Fisioterapia para tratar los tumores, la especialidad poco conocida en España: “El 80% de mis pacientes son de cáncer de mama”

La fisioterapeuta oncológica Alicia del Rosal acerca esta especialidad poco conocida a pacientes y demás profesionales de la salud

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Alicia del Rosal, fisioterapeuta oncológica
Alicia del Rosal, fisioterapeuta oncológica y fundadora de fittOnco (Cedida)

Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer, la noticia llega como un tsunami de dudas y miedo. El tratamiento que se va a seguir está rodeado por el mayor halo de incertidumbre. Palabras como quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia empiezan a ser menos desconocidas para el paciente, casi al mismo ritmo que va descubriendo sus efectos secundarios asociados.

En el amplísimo mundo de la terapia oncológica, que oscila desde el uso de la energía nuclear hasta un minucioso seguimiento de la alimentación, existe una disciplina que, muy a menudo, pasa desapercibida entre los pacientes y los propios profesionales médicos. Se trata de la fisioterapia oncológica, una especialidad que lucha por darse a conocer y hacerse un hueco en España.

El objetivo de los fisioterapeutas oncológicos es simple: minimizar los efectos secundarios derivados de la enfermedad y sus tratamientos, durante y después del proceso, para mejorar su calidad de vida y su autonomía. Para Alicia del Rosal, su especialidad no es un complemento, sino que forma parte de la propia terapia del paciente.

Tras formarse como fisioterapeuta en la Universidad de Málaga y especializarse en Madrid y Salamanca, Del Rosal fundó en Barcelona FittOnco su propia clínica de telerrehabilitación. “La fisioterapia oncológica puede acompañar al paciente en todas las fases del tratamiento, desde el momento del diagnóstico hasta la fase de supervivencia o de cuidados paliativos. Porque en cada tipo de fase en la que se encuentre, se puede realizar un tipo de intervención u otra“, explica en una entrevista con este medio.

En ocasiones, los pacientes pueden recurrir a esta especialidad desde el mismo momento en el que reciben el diagnóstico para facilitar el tratamiento posterior, especialmente en el caso de la cirugía. Esta intervención que se realiza desde que se tiene la noticia hasta que empieza la terapia se conoce como prehabilitación.

El cáncer de mama desde la fisioterapia oncológica

Entre los pacientes que atiende Del Rosal, las más abundantes son mujeres con cáncer de mama; en parte porque tienen una mayor predisposición a tratarse y porque existe más información, en tanto que “se conocen más los efectos adversos que pueden beneficiarse de la fisioterapia y el ejercicio”. “El 80 % de las pacientes son de cáncer de mama“, asegura la fisioterapeuta.

Los ejercicios varían enormemente según cada paciente, pero, si la mujer llega a consulta antes de la cirugía o recién operada, puede empezar a hacer ejercicios. “Son ejercicios posturales, ejercicios de respiración, donde se va movilizando todo el tejido, donde se previene la falta de movilidad del hombro”, explica. “De forma paralela, la mayoría de las veces se va combinando con la fisioterapia en camilla, tratando el proceso de cicatrización”.

Alicia del Rosal, fisioterapeuta oncológica
Alicia del Rosal, fisioterapeuta oncológica y fundadora de fittOnco (Cedida)

Estos profesionales cuentan con diferentes herramientas para evitar que la cicatriz se quede adherida o la neuropatía periférica. Además, “se puede prevenir si sabemos el tipo de quimio que se va a administrar”. Incluso a nivel de mucosa: “Tanto la quimio como la hormonoterapia alteran la de la boca o la mucosa vaginal”. La fisioterapia oncológica contribuye a su vez a la prevención y la mejora de la capacidad cardiorrespiratoria, el rango de movimiento de articulaciones y flexibilidad de tejidos blandos, la sensibilidad, el dolor y su gestión o la deglución y masticación.

El cáncer, la quimio y el miedo al movimiento

Dependiendo del paciente, la actividad previa que haya hecho, su enfermedad y su tratamiento, los ejercicios se van amoldando. “Hay pacientes que vienen con la predisposición absoluta de empezar a hacer ejercicio desde el momento del diagnóstico y hay otras pacientes que tienes que trabajar de forma muy progresiva porque tienen miedo al movimiento”, cuenta.

Esta kinesiofobia puede surgir con la aparición de un tumor y su terapia asociada, pero también con otros dolores crónicos en las lumbares y las cervicales. El miedo al movimiento “por el desconocimiento a qué puede ocurrir en el cuerpo cuando esté haciendo ejercicio y esté recibiendo quimio”.

Tras la cirugía se intenta que se mantenga una buena posición y ayudar con las respiraciones para movilizar toda la cicatriz por dentro. No obstante, Del Rosal asegura que cada caso se trata de manera individual, pues aunque las recomendaciones “sí se pueden hacer de forma general, cada paciente es un mundo”.

En el año 2024 se produjeron en España 433.357 defunciones, solo 194 defunciones más que el pasado año en la misma fecha, según los datos provisionales del informe 'Defunciones según la Causa de Muerte', publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que por segundo año consecutivo sitúa a los tumores como primera causa de muerte en 2024, con un 26,6% del total de defunciones, seguidos de las enfermedades del sistema circulatorio (26%). Fuente: Europa Press

Los otros tumores que no son cáncer de mama

A pesar de que el cáncer de mama es el más tratado en esta especialidad de fisioterapia, existen otros pacientes oncológicos que también pueden beneficiarse de ella. Entre ellos, los que padecen tumores en el colon o de próstata, así como cánceres ginecológicos que dañan el suelo pélvico y producen incontinencia urinaria, prolapso, dolor, alteraciones en el deseo sexual...

Del Rosal aclara que, pese a que la incidencia de cáncer de mama es muy elevada, “el cáncer colorrectal está presente en los dos sexos o el cáncer de pulmón“. Por tanto, no deben quedar excluidos de esta opción de tratamiento que está pensada a mejorar la calidad de vida de los pacientes.