegos de Invierno. Fue su quinta participación olímpica y la primera vez que subió al podio para colgarse el oro, sumando así su sexta medalla: tres platas y dos bronces en ediciones previas.

La relación de Meyers Taylor con el olimpismo comenzó mucho antes del trineo. En 1995, con once años, fue relevista de la antorcha olímpica durante los Juegos de Atlanta, en su Georgia natal, lo que plantó una semilla que tardaría una década en germinar.

Elana Meyers Taylor, oro olímpico
Elana Meyers Taylor, oro olímpico de monobob. (Elana Meyers Taylor/Instagram)

Un giro materno en su carrera

Fue su madre quien, al ver los Juegos de 2006, le sugirió probar el bobsleigh. Proveniente del softball, Elana ya contaba con fuerza y explosividad, mientras que la velocidad de reacción heredada de su padre, Eddie Meyers, ex corredor afroamericano de los Atlanta Falcons, completaba su perfil. En solo cuatro años logró un bronce olímpico; después llegaron dos platas en Sochi 2014 y PyeongChang 2018, y un doblete en Pekín 2022. “Quiero que vean que su mamá siempre ha luchado por sus sueños y que ellos no son el motivo por el que he tenido que renunciar a nada”.

Tras los Juegos de PyeongChang 2018, Meyers Taylor y su esposo Nick Taylor, piloto de bobsleigh y actualmente quiropráctico de la NBA, dieron la bienvenida a Nico, prematuro, sordo y con síndrome de Down. Dos años más tarde nació Noah, también prematuro y sordo. Desde entonces, la familia se comunica principalmente mediante lenguaje de signos. “Está cerca de poder hablar más allá de mamá y papá, que ya dice”, relató Meyers Taylor sobre Nico en un blog del Comité Olímpico Internacional antes de los Juegos de Pekín 2022.

Los implantes cocleares han permitido a los niños mejorar su audición, aunque requieren cirugías complejas. A Nico se los colocaron a los 21 meses y a Noah a los siete, repitiendo el procedimiento para el menor durante el verano previo a Milán-Cortina. “Esto era más importante que fuera yo o no a los Juegos”, afirmó la deportista. “Al tener a Nico y ser consciente de lo duro que tendrá que trabajar toda su vida, mi forma de pensar cambió por completo. Fue como un chute de energía”.

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Racismo, pionerismo y ciencia

Meyers Taylor también enfrentó obstáculos fuera de la pista. Durante años padeció episodios de racismo en el bobsleigh. Desde un entrenador que la discriminó hasta un fabricante que se negó a vender trineos a deportistas negros. La Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton abrió un grupo de trabajo para investigar estos hechos.

Fue pionera al ganar una prueba de doble bob compitiendo contra hombres en 2019, con su esposo como frenador. Además, sufrió dos graves conmociones cerebrales en 2014 y, en 2018, decidió donar su cerebro a la ciencia para investigaciones futuras.

La final de monobob en Milán representó también una batalla tecnológica entre Honda y BMW, fabricantes de los trineos de Meyers Taylor y de la alemana Laura Nolte, a quien superó por apenas cuatro centésimas. El bronce fue para Kaillie Armbruster Humphries, de 40 años y también madre, quien defendía su título. “Mucha gente te descarta cuando llegas a los 40, a partir de ahí todo va cuesta abajo. Creo que Elana y yo somos la prueba de que eso no es cierto ¿Quién no va a ser fan de Elana? Es una deportista increíble, una persona increíble. Es una especie de madre del bobsleigh para todos. Y tiene un gran corazón”, dijo Nolte.

Con seis medallas olímpicas, Meyers Taylor iguala a Bonnie Blair como la atleta estadounidense con más medallas en unos Juegos Olímpicos de Invierno.