De publicar cualquier cosa al ‘feed’ en blanco: los jóvenes se pasan a la tendencia del ‘Grid Zero’ en las redes sociales

Cada vez más usuarios, especialmente pertenecientes a las nuevas generaciones, han cambiado su presencia en internet, convirtiéndose en meros espectadores

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Los jóvenes han cambiado la
Los jóvenes han cambiado la manera en la que perciben las redes sociales. (Freepik)

Desde la creación de las primeras redes sociales, a principios del siglo XXI, estas herramientas no solo han experimentado un crecimiento exponencial, sino que también han cambiado en gran manera sus dinámicas, usos y estrategias.

En un inicio, las más conocidas a día de hoy (Instagram, Facebook o Twitter, actualmente X) se entendían como espacios en los que cada usuario podía compartir todos sus pasos. Una fotografía tomando un café en un bar, un pensamiento que se cruza por la cabeza a cualquier hora del día o una imagen espontánea frente a un espejo. Los feeds se llenaban a gran velocidad, convirtiéndose en un diario a través del que, con un simple vistazo, se podía bucear de lleno en la cotidianidad de una persona.

Esto, sin embargo, ya no es así. Si antes se subía cualquier instantánea, independientemente de su calidad, encuadre o significado, ahora las publicaciones se espacian en el tiempo, dando como resultado perfiles vacíos o cuyas escasas actualizaciones parecen indicar que el usuario ya no utiliza con asiduidad la plataforma.

Especialmente esto se ha hecho destacable entre las nuevas generaciones (Generación Z y Alpha), quienes, pese a estar creciendo con el uso de las redes sociales de fondo, en general publican cada vez menos. Mientras que antes era habitual ver feeds infinitos, sin un orden preciso, estos jóvenes se suman a la cuadrícula en blanco o al misterio de un perfil con un par de fotografías. Nada de paisajes, comidas en restaurantes ni pequeños detalles cotidianos, solo espacio vacío o unas pocas instantáneas cada vez menos espontáneas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anuncia la prohibición del uso de redes sociales a menores de 16 años. (Europa Press)

La cultura de la productividad tras la tendencia del ‘Grid Zero’

Esta tendencia, que representa un cambio significativo en todo tipo de usuarios, aunque especialmente entre los más jóvenes, se conoce como No posting o Grid Zero. Hemos pasado de ser productores activos de contenido a, cada vez más, meros espectadores y consumidores de lo que sube el resto, generalmente perfiles más “profesionalizados”.

Así, no significa que los usuarios hayan abandonado las redes sociales, sino que han dejado de contribuir en buena medida a este ecosistema digital, publicando cada vez menos fotografías y mensajes. Por ello, se mantiene la presencia en la plataforma, pero no la exposición pública constante, como venía siendo habitual. Y, además, cuando continúan subiendo contenido, suelen hacerlo a través de dinámicas efímeras como las stories, quedando el feed de redes sociales como Instagram únicamente para casos excepcionales y muy especiales.

Alfonso Navarro, psicólogo especializado en adolescentes y divulgador en redes sociales (@alfonsopsicologia en TikTok), explica a Infobae que detrás de esta nueva dinámica se esconde el deseo de “no querer ser visto”. Estos jóvenes quieren “participar y ver lo que hay” en las plataformas, pero no suben contenido porque sienten que “nada de lo que yo tengo que mostrar es suficientemente relevante como para que la gente dedique su tiempo o su atención”.

Y es que la cultura de la productividad ha llegado también a las redes sociales y nos ha llevado a la idea de que todo lo que se postea tiene que aportar un valor, así como definir un estatus o un nivel de éxito. En esta dinámica, además, entra en juego el factor de la urgencia, ya que los jóvenes sienten cada vez más prisa por “demostrar lo que valen”: “Se quieren saltar la etapa de aprendizaje, de ser aprendices, y están pendientes ya de enseñar, no lo que hacen, sino lo que valen. Pero no te ha dado tiempo aún a ser un maestro”.

