Inés de Marichalar, directora del nuevo mercado ‘gastro’ del Bernabéu: “Tenemos que mostrar al turista que le vamos a tratar tan bien como a un local”

La joven empresaria, hija del conde de Ripalda y prima de Victoria Federica y Froilán, dirige un espacio de más de 3.000 m² que reúne hasta a 20 micro-restaurantes

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Inés de Marichalar, la directora
Inés de Marichalar, la directora del Bernabéu Market. (Infobae)

A muchos les sonará su apellido, aunque probablemente no por las razones que hoy trataremos. Inés de Marichalar de Corral, hija del conde de Ripalda y prima de Victoria Federica y Froilán, es mucho más que todo eso. Tras poco más de un lustro dedicada al sector gastronómico, se ha establecido como una de las mujeres referente en los puestos directivos que lideran el sector gastronómico, con una experiencia que hoy recae en uno de los más prometedores proyectos de Madrid: el Bernabéu Market.

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas bilingüe por ICADE, la herencia familiar la llevó hasta el mundo inmobiliario, el que conocía por el trabajo de sus padres. Pero fue la pasión la que la conectó con lo culinario. “Desde pequeña siempre me ha encantado y siempre me ha llamado mucho la atención todo lo relativo al mundo gastronómico”, asegura la directiva en conversación con Infobae. Su trayectoria profesional comenzó en entornos corporativos como Loewe y siguió en Mondelez, metiendo el pie así poco a poco en el mundo de la alimentación.

No fue hasta 2019 que inició su trabajo como subdirectora del Mercado de San Miguel, epicentro turístico del Madrid más concurrido. “Para mí era la mezcla perfecta, un inmueble como el mercado de San Miguel y un referente gastronómico absoluto en España. Me di cuenta de que era un sector diferente, muy bonito y que me permitía aprender mucho sobre ese cliente que me divierte”. De su paso por este conocidísimo enclave aprendió mucho sobre el nuevo universo de los mercados gastronómicos, un modelo en auge del que San Miguel fue pionero.

Inés de Marichalar, directora del
Inés de Marichalar, directora del Bernabéu Market. (Cedida)

“Trabajar en San Miguel me ayudó a entender que un mercado no es un espacio fácil de gestionar, porque juegas con veinte agentes distintos, cada uno con sus formas de hacer las cosas”, explica la joven empresaria. Inés ha aplicado todo lo aprendido en estos tres primeros meses escasos que el Bernabéu Market lleva en funcionamiento, un proyecto que ella ayudó a desarrollar desde el primer minuto. “Surgió un poco por casualidad, aunque es verdad que las casualidades se buscan”.

Comenzó así una aventura que tiene uno de los más grandes templos del fútbol español como escenario y casa madre, un factor que les ha beneficiado aunque, dice, no han querido que les encorsetara. “Estar dentro de un estadio es algo totalmente estratégico y beneficioso; es el primer estadio que alberga un mercado gastronómico, que ya es un reto en sí mismo. Lo más importante para nosotros era conseguir crear un espacio que tuviera su propia identidad, que se entienda como algo independiente al que puedes venir sin que te guste el fútbol”.

Una plaza que combina lo cosmopolita y lo castizo

Más que un mercado, buscan presentar este espacio como un conjunto de 20 micro-restaurantes, capaces cada uno de ellos de ofrecer una experiencia completa en su propia barra, al tiempo que se combina con sus vecinos para dar una experiencia completa. Los visitantes pueden coger un pincho de tortilla de Casa Dani, un plato de jamón de Joselito, un taco del nuevo proyecto Chiribita y unas piezas de sushi de Kogumi. En total, un espacio de 3.000 m² y capacidad para cerca de un millar de personas con plazas centrales y mesas pensadas para compartir.

Plaza central del Bernabéu Market.
Plaza central del Bernabéu Market. (Infobae)

Un formato híbrido con el que, dice Inés de Marichalar, se buscaba “dar cabida a todos los públicos, en todos los momentos del día, con todos los presupuestos”. “El objetivo que teníamos era que cualquier persona pudiera entrar y le apeteciera algo”, afirma la empresaria, antes de enumerar algunos de los puestos que conforman la propuesta. Solo uno de ellos sigue hueco, después de las dos últimas incorporaciones de Casa Norte y Chiribita.

Si tuviéramos que dividir el espacio, lo haríamos en dos grandes bloques. Uno de ellos con propuestas más castizas, arraigadas en el producto made in Spain que todo visitante tiene en mente. Allí encontramos tortilla, gildas y ensaladilla, jamón ibérico, bacalao, churros, pulpo, croquetas... “No podíamos tener un mercado que no tuviera ciertos productos que al final son marca España”, explica Inés.

El otro gran bloque podría definirse como ‘cosmopolita’, con locales de inspiración internacional como Beata Pasta, especializado en pasta fresca; Divorare, puesto de focaccias; o Malvón con sus empanadas argentinas. También algunas pequeñas marcas emergentes que no cuentan aún con la consolidación de los años, pero que Inés quiere acompañar para impulsar su crecimiento.

Algunos de los platos disponibles
Algunos de los platos disponibles en el Bernabéu Market. (Cedida)

¿Un mercado para el turista o para el barrio?

Haber formado parte de dos de los mayores monumentos turísticos de la capital ha desarrollado en Inés una opinión muy concreta sobre el papel del turismo. Que algo pueda atraer al público de fuera, dice la empresaria, no tiene por qué estar reñido con la calidad, la tradición, ni tampoco con un precio competitivo y razonable. La clave, en su opinión, tiene más que ver con la convivencia.

“Estamos muy sorprendidos con la acogida que nos ha dado el barrio. Era lo que más miedo nos daba y, de hecho, la oferta está pensada para el público local. Al final, si al local le gusta, al turista le va a gustar”, asegura Inés sobre este recién estrenado proyecto. “Creo que en el momento en el que un espacio consigue gustar al local, al turista le va a interesar. Nos pasa a todos, siempre buscamos hacernos locales en los países extranjeros”.

Martín Martínez, del restaurante Villaroy's, explica los ingredientes y el paso a paso de su receta ganadora en el Madrid Fusión.

“Soy la primera que, como consumidora local, la mente tiende a pensar que lo turístico es peor. Es verdad que es un reto y creo que la propia convivencia del espacio es la que te puede demostrar que realmente hay una fusión natural”, comenta la directora de este espacio, que, de momento, ha sido capaz de aglutinar tanto al público del barrio como al extranjero de paso. “Teniendo en España la gastronomía que tenemos, creo que tenemos la responsabilidad de hacer entender al turista que va a ser igual de bien tratado que un local”.