Silvia Severino, psicóloga: “Sentimos que heredamos lo peor de nuestros padres porque lo que más se graba en la infancia es lo que dolió”

La genética también moldea la personalidad y el entrono familiar hace que nos asemejemos a nuestros progenitores

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Por qué creemos que heredamos
Por qué creemos que heredamos lo peor de los padres. (Composición Infobae)

La convicción de que los hijos heredan lo peor de sus padres persiste en la memoria colectiva, aunque rara vez se analiza a fondo su origen. Según la psicóloga Silvia Severino, la explicación está ligada a las huellas que deja la infancia: “Sentimos que heredamos lo peor de nuestros padres, porque lo que más se graba en la infancia no es lo que funcionó, es lo que dolió”, afirmó Severino en el programa Aruser@s de La Sexta.

La memoria infantil, más marcada por las ausencias que por los aciertos, parece configurar la materia prima de la autopercepción adulta. “De pequeños no registramos tanto las virtudes, registramos las carencias, lo que faltó, lo que no se dijo, lo que no se sostuvo”, subraya la especialista en un vídeo publicado en sus redes sociales.

Los silencios, los vacíos y los gestos no expresados tienen más resonancia que los logros familiares, incluso cuando la herencia abarca mucho más que defectos puntuales. “Además, no heredamos solo los rasgos de personalidad, heredamos formas de reaccionar y patrones emocionales que muchas veces nos generan conflicto y nos hacen sufrir”, explica Severino.

El resultado es un malestar recurrente que refuerza la sensación de “cargar con lo peor”: “Por eso tenemos la sensación de cargar con lo peor”, apunta la especialista.

Tomar conciencia sin culpas

Severino advierte que analizar nuestra historia familiar no debe convertirse en un ejercicio de reproche: “Pero verlo no es culpar a los padres, es tomar conciencia para no repetirlo y empezar a elegir distinto. Ahí es donde empieza el verdadero camino”.

Algo que está en consonancia con la perspectiva que ofrece la escritora Louise Hay: “Si quieres entender más a tus padres, haz que hablen sobre su propia infancia; y si escuchas con compasión, aprenderás de dónde vienen sus miedos y patrones rígidos”.

Aceptar el pasado y examinar las propias creencias se convierte en una oportunidad para romper la transmisión de heridas emocionales. Entre las más frecuentes, la psicología reconoce: falta de autoestima, sentimiento de abandono, dificultad para gestionar la tristeza y ausencia de amor propio.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

La genética también influye

El legado familiar no es solo emocional: la ciencia confirma que la genética también moldea la personalidad. Todos heredamos ADN de nuestros padres, que afecta características físicas, temperamento y segmentos de comportamiento. Los estudios con gemelos, especialmente los idénticos criados en entornos diferentes, muestran que los rasgos compartidos se deben a factores genéticos, mientras que las diferencias provienen del ambiente.

Cada aspecto de nuestra conducta depende de la interacción de miles de genes, que juntos moldean nuestra personalidad y la asemejan a la de los progenitores. Durante los primeros años, el entorno familiar refuerza la predisposición heredada, pero cuando los niños crecen, tienden a buscar amistades y experiencias que coincidan con su carácter natural, equilibrando genética y ambiente.

El entorno familiar refuerza la
El entorno familiar refuerza la predisposición heredada. (Ilustrativa Infobae)

Transformar la herencia en elección

El mensaje final de expertos como Severino y Hay es esperanzador: aunque heredemos patrones negativos de nuestros padres, podemos reconocerlos y decidir no repetirlos. La clave está en observar sin culpas y actuar con conciencia, transformando lo que parecía inevitable en una oportunidad de crecimiento.

Comprender la transmisión emocional y genética no es un ejercicio de reproche, sino una herramienta para que cada generación construya una versión más saludable de sí misma, donde la herencia no sea destino, sino elección consciente.