
El descenso de las temperaturas suele tener efectos inmediatos en distintas partes del cuerpo, y uno de los más frecuentes aparece en los pies. La podóloga María Jesús, conocida en redes como @mariajesus.podologa, explica que el frío activa una respuesta natural en el cuerpo, que prioriza la protección de los órganos vitales. Esto se traduce en una reducción de la circulación sanguínea en las extremidades, como los pies, lo que provoca que llegue menos sangre y oxígeno a esas zonas.
“Si en invierno notas que te duelen más los pies, no es casualidad. Y no es solo porque haga frío. Cuando hace frío, el cuerpo prioriza proteger los órganos vitales ¿Y qué hace? Reduce la circulación en las zonas más alejadas, como los pies. Eso hace que llegue menos sangre, menos oxígeno y que los músculos y tejidos estén más rígidos. Y cuando algo está más rígido, duele más”, advierte la especialista desde su cuenta de TikTok.
Esta falta de irrigación no solo enfría los pies, sino que los vuelve más rígidos y vulnerables al dolor. Según el Colegio Oficial de Podólogos de la Región de Murcia (COPOMUR), en invierno se observa un aumento de síntomas como sensación de pesadez, pies fríos, y molestias que no suelen presentarse en otras épocas del año. El COPOMUR aclara que la vasoconstricción, es decir, la reducción del diámetro de los vasos sanguíneos, es la principal causa de estos síntomas. Los tejidos reciben menos oxígeno y nutrientes, lo que incrementa la rigidez y la posibilidad de molestias.
La piel de los pies también sufre con el frío. El aire seco y las bajas temperaturas favorecen la sequedad y la aparición de grietas y fisuras, elevando el riesgo de infecciones. El Colegio Oficial de Podólogos de la Región de Murcia señala que las personas con trastornos vasculares, diabetes o problemas de circulación tienen más probabilidades de experimentar complicaciones, como entumecimiento, cambios de color en los dedos o dificultades para caminar.
Cómo proteger los pies en invierno

Para reducir el impacto del frío en los pies, María Jesús recomienda “mover los pies, activar la circulación, usar calzado adecuado, calcetines que te abriguen más y cremas que te ayuden a regular la temperatura. Todo esto marca la diferencia en esa época del año”. El calzado debe ser amplio, con suela aislante y sin costuras internas que puedan provocar presión. Los calcetines han de ser térmicos, transpirables y de materiales naturales. El Colegio Oficial de Podólogos de la Región de Murcia aconseja, por su parte, evitar el uso de fuentes de calor directas, como estufas, para prevenir quemaduras accidentales, y recuerda que mantener la piel hidratada con cremas específicas ayuda a evitar la sequedad, aunque se debe evitar aplicar crema entre los dedos.
La movilidad es esencial, incluso en casa. Realizar ejercicios simples, como flexionar y extender los dedos o caminar descalzo en superficies seguras, contribuye a mantener la circulación. Ante la presencia de dolor intenso, entumecimiento prolongado o heridas que no cicatrizan, la recomendación es acudir a un profesional.
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