Dos onces renovados. Los de casa sin Mbappé, que arrastraba molestias, y las novedades de Alexander Arnold en la derecha y Rüdiger en el centro de la zaga. Los vascos sorprendieron con Wesley en el extremo izquierdo ante las bajas de Guedes o Take Kubo. Dos equipos que no han perdido en LaLiga en lo que llevamos de 2026 y dos entrenadores que aterrizaron en el mercado de invierno para revertir la situación y devolver el ánimo y alegría, no solo a la grada, también al vestuario.
Con todo ello, no habíamos llegado al minuto 5 cuando la primera cayó del equipo visitante de las manos de su capitán. Un disparo seco a la salida de una falta que se fue muy desviado. Sin peligro para Courtois. Debía responder el Real Madrid y salió a pedir de boca. Jugada lenta, pausada, como casi todas las de la primera parte, que llegó a las botas de Arnold, quien puso un centro a la carrera de Gonzalo que con la punta de la bota la alejó de Remiro. Las dos novedades de Arbeloa daban la razón al técnico.
Golpeaba el Madrid primero, pero la línea del partido se podía adivinar. La Real Sociedad, fiel a su estilo, quiso empezar a jugar desde abajo, sin rifar el balón. Se hizo con la posesión durante los primeros 15 minutos. Pero no hubo sensación de peligro alguno para la zaga madridista. Entre jugadas que se quedaban a medio camino, centros que no llegaban a destino, los minutos pasaban. Poco acierto en los últimos metros daban lugar a una primera parte con muy pocas ocasiones.
No fue hasta cerca del ecuador del primer acto cuando, un pase filtrado de Carlos Soler a Yangel Herrera obligaba a Huijsen a perseguir al media punta. Pero lo que pasó después fue incomprensible. Sin control por parte del atacante, el central lo derribó y se echó las manos a la cabeza. Fallo clamoroso y la oportunidad de empatar. Y así fue, el 10 txuri-urdin no perdonó y puso las tablas en el marcador.
Pero la alegría de los de Matarazzo iba a durar poco. Un activo Vinicius, el mejor de la primera parte, encaró a Aramburu, ganó línea de fondo y en el recorte notó el contacto: penalti. Quien guisa se lo come y el brasileño no perdonó. Cabe destacar que sin apenas ocasiones se cruzaba el ecuador de la primera parte con tres goles y dos penaltis. Mucha efectividad de los hombres de arriba.
Pasaba la media hora y en ataque combinativo por la izquierda entre Camavinga-Carreras-Valverde, el uruguayo, que no sabe meter goles normales, ponía el balón en la escuadra completamente fuera del alcance de Remiro. Era el tercero y el Madrid ponía tierra de por medio. Con el dominio blanco en el marcador, la posesión ya estaba más repartida. Los de Arbeloa ya querían ataques más reposados cuando disfrutaban del balón. De nuevo, los minutos pasaban sin pena ni gloria por el Bernabéu.
Ya en la recta final, todavía iba a quedar una para el 7 que aceleraba las jugadas. Encaró a su par y se fue, le saltó el segundo y también recortó, pero el disparo se topó con la defensa, muy poblada en el área. No fue hasta la última de la primera de parte cuando Arnold puso a correr a Valverde que con un centro al corazón del área encontró al ‘nuevo 9′ que, sin explicación, la tiró arriba. No hubo tiempo para más y los jugadores enfilaron el túnel de vestuarios. Fin del primer acto.
No habían salido todos cuando, emulando la jugada del penalti, Vinicius retó a Aramburu, que aceptó. Maniobra magistral con pisada y caño incluido y mismo final. Al suelo y sin dudar, el árbitro señaló los 11 metros. El 7 volvió a tomar la responsabilidad y no perdonó. Era su segundo gol y el 4-1 en el marcador. Visto para sentencia.
Pudo recortar distancias la Real con dos jugadas a base de centros. Pero Huijsen, consciente de su error, estuvo contundente. El marcador daba un respiro a Arbeloa que quiso sumar efectivos a la causa. Dentro Alaba por Rüdiger y Arnold por Carvajal. Ovación para el capitán madridista que iba a tener media hora para recuperar sensaciones. También aprovechaba Matarazzo la ventana y daba salida a Oskarson por el goleador, Oyarzabal.
Misma tónica para la Real, a la salida de un córner sacado en corto Jon Martín tuvo la más clara, pero el cabezazo, solo, salió al centro y atrapó Courtois, que volvió a aparecer tras un error de Carvajal al intentar jugar con su portero. Apretaba la Real y el Madrid se veía obligado a esperar a la contra.
Estábamos cruzando la mitad de la segunda parte cuando recibió Arda Güler, giró y vio el desmarque de Gonzalo. Solo, uno para uno ante Remiro, el delantero definió cruzado y, en la línea, apareció Jon Martín, el mejor de los txuri-urdi, salvador. El partido ganaba ritmo, con más espacios para los locales y la necesidad de los visitantes. La tuvo el turco en la frontal del área y acto seguido, también Vinicius, que buscó el tercer penalti, pero Remiro no cayó en la trampa.
Ya en la recta final y con la mirada puesta en la Champions, Arbeloa dio minutos a uno de los canteranos, Jorge Cesteros. Seguía la Real asumiendo la responsabilidad del balón, pero el último tercio parecía infranqueable. Carvajal, Huijsen, Alaba y Carreras habían construido un muro. Solo una fisura que vio Marín dejó solo a Oskarson frente a Courtois, pero la bandera estaba arriba. Fuera de juego y el marcador no se movería.
Lo mismo pasó en el área contraria minutos después. Centro con música de Güler que encontró el remate de Vinicius. Pero no iba a ver hat-trick para el 7, que se iba a llevar el MVP. Con una prolongación corta, no hubo tiempo para más. El Real Madrid duerme líder y está imbatible en la competición doméstica este año.
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