La tendencia del Grid Zero
La tendencia del Grid Zero ha aumentado en los últimos años, especialmente entre los jóvenes

Esta dinámica puede tener repercusiones en la autoestima, pues estas personas corren el riesgo de sentirse inferiores al observar que, a su alrededor, hay gente que sí ha conseguido cosas o que al menos aparenta haberlo hecho. Caen entonces en la idea de que lo que tienen para compartir no es lo suficientemente relevante o importante para el mundo, así que optan por no publicarlo.

De contactos a seguidores: el cambio en las redes sociales

A esta situación se ha llegado precisamente porque ha cambiado la concepción que tenemos de las redes sociales. Antes no existía la duda de subir o no una publicación pensando en si resultaría relevante para los seguidores, puesto que no se concebía el contenido como fuente de utilidad, sino como una forma de mantenerse conectado con tu círculo.

“La red social era una manera de mantener tus contactos digitalmente: te conozco en la vida real y te meto en la red social”, explica Navarro, que señala que, de esta manera, era posible actualizar sobre tu día a día a tus cercanos “sin un mantenimiento continuo”. “Entonces, toda mi gente es conocida y ya doy por hecho que les interesa lo que voy a subir”.

Sin embargo, esto cambia en el momento en el que “el número de seguidores se convierte en un valor de cómo de importante soy”, explica el psicólogo. “Ya no es el número de personas que conozco, sino el número de personas que me sigue. Ya no son contactos, ahora son seguidores, la propia palabra cambia el significado de la relación”.

En los entornos digitales, los
En los entornos digitales, los menores se enfrentan a nuevos peligros como el 'online grooming'. (Freepik)

Esto especialmente se evidencia en el hecho de que muchas personas, especialmente los jóvenes, no han dejado de publicar, sino que lo hacen en espacios no tan públicos: “Muchos de ellos tienen dos cuentas o tienen una zona de mejores amigos donde sí suben contenido. Eso sí son contactos, sería el uso que nosotros teníamos asociado a las redes sociales antes. La otra parte es como un escaparate en el que muestro por qué tengo un valor social para los desconocidos”.

En este sentido, Navarro considera que los adolescentes ahora están más preocupados por el valor de su contenido que por los likes, cuestión por la que antes había una mayor obsesión: “Ya no valoran tanto el nivel de interacción, valoran si su contenido es relevante para su idea de lo que debería ser una persona de su edad, o sea, una persona que quiere tener éxito”.

España prohibirá las redes a menores de 16 años

El martes de la semana pasada, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que España prohibirá el acceso a plataformas digitales a menores de 16 años, un movimiento que considera necesario para “recuperar el control de la gobernanza digital y de las redes sociales para que sean un espacio sano y democrático”.

Por el momento, se desconocen todos los detalles de la medida y la manera en la que se produciría este veto. Sin embargo, muchos expertos ya han señalado estar de acuerdo con ella, debido a los riesgos a los que se enfrentan los jóvenes en estos entornos digitales y los efectos negativos que pueden tener a edades tempranas.

Las plataformas digitales, usadas a
Las plataformas digitales, usadas a edades tempranas, pueden tener efectos negativos en la salud mental. (Freepik)

El psicólogo Navarro coincide con ello, aunque se muestra escéptico con respecto a la posibilidad de aplicar la iniciativa: “Yo creo que es una muy buena medida si se puede hacer”, señala. “El problema es que, para poder ejecutar eso, necesitas que las personas que manejan las redes sociales creen un sistema de identificación real”, algo a lo que se niegan porque “sus mayores consumidores son las personas que tienen 15, 14, 13 años”: “Me encantaría que encontrasen una forma de hacerlo, pero me temo que no”.

Más allá de riesgos como el cyberbulling o el grooming, los expertos también señalan que las plataformas digitales, utilizadas sin control por los jóvenes, pueden derivar en problemas de salud mental, ya que difunden ideas inalcanzables y engañosas sobre cuestiones como la belleza o el éxito, afectando a la autoestima y distorsionando la realidad: “Yo veo a niñas de ocho años que creen que están más guapas maquilladas. Que yo no digo que se maquillen para jugar a lo que juega mamá, sino que creen que están más guapas maquilladas, que se ven con filtros. ¿Cómo no va a dejar una secuela?“, denuncia el psicólogo.