Rufián reivindica su alianza de izquierdas sin renunciar a la autodeterminación: “Representar a alguien de Algeciras no me hace menos independentista”

El portavoz de ERC fija posición en el Congreso tras la presentación de la candidatura conjunta de IU, Sumar, los Comunes y Más Madrid

Guardar
El portavoz de ERC, Gabriel
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián (Europa Press)

Gabriel Rufián aprovechó este martes su comparecencia ante los medios en el Congreso de los Diputados para fijar posición en un momento especialmente delicado para la izquierda, marcado por la reordenación del espacio progresista y por la proximidad de las elecciones generales. El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya defendió que cualquier fórmula de cooperación electoral debe construirse sin exigir renuncias identitarias y con el derecho a la autodeterminación como principio intacto. “Ojalá nadie tuviera que renunciar a sus siglas, jamás”, afirmó, marcando un límite político claro a cualquier intento de confluencia.

Rufián rechazó que su planteamiento suponga una enmienda a la identidad independentista de ERC o una operación personalista. Frente a las críticas que, según explicó, se están lanzando desde Cataluña, negó que esté promoviendo un proyecto ajeno a su espacio político. “Desde Cataluña se está vendiendo que esto es un proyecto español del español Rufián; es mentira”, aseguró. En ese sentido, insistió en que la autodeterminación no es una variable negociable. “El derecho a la autodeterminación, se haga lo que se haga, es sagrado”, subrayó.

El dirigente republicano situó sus palabras en el escenario que se abre tras los últimos resultados electorales autonómicos y ante la posibilidad de una Cámara dominada por una amplia mayoría de derechas. Desde ese diagnóstico, defendió la necesidad de revisar estrategias, incluso a riesgo de asumir costes personales. “Frente a 200 diputados de derechas, decir que algo tenemos que hacer diferente no es ninguna locura”, señaló. Rufián se mostró dispuesto a asumir las consecuencias de su posición: “Si me tengo que ir a casa esta tarde, me voy. Mi única intención es que, cuando todo esto acabe, pueda decir que dije todo lo que tenía que decir”.

El portavoz de ERC relativizó además la falta de respaldo interno que, por ahora, ha encontrado su propuesta. “Las formaciones políticas me van a dar, sí, pero llevo 10 años en esto y sé lo que hay. Es lo que hay”, afirmó, antes de añadir que confía más en la conexión con el electorado que en los equilibrios orgánicos. “Quizá tengo un 0% de apoyo político, pero quiero creer que tengo un porcentaje más alto de apoyo popular”.

La candidatura estatal y sus ausencias

Las declaraciones de Rufián coincidieron con la presentación formal de la candidatura conjunta impulsada por Izquierda Unida, Sumar, los Comunes y Más Madrid. El movimiento, registrado este martes tras el batacazo electoral sufrido por este espacio en Aragón, busca reagrupar a la izquierda estatal y frenar la fragmentación del voto progresista de cara a las generales.

El portavoz de ERC en
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián (Europa Press)

La nueva alianza, sin embargo, nace con límites evidentes. Quedan fuera de la candidatura las principales fuerzas de la izquierda regionalista y soberanista —BNG, Bildu, ERC, Compromís o la Chunta Aragonesista—, que mantienen su decisión de concurrir por separado. Esta fragmentación refleja las dificultades para articular una propuesta común que combine la agenda social con las reivindicaciones territoriales, incluso en un contexto de creciente preocupación por el avance de las derechas.

Rufián no planteó la integración de ERC en la candidatura estatal presentada este martes, pero sí defendió la necesidad de una reflexión paralela en el ámbito soberanista. A su juicio, la dispersión del voto puede tener efectos decisivos en el reparto de escaños y dejar sin representación a sectores sociales relevantes. Por ahora, su propuesta no ha sido asumida por las direcciones de los partidos territoriales.

Una representación que trasciende fronteras

Uno de los ejes centrales del discurso de Rufián fue la defensa de una concepción amplia de la representación política. El dirigente republicano reivindicó su trayectoria recorriendo distintos territorios del Estado, algo que considera parte natural de su actividad política. “Lo llevo haciendo desde que me dedico a esto. He hecho actos en Galicia, Andalucía, Valencia, Madrid y voy a hacer en Euskadi”, enumeró.

Para Rufián, esa presencia no contradice su identidad independentista. “Yo soy catalán e independentista, pero hay mucha gente que dice que le represento”, afirmó. Desde esa premisa, cuestionó que determinados votantes progresistas queden fuera del radar político. “No quiero renunciar a esta gente, ¿por qué tenemos que dejarles en la absoluta orfandad política?”, se preguntó.

El portavoz de ERC defendió que, sin abandonar las luchas propias ni los marcos nacionales, el momento político exige ampliar la mirada. “Sin renunciar a nuestras luchas y pueblos, hay que entender que frente a lo que viene no basta con nuestras siglas, hay que poner nuestros pueblos”, sostuvo. Reconoció que esta posición le ha generado fuertes críticas en Cataluña. “En Cataluña me llaman traidor por esto”, admitió, antes de responder con una defensa de la utilidad política. “Representar a alguien de Algeciras no me hace menos catalán ni menos independentista; me hace más normal y útil”.

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha defendido que se ha abierto una "oportunidad" para trabajar en una lista plurinacional de cara a las próximas elecciones generales (Europa Press)

Rufián dejó abierta la posibilidad de asumir un papel de liderazgo en una eventual candidatura de este tipo, aunque evitó concretar escenarios. Sí quiso marcar distancia con cualquier confrontación pública con las formaciones que han rechazado su iniciativa. “No voy a rajar de nadie”, afirmó, asegurando que les tiene “un respeto enorme”.

El dirigente independentista confió en que “la realidad de los números caerá por su propio peso” en un contexto social que describió como crecientemente marcado por el miedo. En ese escenario, defendió la necesidad de mantener un contacto permanente con la ciudadanía. “Un pie y una oreja en la calle va siempre muy bien”, sentenció, reivindicando la escucha social como criterio político en la antesala de la próxima cita electoral.