Uber Eats renuncia a seguir repartiendo con trabajadores autónomos tras la amenaza de denuncia de Trabajo

Después de que Glovo modificase su modelo para cumplir con la Ley Rider, la plataforma digital de reparto de alimentos era la útlima gran empresa del sector que no empleaba exclusivamente asalariados

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Varios repartidores de Uber Eats
Varios repartidores de Uber Eats trabajando. (REUTERS/Gustavo Graf)

La plataforma de reparto de comida a domicilio Uber Eats ha anunciado su decisión de prescindir del reparto de pedidos con trabajadores autónomos en España, según ha adelantado este jueves el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Este cambio de modelo llega como respuesta a la presión ejercida por la cartera de Yolanda Díaz para que la empresa adaptase sus operaciones al cumplimiento de la llamada Ley Rider, que persigue la contratación de falsos autónomos.

El pasado diciembre, el Gobierno avisó a Uber Eats de que estaba dispuesto a emprender acciones legales, incluidas posibles responsabilidades penales para sus directivos, si no cumplía con la legislación, vigente desde agosto de 2021, que establece que las plataformas digitales de reparto deben contratar a sus repartidores como asalariados.

Antes del anuncio, Uber Eats era la última de las grandes plataformas que seguía funcionando con trabajadores autónomos, tras la decisión de Glovo de dar el mismo paso en diciembre de 2024. En junio de el pasado año, la empresa de las mochilas amarillas hizo efectiva esta decisión con la contratación de 4.000 repartidores tras años de polémica y litigios por el incumplimiento de la Ley Rider.

Díaz gana la batalla cuatro años después de la Ley Rider

Desde el Ministerio de Trabajo, la ministra Díaz amenazó en varias ocasiones de que la Inspección de Trabajo intensificaría los controles para garantizar los derechos laborales de los repartidores. El objetivo gubernamental era combatir la precariedad y asegurar que las plataformas tecnológicas cumplieran con sus obligaciones legales. La Ley Rider también exige transparencia en el funcionamiento de los algoritmos que afectan tanto a los salarios como a las condiciones laborales, lo que permite a los trabajadores conocer las reglas que determinan su jornada, rutas y remuneración.

Desde 2022, Uber Eats daba la opción de trabajar como autónomo o como empleado a través de flotas colaboradoras. Sin embargo, la plataforma anunció que dejará de colaborar con repartidores independientes y que solo ofrecerá la alternativa de integrarse como asalariados en dichas flotas. De este modo, la empresa busca evitar sanciones económicas y la apertura de procedimientos penales, además de “fomentar un modelo sostenible a largo plazo”, según explica su portavoz en un comunicado.

Un trabajador de un restaurante
Un trabajador de un restaurante entrega un pedido a un repartidor de Uber Eats. (REUTERS/Jason Reed)

Los repartidores que hasta ahora utilizaban la aplicación como autónomos, por su parte, dispondrán de la posibilidad de continuar su actividad optando por incorporarse como empleados por cuenta ajena en cualquiera de las flotas colaboradoras vinculadas a la plataforma. Más de siete mil repartidores fueron contratados por alguna de las flotas colaboradoras de Uber Eats solo en 2025, según datos difundidos este jueves por la propia compañía.

La última plataforma con falsos autónomos

Este anuncio marca un nuevo avance en la larga trayectoria del Gobierno en la lucha contra los falsos autónomos, que ha implicado enfrentamientos con otras plataformas. Tras años de operar con repartidores bajo la figura de autónomos, Glovo se vio obligada a modificar radicalmente su modelo después de varias sentencias judiciales que declararon fraudulento el sistema anterior y de inspecciones laborales que derivaron en multas millonarias.

Deliveroo, en cambio, optó por cesar sus operaciones en el país con la aprobación de la Ley Rider en 2021, al considerar inviable el cumplimiento de la nueva normativa. Por su parte, Just Eat adoptó la estrategia de contratar a sus repartidores como asalariados incluso antes de la obligación legal, lo que le permitió evitar conflictos judiciales más allá de su litigio con Glovo por supuesta competencia desleal.