Los pescados que las mujeres embarazadas deben evitar por su alto contenido en mercurio

El mercurio puede traspasar la placenta y afectar al sistema nervioso central en desarrollo del feto

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Una mujer embarazada se palpa
Una mujer embarazada se palpa la barriga (Shutterstock)

Dentro de la cuidada alimentación que se aconseja seguir a las mujeres embarazadas, el pescado es uno de los aspectos que más dudas provoca. Sus propiedades nutricionales y beneficios para la salud son de sobra conocidos, pero en torno a él también orbitan algunas advertencias por la presencia de mercurio.

No cabe duda de que el pescado es una fuente clave de proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3, yodo, vitamina D y otros micronutrientes esenciales para el desarrollo del feto, especialmente del cerebro y del sistema nervioso. En una dieta saludable, variada y equilibrada, el pescado no puede faltar.

Por eso, los expertos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomiendan que las mujeres embarazadas consuman entre tres y cuatro raciones de pescado a la semana, siempre que se trate de especies con bajo o medio contenido en mercurio y procurando alternar pescados blancos y azules.

El problema del mercurio y el pescado

El problema aparece con el mercurio, un contaminante medioambiental que se encuentra de forma natural en la corteza terrestre, pero cuya presencia se ha intensificado por la actividad humana. En los ecosistemas acuáticos, el mercurio puede transformarse en metilmercurio, su forma más tóxica, que se acumula en los organismos vivos. A medida que se asciende en la cadena trófica, la concentración aumenta: es el fenómeno conocido como bioacumulación.

Atún rojo (Shutterstock)
Atún rojo (Shutterstock)

Por esta razón, los peces depredadores, de gran tamaño y vida larga, presentan niveles más elevados de mercurio. Durante el embarazo, su consumo debe evitarse por completo. En este grupo se encuentran el pez espada o emperador, el atún rojo, el tiburón (incluyendo especies como el cazón, marrajo, mielga, pintarroja o tintorera) y el lucio.

El mercurio puede atravesar la placenta y afectar al sistema nervioso central en desarrollo del feto, y también puede estar presente en la leche materna. Además de las mujeres embarazadas, aquellas que están planificando un embarazo y las que se encuentran en periodo de lactancia constituyen, junto con los niños pequeños, la población más vulnerable a los efectos del mercurio. La exposición elevada se ha relacionado con alteraciones neurológicas y problemas en el desarrollo cognitivo, de ahí la importancia de seguir las recomendaciones sanitarias.

Uno de los pescados más sanos y completos es también el más barato: “Una ración casi cubre el 100% de los objetivos nutricionales del día”.

Los pescados seguros para el embarazo

Afortunadamente, la lista de pescados y mariscos seguros es amplia y variada. tal y como recoge la AESAN. Entre las especies con bajo contenido en mercurio se encuentran, entre otras, la merluza, la sardina, el salmón (tanto atlántico como del Pacífico), la trucha, el bacalao, la lubina, la dorada, el lenguado, el jurel, la caballa o la anchoa. También son opciones seguras numerosos mariscos como el mejillón, la gamba, el langostino, el berberecho, la almeja, la navaja o el pulpo, así como cefalópodos como el calamar, el chipirón o la sepia.

La clave está en la moderación y en la diversidad. Alternar especies, priorizar pescados pequeños y de vida corta, y mantener una frecuencia de consumo adecuada permite beneficiarse de las propiedades del pescado sin asumir riesgos innecesarios. Lejos de eliminarlo de la dieta, el mensaje para las embarazadas es claro: comer pescado es saludable y recomendable, siempre que se elija bien.